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Contra la polarización (y III): así se la cuela Sánchez a Feijóo
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Contra la polarización (y III): así se la cuela Sánchez a Feijóo

El sistema de propaganda de La Moncloa eleva a categoría cualquier error del PP, sea un exabrupto, exageración o una mala decisión. Feijóo debe ser implacable, pero cada exceso es aprovechado por un Sánchez victimizado que polariza la sociedad

Foto: Sánchez recibe a Feijóo en Moncloa. (EFE Javier Lizón)
Sánchez recibe a Feijóo en Moncloa. (EFE Javier Lizón)
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La mayoría de los españoles cree que la sociedad está “rota” (55%) y “en decadencia” (57%). Es un sentimiento más intenso cuanto más a la derecha se sitúa el ciudadano: el 80% de los votantes de Vox y más del 60% del PP frente a cerca del 40% de Sumar y del PSOE. Son datos de la encuesta “El populismo en España 2025”, realizada por Ipsos en julio de 2025. Si contrastamos esta foto fija con las estrategias de los partidos en el nuevo curso podemos extraer conclusiones relevantes y observar cómo Pedro Sánchez trata de colársela, y se la cuela, a Alberto Núñez Feijóo.

Partamos de una base: en el actual estado de excitación y en precampaña electoral, las cosas no son lo que son, sino lo que parecen. Me temo que esto ya no va de la realidad, sino de la percepción que de la realidad. El Gobierno lo sabe y ha llegado este curso tratando de transmitir una falsa imagen de moderación, obviamente sólo en las formas. La entrevista de Sánchez en TVE el 1 de septiembre es un excelente ejemplo: fue un paso más allá en el ataque a los jueces, pero lo hizo sin levantar la voz, con escasos aspavientos y con buenas dosis de victimismo.

Insisto en la idea de la percepción de la realidad: Sánchez se dirige a sus votantes porque quiere instalar la idea de que es víctima de una persecución y sobre ella construir un reclamo electoral. Ahí le sitúan todos sus portavoces. No es una estrategia para los partidarios de Vox, ni siquiera para los del PP, es un mensaje para sus votantes, los que están y los que se han ido. De manera que es un plan urdido para mantener el fuerte y evitar la fuga de votos hacia el principal adversario.

Para ello, Moncloa ha lanzado una triple directriz: la primera es no perder los papeles, no lanzar exabruptos, no insultar, hablar bajito: lo está consiguiendo hasta con Óscar Puente. La segunda es elevar a la categoría de escándalo cada uno de los excesos dialécticos que lance cualquier dirigente del PP, aunque sea un concejal de pueblo. Y la tercera es dar por sentado que el PP y Vox son lo mismo, y dado que Vox es "la ultraderecha" y para la izquierda nada de lo que puedan decir es aceptable, pues el PP entra en el mismo saco. Resumen: no hay alternativa a Sánchez, todo muy democrático, pero casi susurrando. La siguiente fase será retomar el "que viene el lobo", pero eso ya más cerca de las elecciones.

Foto: desinformacion-polarizacion-redes-sociales-democracia-1hms Opinión

Y vuelvo a insistir: la realidad da igual, se trata de que esos votantes perciban al Gobierno como víctima y al PP como un partido desnortado. A pesar de su ejecutoria, Moncloa está tratando de presentarse como el partido que defiende las instituciones. Sí, puede parecer inverosímil, pero hay un amplio espectro ideológico en el que funciona. Si usted forma parte de ese 80% de votantes de Vox o de ese 60% del PP que cree que el Gobierno es un desastre, todo esto le parecerá inverosímil. Es normal, esta estrategia no va a por su voto. Va a amarrar al socialista que no se ha ido, al que se ha ido al PP y al que se lo está pensando.

Es por esto un error que Núñez Feijóo no acudiera a la apertura del año judicial, como lo fue que tampoco acudiera al acto del 40 aniversario de la entrada en la Unión Europea, ambos presididos por el Rey. La consecuencia es que te salen cinco portavoces del Gobierno y tres del PSOE situándose en una supuesta centralidad llena de cínica dignidad, defendiendo las instituciones y destacando lo grave que es hacer semejante afrenta al jefe del Estado. ¿Y dónde queda el PP?

Y por esto un error que haya un senador del PP que llame a Sánchez gorrón por acudir a La Mareta, o un portavoz que diga que es cómplice del narcotráfico internacional. La propaganda monclovita se ocupará de elevar la anécdota a categoría, de convertir al lenguaraz orador en portavoz oficial de Feijóo y en construir un mensaje victimista. ¿Y dónde queda el PP?

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¿Quiere esto decir que Alberto Núñez Feijóo debe bajar la tensión en su labor de oposición? No, si quiere llegar a La Moncloa debe de ser implacable, pero eso no es sinónimo de bruto. Al líder del PP le costó aprender que para derrotar a Sánchez tiene que jugar en su mismo terreno y con sus mismas armas, pero no dándole argumentos para la victimización, y menos entregándole espacios de centralidad e institucionalidad (aunque sean ficticios). Es verdad que la sociedad está polarizada y que Vox arrecia, pero si el PP se cree su propio mensaje no debe dejarse influir por Vox y por su crecimiento en las encuestas.

El propio Feijóo lo explicó así el lunes en Aranjuez: "Cuando yo llegué a la Presidencia del PP Vox tenía 52 y el PP 89. Hoy, Vox tendría más o menos los mismos escaños pero el PP tendría 150". De modo que, si el PP se cree sus propios argumentos debe mantener su camino sin dar excusas al PSOE y sin dejarse influir por Vox. Es lo que Aznar llama la estrategia Ben Gurión: pegarle a los ingleses como si no hubiese alemanes y a los alemanes como si hubiese ingleses.

Si Sánchez es capaz de controlar a Puente, ¿no será el PP capaz de encontrar argumentos más que de sobra para reventar al Gobierno cada día sin caer en la sobreactuación, el exabrupto o la exageración? Es verdad que el clima de polarización no ayuda y que Sánchez es un maestro en polarizar, de modo que Feijóo debe mantenerse implacable, pero sin dejar de ser Feijóo.

La mayoría de los españoles cree que la sociedad está “rota” (55%) y “en decadencia” (57%). Es un sentimiento más intenso cuanto más a la derecha se sitúa el ciudadano: el 80% de los votantes de Vox y más del 60% del PP frente a cerca del 40% de Sumar y del PSOE. Son datos de la encuesta “El populismo en España 2025”, realizada por Ipsos en julio de 2025. Si contrastamos esta foto fija con las estrategias de los partidos en el nuevo curso podemos extraer conclusiones relevantes y observar cómo Pedro Sánchez trata de colársela, y se la cuela, a Alberto Núñez Feijóo.

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