Yolanda Díaz lo admite por fin: es "la Fiscalía del Gobierno"
Fue en una entrevista televisada este lunes por la mañana, antes de que se conociera que García Ortiz va camino del banquillo: dijo lo que todos piensan, pero nadie del Gobierno lo verbalizaba
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz . (EFE/Borja Sánchez-Trillo)
Fue este lunes por la mañana. En una entrevista en La Sexta, la vicepresidenta segunda del Gobierno, con cambio de peinado y la piel dorada por el sol de agosto, admitía públicamente lo que, hasta ahora, nadie del Ejecutivo de Pedro Sánchez se atrevía a reconocer con luz y taquígrafos. Que el ya procesado y camino del banquilloÁlvaro García Ortiz es el jefe "de la Fiscalía del Gobierno". Lo dijo, sí, pero a nadie le escandalizó. Y eso es lo tremendamente preocupante.
Yolanda Díaz aprovechaba su aparición en una entrevista en el matutino de La Sexta para intentar afear la conducta del jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, de plantar al fiscal general del Estado en la Solemne Apertura del Año Judicial del pasado viernes. "Una persona que no respeta a la jefatura del Estado; no respeta a la presidenta del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo; no respeta a una institución como la Fiscalía General del Gobierno...". El subconsciente traicionó a la vicepresidenta. Nadie del Ejecutivo, repito, había sido tan claro sobre la dependencia del procesado García Ortiz desde que el propio Pedro Sánchez, en otra entrevista allá por septiembre de 2020, en RNE, la segunda radio amiga, dijera aquello de "¿La Fiscalía, de quién depende? ¿De quién depende? Pues ya está...". Y lo dijo plenamente consciente y con una sonrisa desafiante.
Como entonces, no hubo contrapregunta esta vez para Yolanda Díaz. Un día se da por hecho que la Fiscalía General del Estado depende del Gobierno y tiempo después se asume sin una matización que ya pasa a ser llamada por la vicepresidenta como "Fiscalía General del Gobierno". Las cosas claras y mejor no llevarse a engaño, ahora que su titular va a pasar por el banquillo por un delito de presunta revelación de secretos.
García Ortiz, el fiscal general del Gobierno (Yolanda Díaz 'dixit'), será juzgado en el Tribunal Supremo presumiblemente en el mes de noviembre, lo que casi viene a echar por tierra definitivamente la intención anunciada con Sánchez con la boca pequeña de, "esta vez sí que sí", presentar los Presupuestos Generales del Estado como obliga la Constitución. Una idea que se complica enormemente para ganar el relato y la agenda política con el espectáculo del fiscal general en el banquillo de los acusados.
Si se cumplen más o menos los plazos, que con este Gobierno todo es una sorpresa, la ministra María Jesús Montero debería presentar las cuentas antes del último día de este mes, lo que hace que la votación de los mismos tuviera lugar a finales de noviembre:. Es decir, con el fiscal general del Gobierno ("la Fiscalía de quién depende, pues ya está") en plena pena de Telediario con el espectáculo, inédito en nuestra democracia, de ser sometido a juicio por quienes, el otro día y en ese mismo edificio, guardaban el lógico silencio tras las palabras del fiscal y prorrumpían en aplausos a la presidenta del CGPJ cuando defendía la misma independencia judicial que, un día sí y otro también, ponen en duda desde el ministro de Justicia al presidente del Gobierno.
García Ortiz hace tiempo que, como buen súbdito, ligó su suerte a la de su jefe. Otros, como la fiscal que estaba imputada en el caso de revelación de secretos, Pilar Rodríguez, se dio cuenta en mayo de lo que se le venía encima si la Abogacía del Estado seguía "defendiéndola" y cambió de abogado. Fichó a su propio letrado, se desligó de la Abogacía que depende directamente de las órdenes del ministro Bolaños (tanto, que incluso el jefe de los abogados del Estado trasladó su despacho y sede a Moncloa) y desarrolló una estrategia legal de defensa propia que le alejara de la sombra de García Ortiz, su superior jerárquico. El resultado está claro: la causa fue archivada para Pilar Rodríguez, mientras que el fiscal general (del Gobierno) se sentará en el banquillo.
García Ortiz será el primero, pero no el único. Tras él deben llegar Santos Cerdán,Begoña Gómez, David Sánchez Pérez-Castejón, Koldo García,José Luis Ábalos, Leire Díez... Todos estos casos siguen en instrucción, a la espera de informes de la UCO, de desencriptar pendrives, de analizar movimientos de cuentas bancarias, peticiones internacionales. Un horizonte judicial que hace cada vez más complicado que este Gobierno pueda resistir por mucho que se pongan en la diana a "los jueces que quieren hacer política", a la "bulosfera" y hasta a la UCO: "Si Balas está muerto, mejor..."
Ante este panorama, el presidente del Gobierno lanza cortinas de humo e intenta aparecer como el adalid de la lucha contra el enemigo exterior (algo de manual, por cierto), y un tipo criminal como Netanyahu se lo pone fácil con la matanza indiscriminada en Gaza. Y el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, anuncia en la tele amiga, RTVE, el nuevo mantra para cuando los socios decidan que ya no pueden seguir exprimiendo la ubre de Moncloa y la debilidad de Sánchez. "Las elecciones serán una decisión entre socialdemocracia o barbarie". Nada menos. Menuda temporada otoño-invierno nos espera.
Fue este lunes por la mañana. En una entrevista en La Sexta, la vicepresidenta segunda del Gobierno, con cambio de peinado y la piel dorada por el sol de agosto, admitía públicamente lo que, hasta ahora, nadie del Ejecutivo de Pedro Sánchez se atrevía a reconocer con luz y taquígrafos. Que el ya procesado y camino del banquilloÁlvaro García Ortiz es el jefe "de la Fiscalía del Gobierno". Lo dijo, sí, pero a nadie le escandalizó. Y eso es lo tremendamente preocupante.