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Melisa, la líder del Hogar Social que ha llevado el neofascismo a las calles de Madrid

Manifestaciones, pancartas en el Ayuntamiento, bengalas en la Mezquita... el Hogar Social vive sus semanas más activas. ¿Quién es la mujer que siempre está en primera línea?

Foto: Melisa Domínguez, al frente de una concentración fascista el pasado 3 de abril (foto: Álvaro Minguito / Diso Press)
Melisa Domínguez, al frente de una concentración fascista el pasado 3 de abril (foto: Álvaro Minguito / Diso Press)

Madrid, Plaza de España, hace dos semanas. Más de mil personas esperan el arranque de la manifestación convocada por Hogar Social tras una pancarta con el lema "Defiende España. Defiende a tu gente". Se palpa la excitación entre los asistentes a la marcha, rodeados de un fuerte despliegue policial.

En ese momento, un sintecho rumano se coloca frente a la cabecera y comienza a gritar: "¡Fuera racistas de nuestros barrios!". Una voz femenina se alza inmediatamente desde la primera línea y se dirige a los suyos: "Callados, ¿vale?". El hombre continúa frente a ellos, apenas a un par de metros: "¡Nazis! ¡Racistas!", pero solo encuentra la voz calmada de la líder del grupo: "Vale, vale... ya está, ya está". Cuando alguno de los manifestantes pierde la paciencia y empieza a responder, la misma mujer se da la vuelta para callarle. Los jóvenes, muchos de ellos 'armarios' de gimnasio acostumbrados a saltar a la mínima provocación, siguen sus órdenes y guardan silencio.

Melisa, la líder del Hogar Social que ha llevado el neofascismo a las calles de Madrid

No era una concentración más de un puñado de nostálgicos del franquismo. Esta vez era otra cosa. Por los asistentes (muchos, y mayoritariamente jóvenes), por el escenario (Plaza de España, Gran Vía, el corazón de Malasaña), y sobre todo, por la sutil disciplina que imperaba y que denotaba un cuidado trabajo de planificación para mantener una imagen 'limpia'. Uniformidad en la simbología (solo banderas constitucionales de España) y también en las consignas, dado que solo se podían corear cánticos iniciados por la organización, como "Ayudas sociales para los nacionales". Otro de los lemas, "Españoles sí, refugiados no", ha dado lugar a una denuncia del Ayuntamiento ante la Fiscalía de Madrid por un presunto delito de odio.

La marcha fue un nuevo golpe en la mesa del Hogar Social, un grupo surgido en 2014 en el barrio de Tetuán que se ha demostrado mucho más activo que cualquier iniciativa similar surgida en el pasado. Desde sus iniciales repartos de alimentos "solo para españoles" han pasado por tres inmuebles distintos y han aumentado sus acciones de protesta, incluyendo el lanzamiento de bengalas y botes de humo contra la mezquita de la M-30. Siempre buscando el foco mediático... y siempre con la misma mujer al frente, gestionando el día el día, atendiendo a los medios y controlando que nadie se salga del guion.

Melisa Domínguez, al frente de la manifestación (foto: Daniel Muñoz)
Melisa Domínguez, al frente de la manifestación (foto: Daniel Muñoz)

 

De Alovera a Tetuán pasando por la Autónoma

Ella es Melisa Domínguez Ruiz (aunque suele ocultar su primer apellido), y a sus 27 años es la fundadora e indiscutible cara visible del grupo. Lejos queda ya su adolescencia en Alovera (Guadalajara) y el instituto San Isidro en Azuqueca de Henares donde cursó sus estudios. "Era una chica tímida, hija única", recuerda un compañero de clase. "Se vestía de forma un poco masculina y en los recreos siempre iba con grupos de chicos. Eso era raro porque lo normal entonces era que nos juntásemos chicos con chicos y chicas con chicas". "No era muy sociable, pero tampoco era conflictiva", apunta otro, que señala que en aquellos días Melisa era además la sobrina de la alcaldesa de Alovera, "su tía Puri", que iba como independiente por el PSOE.

Melisa, en una imagen de su adolescencia
Melisa, en una imagen de su adolescencia

Ya en Madrid, pronto empezó a moverse en círculos ultraderechistas, y en sus primeros días de clase en la facultad de Filosofía de la universidad Autónoma fue recibida con una pintada que decía "Fuera nazis de la universidad". Era el año 2008. De hecho, preguntar por Melisa a sus compañeros de promoción devuelve invariablemente la misma respuesta: "Ah, la nazi".

"Tuvo que mantener un perfil bajo y no llamar mucho la atención, porque si no le hubieran hecho la vida imposible. El ambiente en la facultad es muy de izquierdas y siempre había gente que quería señalarla", recuerda una compañera. "Yo creo que aprendió a callarse para pasar desapercibida, no solía participar en clase ni hacer intervenciones conflictivas. Me acuerdo que cuando estábamos hablando de Heidegger en clase todo el mundo la miraba con el rabillo del ojo a ver si decía algo, pero nada".

"Las aulas son pequeñas, así que al final se tenía que relacionar más o menos con la gente, y si te olvidabas de su ideología la verdad es que en el trato era normal", recuerda otra chica que estudió con ella. "Pero vamos, por el peinado y los tatuajes estaba muy claro cuál era su rollo".

Aunque no ha llegado a terminar la licenciatura de Filosofía, Melisa se tomaba los estudios tan en serio como cualquiera y actualmente cursa por la UNED un grado de Antropología Social y Cultural. Sus compañeros la recuerdan acudiendo a un examen a pesar de estar embarazada de muchos meses, un niño que ahora tiene tres años y del que ella presume en su álbum de fotos de Facebook.

En lo que coinciden quienes estudiaron con Melisa es que, si bien asistía a las clases, "se notaba que su vida estaba fuera". Una vida no exenta de episodios polémicos.

Militancia en Movimiento Social Republicano

Su primer 'salto a la fama' se produjo en 2009. "Cuando la vimos en el telediario no nos lo podíamos creer", recuerdan sus compañeros de Alovera. Se celebraba el juicio contra Josué Estébanez, el joven militar de ultraderecha que asesinó de una puñalada en el corazón a Carlos Palomino, un antifascista menor de edad. Las cámaras de metro grabaron la agresión y Estébanez acabaría siendo condenado a 26 años de cárcel.

A las puertas del juzgado se encontraban reunidos familiares y amigos de Palomino cuando llegaron dos chicas arrojando panfletos al grito de "¡Josué libertad!" hasta que la Policía las alejó del lugar. Una de ellas era Melisa, que mientras se alejaba recibió un fuerte puñetazo en la cabeza de un amigo de la víctima. Lo aguantó de pie.

Melisa, la líder del Hogar Social que ha llevado el neofascismo a las calles de Madrid

Apenas unos meses después llegaría su único tropiezo con la ley, una condena de un mes de multa por una falta de lesiones y amenazas a una mujer latinoamericana. La versión ofrecida por Melisa a este diario es la siguiente:

"Yo tenía 18 o 19 años, estaba de fiesta con unos amigos en Moncloa y había una chica que estaba enrollada con un amigo mío que estaba muy borracha, liándola. La acompañamos a coger el bus a Villalba y se metió en una bronca con unas chicas, se fue a por ellas y yo me metí en medio. El día del juicio las que denunciaron no vinieron y los testigos no me reconocieron, pero a esas alturas, la chica estaba enfadada conmigo porque había roto con mi amigo y dijo que habíamos sido las dos, ella y yo. Yo no tenía abogado porque era un juicio de faltas, no sabía ni que se podía recurrir y ahí se quedó".

Melisa, en el primer acto de MSR en el que intervino. Mayo de 2013 en Medinaceli.
Melisa, en el primer acto de MSR en el que intervino. Mayo de 2013 en Medinaceli.

El siguiente paso fue su entrada en el Movimiento Social Republicano (MSR), un partido de corte nacionalsocialista, y en su organización juvenil, Liga Joven. Para entender el cariz del MSR basta decir que cuando se celebró el juicio contra la cúpula de la organización neonazi Blood & Honour por asociación ilegal y tenencia ilícita de armas, se comprobó que 17 de sus miembros habían ido en las listas electorales de MSR a las generales.

El primer acto de MSR en el que Melisa tomó la palabra se celebró en mayo de 2013 en Medinaceli (Soria), una localidad de peregrinación fascista por ser el único lugar de España donde hay un monumento a Ezra Pound, el poeta de la 'generación perdida' seguidor de Mussolini. En los meses siguientes, se convertiría en una cara habitual en charlas y manifestaciones de la organización.

Manifestación de Liga Joven en 2014
Manifestación de Liga Joven en 2014
En las 'Jornadas Inconformistas' de Liga Joven, ya como portavoz de Hogar Social (2014)
En las 'Jornadas Inconformistas' de Liga Joven, ya como portavoz de Hogar Social (2014)

"Yo entré en MSR porque siempre he tenido inquietudes, aunque con el tiempo vas madurando tus opiniones políticas", cuenta hoy Melisa. "Entré con la intención de cambiar las cosas, pero en los micropartidos patriotas pasa como en los grandes, hay favoritismos, hay resistencias, viejas políticas... Así que decidí irme y montar Hogar Social, pensando que si triunfaba o me equivocaba sería por mí misma."

Un verano en las televisiones

En 2014 llega la fundación en el barrio de Tetuán del Hogar Social Ramiro Ledesma (una denominación en homenaje al ideólogo fascista que posteriormente han ido abandonando). El mensaje, ayudar a españoles (y solo a españoles) en situación de dificultad. Y la actitud, sorprendentemente amable, abriendo las puertas de sus sucesivas sedes a todo medio de comunicación que quisiera ver qué estaba pasando allí.

El modelo estaba claro: Casa Pound, el movimiento fascista italiano que arrancó con la ocupación de un edificio público de Roma hace más de una década y que se ha extendido por todo el país contando por miles a sus simpatizantes. El éxito de Casa Pound no se entiende sin su líder y fundador Gianluca Iannone: simpático, agradable y con un aspecto alejado de los estereotipos, ha conseguido legitimarse a sí mismo y al movimiento con sus apariciones en medios.

Melisa, entrevistada en 'Más Vale Tarde' (laSexta) con el nombre de 'Mónica' (Enero 2015)
Melisa, entrevistada en 'Más Vale Tarde' (laSexta) con el nombre de 'Mónica' (Enero 2015)

Vídeo: Aparición de Melisa en 'Un tiempo nuevo', de Cuatro

Pero Melisa no dio ese paso inmediatamente. Al principio atendía a la prensa pero no permitía que se tomaran fotos de su rostro, o se animaba ocasionalmente a dar la cara ante las cámaras usando nombres falsos como Mónica o María, hasta que en verano de 2015 su aparición en reportajes de grandes cadenas de televisión se normalizó por completo.

Es ahí cuando empiezan a surgir voces que la reconocen de sus actividades pasadas, cuestionando el espacio televisivo que se le concede. Mientras tanto, Melisa cultiva su imagen pública como 'voz nueva', pero no siempre es fácil: en una ocasión tiene que vendarse el tobillo antes salir a hablar con los medios para ocultar la esvástica que tiene tatuada.

Melisa atiende a los medios tapando con una venda su esvástica tatuada
Melisa atiende a los medios tapando con una venda su esvástica tatuada

 

Lo cierto es que, en una escena donde la mayoría de sus componentes tienen problemas para tratar con la prensa más allá de la lectura de comunicados, Melisa ejerce como portavoz de forma impecable. "Se nota que tiene cabeza", reflexiona un periodista que la entrevistó. "Ahí dentro casi todos se limitan a repetir eslóganes, pero ella tiene carisma, sabe cambiar de tono, te llama por tu nombre... genera sensación de cercanía y naturalidad".

Pancarta en el Hogar Social compartida por Melisa en su cuenta de Twitter con el mensaje: 'Sin duda, estoy junto a los mejores'
Pancarta en el Hogar Social compartida por Melisa en su cuenta de Twitter con el mensaje: 'Sin duda, estoy junto a los mejores'

 

Claro que su imagen amable no le ha librado de sufrir algún sobresalto: hace unos meses un desconocido la abordó cuando recogía a su hijo del colegio y la amenazó de muerte exhibiendo un arma blanca. El agresor fue detenido poco después, según informó 'La Razón'.

Conexión con Amanecer Dorado y Casa Pound

En el batiburrillo de movimientos que conforman la extrema derecha española no todos ven la iniciativa con buenos ojos, aunque casi nadie la critica públicamente (menos aún después de sus últimos éxitos de visibilidad). "La chica es muy seria, muy activa, con mucho tesón para trabajar y montar cosas", opina un militante de un partido ultraderechista. "Pero no tiene mucho fondo, no es ideóloga. Yo creo que lo que España necesita es algo como el Frente Nacional en Francia, pero lo que a estos les pone es Amanecer Dorado".

Melisa en Leipzig, en el congreso de las juventudes del Partido Nacional-Demócrata de Alemania (NPD) en octubre de 2015
Melisa en Leipzig, en el congreso de las juventudes del Partido Nacional-Demócrata de Alemania (NPD) en octubre de 2015

Otras fuentes del mismo entorno apuntan a causas similares para mantener las distancias: "Ella cae bien, y el proyecto es simpático en el mundillo, pero mucha gente no se quiere subir al carro porque parece que hay gente turbia, poco fiable". En el fondo, una discrepancia de estilos entre los teóricos que quieren hacer política y los que prefieren hacerse fuertes en las calles, como ha ocurrido en otros lugares de Europa desde el estallido de la crisis. El referente más comentado, Amanecer Dorado, arrancó en 2012 su campaña de reparto de alimentos y oficina de empleo solo para griegos, iniciando un camino salpicado de violencia xenófoba, encarcelamientos y conexiones con bandas criminales que les ha llevado a obtener una notable presencia en el Parlamento.

"Nosotros sentimos que estamos formando parte de una nueva forma de ver Europa en este contexto de crisis e inmigración masiva", explica Melisa, que recientemente ha acudido como ponente a actos en París y Leipzig con organizaciones afines. "Están surgiendo nuevas iniciativas, cada una con sus características y sus tiempos. Tenemos relación con Casa Pound y con Amanecer Dorado, pero eso no significa que estemos de acuerdo en todo". De hecho, la manifestación del pasado 21 de mayo se celebró simultáneamente en Roma (Casa Pound), Atenas (Amanecer Dorado) y Budapest (Alternativ Europa).

 

Pero las discrepancias internas no son solo teóricas. Además está el tema de la imagen. Desde que Melisa se erigió como cara visible del Hogar Social, se incrementan en los foros los comentarios de ultraderechistas que la consideran inapropiada como portavoz por su aspecto físico y su manera de vestir. Y con la exposición pública, los rumores se multiplican: no hay una sola discusión en la red sobre su figura en la que no haya varios mensajes cuestionando su ascendencia española (incluso con apodos y fotomontajes), y el tema también surge de manera natural al preguntar por ella en el entorno de la ultraderecha o a sus compañeros de instituto en Alovera.

No es un detalle cualquiera: los integrantes del Hogar Social enarbolan el discurso de "los españoles primero", pero han manifestado en numerosas ocasiones que para ser español no basta tener el DNI español. Melisa lo explica a este diario de manera muy gráfica: "Si tú tienes un papel en el que pone que eres un gato... ¿eres un gato?". "No consideramos que la nacionalidad la dé un DNI. Una persona no es española por nacer en España. Ser español es una forma de ver la vida, es un linaje, es una historia, eso un DNI no lo puede dar", declaró a 'Público'.

Melisa quita hierro a la rumorología que ya forma parte inevitable de su figura: "Me gustaría que se me juzgara por mi actividad política, no por cuestiones personales. Se dicen cosas, pero es que el mundillo patriota es un asco; es como los cangrejos en un cubo, que son cuatro y en cuanto uno intenta sacar la cabeza, los otros tiran de él para atrás. El rumor está siendo utilizado para joder el proyecto, tanto desde la extrema izquierda como desde el lado patriota. Y la verdad es que el pueblo ni lo piso, me llevo mal con casi todo el mundo allí. Cuando di la cara ya sabía que tendría que aguantar hostias, pero no puedo centrar mis esfuerzos en eso, yo quiero centrar mis esfuerzos en otras cosas". Cuando este diario contactó con sus padres, la portavoz del Hogar Social reaccionó rápidamente con un burofax en el que amenazaba con acciones legales si se publicaban "secretos que afectasen a su intimidad personal y familiar".

Manifestación del Hogar Social en Madrid (foto: Daniel Muñoz)
Manifestación del Hogar Social en Madrid (foto: Daniel Muñoz)

 

Choques con el Ayuntamiento

Más allá de cuitas internas, la oposición al Hogar Social también crece a medida que adquieren protagonismo. Por un lado en las calles: la marcha por la Gran Vía fue contestada con una manifestación antifascista en Atocha que la triplicó en número bajo el lema "Madrid para todas". Y por otro lado en las instituciones, ya que los roces con el Ayuntamiento han sido constantes en los últimos meses y la tensión se encuentra actualmente en su punto más alto. En los días previos a la marcha del 21 de mayo, el consistorio que dirige Manuela Carmena envió una carta a la Delegación de Gobierno solicitando -sin éxito- su suspensión. La manifestación se celebró el mismo fin de semana que la final de la Copa del Rey, y desde la izquierda arreciaron las críticas contra Concepción Dancausa (delegada del Gobierno en Madrid e hija de uno de los fundadores de la Fundación Francisco Franco), por el contraste entre su permisividad con el Hogar Social y su intención de prohibir las esteladas en el Vicente Calderón.

Ahora la Fiscalía de Madrid investiga la posible comisión de un delito de odio a raíz de la denuncia del Ayuntamiento, una acusación que Melisa rechaza: "Nosotros no hemos cometido ningún delito, no hemos criminalizado a ningún colectivo por su nacionalidad, su raza o su religión. La frase era 'Españoles sí, refugiados no', y el artículo 510 del Código Penal no hace ninguna referencia a la condición de refugiado. En España hay libertad de expresión".

 

Mientras tanto, Hogar Social ya lleva siete meses en su sede actual, el antiguo edificio de archivos del NO-DO, donde aseguran que reparten alimentos semanalmente a 300 familias y dan techo a 17 personas. Además, Melisa acude como tertuliana al programa de radio de Javier García Isac, colaborador habitual de Intereconomía.

Este mismo viernes, el Hogar Social hizo una nueva demostración de fuerza al desplegar sobre la fachada del Ayuntamiento de Madrid una lona con la leyenda 'Españoles welcome' (en contraposición a la pancarta 'Refugees welcome' que preside el consistorio). Una vez más, un mensaje cuidadosamente escogido, en positivo, para no generar rechazo ni tener problemas legales. Una acción que resultó un éxito de repercusión, y que a buen seguro no será la última.   

 

Madrid

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