La balsa (tóxica) de la Costa de la Muerte que triunfa en Instagram deriva en suceso ecológico
El estanque de la antigua mina de Monte Neme, en A Coruña, revienta por las cuantiosas lluvias. En el momento del accidente se estaban ejecutando unas obras de restauración para evitar, precisamente, este tipo de episodios
El Monte Neme, en Carballo (A Coruña), es famoso por muchas razones. Por las leyendas que lo rodean, por la minería que socavó sus entrañas y por un lago de un azul turquesa tan intenso que la Xunta lo llegó a usar fugazmente como reclamo turístico, aunque el color se deba a su toxicidad. Ahora también es conocido por el desastre ecológico ocurrido el pasado 31 de enero, cuando una de las balsas reventó para expulsar miles de toneladas de agua, lodo, tierra y piedras. Días después, un nuevo derrumbe de la antigua galería minera provocó un enorme boquete en un talud. El caso ha llegado al Parlamento, donde la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, atribuyó los sucesos a las insistentes lluvias de las últimas semanas.
No es la primera vez que ocurre algo así. En 2014, cuando solo habían transcurrido dos años desde el cese de la actividad minera, un reventón similar liberó más de 24.000 toneladas de agua residual monte abajo, después de numerosas advertencias de los medios de comunicación y autoridades locales sobre el estado de abandono de la antigua cantera y mina. Salvo las reposiciones de urgencia de hace 12 años, no fue hasta octubre de 2025 cuando comenzó la restauración integral de la zona, un drenaje y sellado presupuestado en 1,5 millones de euros y con plazo de ejecución de 9 meses. Solo habían transcurrido tres cuando la balsa colapsó.
Para la oposición, los ayuntamientos de Carballo y Malpica (que comparte territorio con Carballo en la zona de la mina) y organizaciones ecologistas, lo ocurrido es consecuencia de una "negligencia continuada" y de la "desidia absoluta" de la Xunta, a la que también atribuyen "falta de control" sobre la obra actual. En el Parlamento, BNG y PSdeG consideraron inexplicable que la rotura se produjera precisamente durante unas obras que deberían evitarla. Según afirmaron, a causa de la falta de vigilancia técnica sobre la UTE contratada, que no detectó la inestabilidad. "Este caso es consecuencia de la falta de prevención y de inspección minera efectiva", acusó la socialista Patricia Iglesias.
La conselleira, en cambio, apela a informes encargados a la dirección de obra y a la empresa que la ejecuta para atribuir la responsabilidad principal a las condiciones meteorológicas. "Los informes señalan que el suceso tuvo su origen en la acción combinada del agua de lluvia acumulada durante un periodo prolongado en el fondo del hueco minero y de un episodio de intensas precipitaciones, que incrementó de forma significativa el nivel del agua embalsada", afirmó Lorenzana. La Xunta admite que los días previos al suceso se hicieron pruebas de bombeo de agua, pero "fueron de reducida envergadura y su volumen no es de una entidad suficiente con respecto al recogido por el episodio de pluviosidad".
La Xunta está realizando un análisis de los suelos que pudiesen contener "cantidades de elementos por encima de los valores normales", toda vez que el agua embalsada, que llegó al mar, posee un ph muy ácido y altos niveles de aluminio y sílice. De ser necesario, esos suelos se trasladarán a un gestor autorizado, con el fin de que la restauración de Monte Neme se produzca "de forma integral, no solo en el espacio minero, sino también en el que se pueda haber visto afectado por lo ocurrido el día 31 de enero", según anunció la conselleira.
La oposición y los ecologistas son muy críticos con el retraso de 12 años de la restauración integral, tras el colapso de 2014. Desde aquel suceso, solo se realizaron "parches cosméticos", como el vallado de un perímetro de seguridad, "en lugar de actuar sobre los residuos cuando hacerlo era más seguro y barato". Esa "pasividad" ha permitido que la empresa que explotó la mina se haya ido "sin pagar", por lo que ahora se tiene que afrontar la situación con dinero público. Socialistas y nacionalistas han pedido la dimisión inmediata del Director Xeral de Planificación Enerxética e Recursos Naturais, Pablo Fernández Vila.
La organización Ecoloxistas en Acción, que ha presentado una denuncia contra el Gobierno gallego por delitos contra el medio ambiente, imputa lo sucedido a "los movimientos de tierra realizados en las balsas mayores" durante las tareas de restauración, lo que "descolocó el agua almacenada para la balsa menor, que finalmente reventó". Los ecologistas señalan que la galería transversal que también colapsó ya había sido inventariada por la Xunta en 1998 y propuesta por el Ayuntamiento de Carballo como corredor de drenaje. La entidad también denunció a la dirección de la obra, a la que atribuye "un largo historial de proyectos salpicados de ilegalidades".
El derrumbamiento pone un fin amargo a un lugar tan tóxico como emblemático, en el que existen vestigios de explotación minera de estaño de la época romana, griega o fenicia. En el siglo XX se empleó para la extracción de wolframio, que en la Segunda Guerra Mundial efectuó el conglomerado nazi Sofindus, creado por Alemania nazi para burlar la supuesta neutralidad española. Ya en el XXI, su azul turquesa se impuso a su toxicidad, hasta el punto de que la Xunta lo usó como reclamo en una campaña turística. La retirada del anuncio y las advertencias sobre la peligrosidad de sus aguas no han impedido que, años después, el Monte Neme siga siendo un lugar de culto para los amantes de los selfis e Instagram.
El Monte Neme, en Carballo (A Coruña), es famoso por muchas razones. Por las leyendas que lo rodean, por la minería que socavó sus entrañas y por un lago de un azul turquesa tan intenso que la Xunta lo llegó a usar fugazmente como reclamo turístico, aunque el color se deba a su toxicidad. Ahora también es conocido por el desastre ecológico ocurrido el pasado 31 de enero, cuando una de las balsas reventó para expulsar miles de toneladas de agua, lodo, tierra y piedras. Días después, un nuevo derrumbe de la antigua galería minera provocó un enorme boquete en un talud. El caso ha llegado al Parlamento, donde la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, atribuyó los sucesos a las insistentes lluvias de las últimas semanas.