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El esperpento nacional: Leire, Aldama... y Ferraz que nos toma por idiotas
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Alberto Pérez Giménez

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El esperpento nacional: Leire, Aldama... y Ferraz que nos toma por idiotas

Las mentiras de Leire, el silencio de Ferraz, la irrupción final de Aldama y el empresario de las cloacas haciendo de guardaespaldas resume la escena ¿final? de un régimen en descomposición

Foto: Pérez Dolset, el empresario de las cloacas, empuja a Víctor de Aldama, el mediador de la red Ábalos, para proteger a Leire, la fontanera socialista. La España actual resumida en un pie de foto. (EFE)
Pérez Dolset, el empresario de las cloacas, empuja a Víctor de Aldama, el mediador de la red Ábalos, para proteger a Leire, la fontanera socialista. La España actual resumida en un pie de foto. (EFE)
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La fontanera y aún militante de Ferraz —Leire Díez ha confesado antes de comenzar su estrambótica comparecencia "institucional" sin preguntas que aún no había tramitado su baja 'voluntaria' del PSOE— ha coprotagonizado el mayor esperpento que se recuerda desde que el difunto Ruiz Mateos patentara el "¡Que te pego, leches!", intentando dar un gancho cogotero al también difunto Miguel Boyer por un quítame allá esas rumasas.

Las cloacas del partido en el Gobierno, cuando ya creíamos haber visto todo con las imágenes de Tito Berni en calzoncillos o las sobrinas de Ábalos colocadas en empresas públicas y con piso en Plaza de España, nos han estallado en la cara en un espectáculo digno de la saga Torrente, con los periodistas como figurantes y todo un país a quien el PSOE toma por idiota. Y no es de extrañar, al ver el resultado de todos estos escándalos en las encuestas.

Leire Díez, y alguien en Ferraz, ha decidido que era buena idea montar una comparecencia sin preguntas para vender una vez más la versión de que la fontanera socialista —"the plomber", la llaman directamente en la crónica de The Times de este martes en la que se narra el descaro con que el Gobierno sigue utilizando el bulo de la 'bomba lapa' sin un ápice de arrepentimiento— no era más que una periodista de investigación que iba a plasmar en un libro todas las tropelías que en este país se cometen a partes iguales entre jueces, fiscales, guardias civiles y periodistas, lo que viene siendo la 'fachosfera', contra el presidente Pedro Sánchez.

Foto: aldama-irrumpe-comparecencia-leire-diez

El espectáculo en el hotel de O'Donnell y la pantomima montada por Leire Díez tras reunirse dos horas con Santos Cerdán y su mano derecha en Ferraz, Juanfran Serrano, es tan burdo que no merece una disección en profundidad. ¿Esto tan indefendible es su único argumentario? ¿La fontanera era cargo en Enusa —la Empresa Nacional de Uranio— por la mañana y en las horas muertas investigaba las ergástulas del poder? ¿Acudía a su bien pagado, con dinero público, puesto en Correos por la mañana, que compatibilizó con la dirección de todas las sucursales del ente desde dos meses antes de las generales, siendo responsable del voto por correo, y en la pausa del café montaba reuniones "en nombre de los de arriba"? ¿Qué periodista de investigación ofrece sentar a un empresario imputado "con la Fiscalía"?

Lo dicho, frente a todas las preguntas que plantean los audios desvelados por El Confidencial, la respuesta del Gobierno es insistir en un bulo; la del partido, abrir un expediente informativo "temporal" a la fontanera para no tener que seguir dando explicaciones sobre una persona ya exmilitante; y la del presidente del Gobierno, bunkerizarse en Moncloa, huir a Europa para no someterse a la sesión de control, inaugurar con una comparecencia sin preguntas un hospital en Melilla sin UVI ni quirófanos y ordenar no rectificar a sus ministros.

Las terminales políticas y mediáticas de Sánchez han perdido el relato: si pretendían dar carpetazo, el tiro les ha salido por la culata

La irrupción final de Víctor de Aldama en la comparecencia de la fontanera cuando ésta la daba por concluida, increpando a Leire Díez al grito de "sinvergüenza" mientras que Javier Pérez Dolset, el empresario de las cloacas y compañero de dosieres y reuniones en Ferraz, ejercía de guardaespaldas de la militante pasiega y frenaba a empujones las acometidas de Aldama no estaba en el guion. Volaban micrófonos, ordenadores portátiles y la interfecta se refugiaba tras un cristal en una gran escena ¿final? que resume el hedor a descomposición que acompaña al enfermo moribundo de la legislatura al que los escándalos, la corrupción y las causas judiciales que rodean a Ferraz y Moncloa han gangrenado sin remedio.

Las terminales políticas y mediáticas de Pedro Sánchez han perdido definitivamente el relato. Si el PSOE y el Gobierno pretendían dar carpetazo al escándalo de las cloacas de Ferraz con este esperpento, el tiro les ha salido por la culata. Al contrario, la versión de la periodista de investigación y la 'pequeña Nicolasa' —recibida por todo un secretario de Organización en la sede del partido— cae por su propia inverosimilitud. El PSOE ha pretendido escurrir el bulto con un expediente informativo y una baja, "voluntaria y temporal", para no tener que investigar a quién reportaba Leire Díez y con quién se reunían en Ferraz tanto ella como Pérez Dolset. El silencio y la desaparición de Santos Cerdán es muy elocuente. Permanezcan atentos a la pantalla y a la siguiente entrega de esta película que navega irremediablemente entre Berlanga y Torrente y con todo un país alucinando.

La fontanera y aún militante de Ferraz —Leire Díez ha confesado antes de comenzar su estrambótica comparecencia "institucional" sin preguntas que aún no había tramitado su baja 'voluntaria' del PSOE— ha coprotagonizado el mayor esperpento que se recuerda desde que el difunto Ruiz Mateos patentara el "¡Que te pego, leches!", intentando dar un gancho cogotero al también difunto Miguel Boyer por un quítame allá esas rumasas.

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