Orense se deshace de los parquímetros: ¿Por qué la mitad de Galicia no paga por aparcar?
El alcalde de Orense cumple su promesa y deja caer la concesión de la ORA. Pontevedra presume de peatonal y Lugo y Ferrol no cobran frente a Vigo, A Coruña y Santiago, que sí lo hacen
“5,4,3… La ORA acaba de ser desactivada para siempre”. Así comenzaba el alcalde de Orense, Gonzalo Pérez Jácome, una de sus últimas intervenciones en redes sociales del año para anunciar la “muerte” del parquímetro en la ciudad de las Burgas.
Y es que desde el 1 de enero del 2026, los orensanos están exentos de pagar por estacionar en la calle después de 37 años de ORA (Ordenanza Reguladora del Servicio) y los aparatos recaudatorios han empezado a ser retirados de las aceras. O no, pero ya son inservibles y solo captan a forasteros y despistados.
El Gobierno local, de Democracia Ourensana, ha optado por no renovar la concesión del servicio a Doal, del grupo Vendex, firma investigada judicialmente en la macrocausa Pokemon que conecta con la ORA en Lugo, y plantea reconvertir parte de esos espacios en nuevas zonas de carga y descarga. Sin embargo, la oposición no ha tardado en afear al regidor el “caos circulatorio” en los primeros días del año, con los conductores dando vueltas en zonas céntricas para aparcar cuanto más cerca de su destino, mejor. Sin límite de tiempo y gratis.
“La ORA tenía que caer por necesidad. La mitad de las plazas están ahora en zona peatonal de uso restringido”, expuso Jácome, que desde que accedió a la alcaldía de Orense en junio del 2019 trataba de sacudirse una concesión que era deficitaria. “Lo que va a pasar ahora es que habrá más zonas de carga y descarga, más necesidad de reparto, y los residentes tendrán donde aparcar de noche”, resumió. En realidad, el servicio generaba más coste que beneficio a las arcas locales. El Ayuntamiento estimó que la recaudación de los parquímetros era lo equivalente a unas 8.000 multas al año, unas 20 al día.
“Es una ocurrencia propagandística”, critica el PSdeG, que lo resume en “la ley de la selva” con “más coches dando vueltas, más contaminación y más atascos”. “No hay soluciones para residentes sin garaje y muchas plazas estarán ocupadas sin rotación”, manifiestan desde el grupo municipal popular, que piden la recolocación de nueve de los diez extrabajadores del servicio, inmersos en un ERE extintivo. La supresión de la ORA fue el eje de un enfrentamiento en un pleno extraordinario que alineó a toda la oposición (PP, PSOE y BNG) contra Jácome.
Aunque haya terminado con los parquímetros en la ciudad, a Jácome se le acumulan otros problemas y es que el Ministerio de Hacienda publicó el 1 de enero la lista de los ayuntamientos y diputaciones a los que practica retenciones de fondos estatales por su opacidad contable. Y en la larga lista, figura Orense, única capital de provincia en el ranking, junto a otro municipio gallego: Xinzo de Limia. ¿El motivo? Incumplir la obligación de remitir las líneas fundamentales de los presupuestos municipales para 2026. Para más inri, Doal, la empresa concesionaria de los parquímetros, reclama un millón de euros de indemnización, entre otras cosas, para liquidar a las nueve personas que tenía empleadas en el servicio.
Lugo, forzada a suprimirla
Lugo ya había tenido que suprimir la ORA, una concesión otorgada al mismo grupo empresarial, hace más de una década, aunque el motivo fue otro: los problemas judiciales con la firma. El Grupo Vendex se hizo con el contrato en 2009, tejiendo una trama de sobornos y corruptelas en distintas localidades para lograr adjudicaciones públicas. El servicio fue suspendido en 2015, tres años después de estallar la trama Pokemon, en la que llegaron a estar imputadas un centenar de personas y hasta siete regidores de distinto signo político.
El delegado en Galicia del grupo Vendex, José María Tutor, y el expresidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, Francisco Liñares, fueron dos de los tres condenados en aquella macrocausa que sacudió los cimientos de la política gallega en toda su extensión geográfica. Los parquímetros de Lugo se desmantelaron en 2022, tras siete años inactivos.
Siete ciudades, siete modelos
Hace más de una década que Lugo dejó atrás el aparcamiento de pago apostando por la peatonalización y el uso de zonas de estacionamiento disuasorio, mientras que Orense acaba de dejar caer la concesión, que era una de las promesas electorales de Pérez Jácome.
Mientras, A Coruña, Vigo y Santiago sí mantienen su zona azul de pago con algunas diferencias y distintas tarifas; la ciudad herculina distingue una zona verde para residentes con distintivo, al igual que Santiago con rotación comercial.
Pontevedra exprime un modelo peatonalizado, considerado ejemplar como "ciudad humana y sostenible" y premiado por la UE. Anima la rotación con un sistema de estacionamiento de servicio limitado a 15 minutos, sin coste. En Ferrol, la más pequeña de las siete, la ordenanza para regular el estacionamiento (ORE) lleva varios mandatos en el cajón, en sucesivos borradores que no acaban de cuajar, y el aparcamiento es libre, también en el centro histórico de A Magdalena.
“5,4,3… La ORA acaba de ser desactivada para siempre”. Así comenzaba el alcalde de Orense, Gonzalo Pérez Jácome, una de sus últimas intervenciones en redes sociales del año para anunciar la “muerte” del parquímetro en la ciudad de las Burgas.