¿Quién es Isabelino Baños Fernández? El arquitecto de los 229 millones de euros
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¿Quién es Isabelino Baños Fernández? El arquitecto de los 229 millones de euros

Director Técnico de Campus de la Justicia, la oposición le define como "el guardián de los documentos" y personaje clave para explicar el despilfarro del proyecto. Se ha negado a declarar

placeholder Foto: Campus de la Justicia de Madrid.
Campus de la Justicia de Madrid.

Isabelino Baños Fernández. Un nombre peculiar difícil de olvidar. Un personaje desconocido, anónimo. Lo sigue siendo, pero este invierno su nombre empezó a retumbar con fuerza en las honorables paredes de la Asamblea de Madrid. Sus señorías comenzaron en el mes de noviembre a auditar con lupa las cuentas del Campus de la Justicia, el faraónico y fallido proyecto ideado por Esperanza Aguirre y puesto en marcha por el que fuera su consejero de Justicia, Alfredo Prada. El objetivo era reubicar todas las sedes judiciales dispersas por Madrid en un gran complejo.

Fue solo un espejismo, un espejismo demasiado caro que costó a las arcas públicas más de 130 millones de euros. Como mínimo. Es lo que está intentando dirimir la comisión de auditoría de la deuda puesta en marcha por toda la oposición en la Cámara madrileña. Cuánto dinero se ha gastado, en qué se ha gastado y quienes son los responsables de lo que Podemos, Ciudadanos y PSOE ya califican de "grosero despilfarro". Isabelino Baños es una figura clave. Su nombre ha salido a relucir en todas las comisiones que se han celebrado. Entre enero de 2005 y enero de 2009 fue Director Técnico de Campus de la Justicia, la empresa pública que se constituyó para llevar a cabo el proyecto.

El cerebro urbanístico y técnico. Y de momento, un misterio. Los diputados han intentado que comparezca en la comisión, pero acudir a la misma no es obligatorio (no como pasa en las comisiones de investigación), por lo que se han quedado con las ganas de escucharle. Le han invitado por correo electrónico y un funcionario de la Asamblea ha ido a la empresa donde trabaja a entregarle la citación. Sin éxito. Isabelino no quiere hablar. Tampoco con El Confidencial. "Prefiero no hacer declaraciones", asegura.

"Al margen de las responsabilidades políticas, que son las principales, es el responsable de todo. De hecho, todo llevaba su firma. Él valoraba a las empresas. Él decidía los gastos. Fue una responsabilidad por parte de los políticos dejar todo en manos de una persona poco experta y contaminada", señala Mercedes Gallizo, la portavoz socialista en la comisión. "Fue el arquitecto jurídico, técnico y urbanístico de la gran trama de despilfarro y presunta corrupción que se percibe y tuvo lugar bajo la dirección política de Alfredo Prada y Esperanza Aguirre. Es el guardián de los documentos, documentos que podrían sonrojar y llevar ante la Fiscalía a muchos de los protagonistas de este despilfarro", asegura con contundencia Eduardo Gutiérrez, portavoz de Podemos.

Indicios para llegar a la Fiscalía

La oposición avisa. Hay indicios y elementos suficientes para llevar el tema a la Fiscalía Anticorrupción. Y todas las miradas se vuelven hacia Isabelino. Hasta octubre de 2008, es decir, hasta que Baños estuvo al frente de la dirección técnica del Campus, esta empresa pública comprometió 229 millones en proyectos técnicos. Dinero que gestionó y supervisó Baños. Incluidos los 55 millones que Campus adjudicó por las obras de urbanización de la primera fase a la empresa Begar, propiedad de José Luis Ulibarri. El empresario está imputado en la trama Gürtel acusado de utilizar Begar para pagar comisiones a cambio de suculentas adjudicaciones.

Campus de la Justicia le pagó un curso de inversiones inmobiliarias valorado en 2.250 euros

La trayectoria de Isabelino Baños es extensa. "Era un puñetero genio. Un tío superactivo. Todo pasaba por sus manos", señala uno de los 20 cargos de confianza que tuvo Campus de la Justicia y que trabajó con él. Habla inglés y francés y desarrolló sus primeros pinitos profesionales en Acciona. Después pasó a Bovis, una de las grandes consultoras urbanísticas del país. En 2004 le fichó la Junta de Propietarios de Valdebebas, precisamente la Junta que tuvo que ceder, porque así lo marca la ley, los 200.000 metros cuadrados donde el Gobierno regional pensaba levantar Campus de la Justicia.

Según ha podido saber El Confidencial, fue José Antonio Llopis, director general de Modernización de las Infraestructuras de la Justicia en 2005, quien presentó a Isabelino Baños y a Alfredo Prada, que le fichó para Campus. "Fue miembro del departamento técnico de la Junta de Compensación de Valdebebas, pero no tuvo capacidad de negociación en la cesión del suelo a la Comunidad", señala un portavoz de la Junta.

Todos los caminos conducen a Baños

Todos los caminos conducen a Roma. En el caso de Campus, todos conducen a Isabelino. El Gobierno regional eligió los terrenos de Valdebebas, justo donde trabajaba Isabelino. Luego la Consejería de Justicia adjudicó en noviembre de 2006 un contrato de consultoría urbanística por valor de 925.000 euros a Bovis, la empresa donde había trabajado Isabelino entre 1998 y 2004 y la firma en la que trabaja actualmente. Según las facturas auditadas por la oposición, Campus ha pagado a Bovis 3,98 millones de euros, "aunque seguimos sumando papeles", señala Gallizo.

Baños no estaba sujeto a la Ley de Incompatibilidades, ya que no era un cargo político. No fue nombrado por el Gobierno regional. Fue contratado a dedo por Alfredo Prada porque en teoría tenía una gran currículum. A pesar de ello, Campus invirtió en su formación. Según las facturas en poder de El Confidencial, la empresa pública pagó 2.250 euros a Options & Futures Institute para que el alumno Isabelino Baños Fernández impartiera entre marzo y mayo de 2007 un curso titulado "Inversiones financieras en el sector inmobiliario". Y eso que tenía un sueldo bruto anual que superaba los 100.000 euros.

"Tendría que haber dado cuenta de todo lo que hizo. No ha querido hacerlo ante la Asamblea, no es descartable que sea la Justicia quien le acabe pidiendo explicaciones", señala Gallizo. "Tendría que haber explicado si seguía órdenes políticas", afirma Gutiérrez.

Robo de su ordenador

El destino de Isabelino Baños en Campus acabó paralelo al de su jefe Alfredo Prada, defenestrado por Esperanza Aguirre porque apoyó a Mariano Rajoy en el congreso del partido del año 2008. Los dos dejaron el proyecto a finales de ese año, cuando la crisis económica aún no era acuciante y la idea de un Campus majestuoso con edificios construidos por los mejores arquitectos del mundo seguía en pie. Y los dos terminaron, así lo indican todos los indicios, siendo víctimas de oscuros espionajes. El 1 de abril de 2007, Isabelino Baños denunciaba en la comisaría de Hortaleza-Barajas que le habían robado su ordenador portátil, valorado en 2.000 euros, de su despacho.

Prada si decidió acudir a la comisión de la Asamblea. Lo hizo hace un par de semanas. De Isabelino no hay ni rastro. No ha querido despejar las múltiples dudas que las cuentas del proyecto han despertado en los diputados. Ni despejar las sospechas que se ciñen sobre su gestión. Ha optado por el silencio, el mismo silencio que reina en el erial de 200.000 metros cuadrados que hoy son los terrenos que hace unos años iban a albergar un sueño faraónico. Sus señorías tendrán que seguir rebuscando en los papeles y las facturas.

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