Nuevas denuncias en el PSOE gallego agigantan el frente crítico contra Besteiro
"En absoluto me planteo dimitir", señaló el lunes el secretario general del PSOE gallego, José Ramón Gómez Besteiro. Más de medio millar de socialistas critican su gestión ante el caso de acoso sexual en Lugo
El PSOE tiene tantas fugas en Galicia que ya no sabe por dónde empezar a taponarlas y cada intento de cerrar filas incendia más a los críticos, al tiempo que el canal interno de denuncias del partido engorda a pasos agigantados. Ya son cerca de 500 los socialistas gallegos que han firmado un manifiesto que cuestiona el proceder del secretario general, José Ramón Gómez Besteiro, ante las denuncias de acoso sexual contra el expresidente de la Diputación de Lugo y todavía alcalde de Monforte, José Tomé, o el caso reciente del alcalde de Barbadás, señalado por acoso laboral. Este, al igual que el primero, también rehúsa irse y desafía a un partido del que se quiere apear.
Si la semana pasada acabó mal para Besteiro, el lugarteniente de Pedro Sánchez en Galicia, esta no ha sido mucho mejor. Las denuncias contra Tomé por, presuntamente, ofrecer trabajo a cambio de sexo, tomaron vuelo mediático con el testimonio de la madre de la víctima en el programa Código 10. Aunque ha sido expulsado del PSOE, José Tomé no suelta el bastón de mando de Monforte ni el acta de diputado provincial. Niega las acusaciones y se ha enrocado en la Diputación; seguirá como presidente en funciones todo el mes. Además, tiene la sartén por el mango para nombrar a su relevo (y retener el Gobierno) en un precario equilibrio para los socialistas, que dependen del apoyo del BNG, que este viernes volverá a dar plantón a sus socios en la Junta de Gobierno.
“Entre la bolsa y la horna, el BNG y PSdeG van a preferir la bolsa”, les afeaba este jueves el portavoz parlamentario del PP gallego, Alberto Pazos Couñago, que apremia a los nacionalistas a romper el pacto con los socialistas.
Al escándalo de Tomé le sucedió rápidamente otro con epicentro en Barbadás, un municipio del interior de Ourense. El canal interno del partido registró el lunes otra denuncia por acoso laboral contra el regidor, Xosé Carlos Valcárcel. Esta vez sí, la actual dirección del PSdeG salió rápidamente a exigir su marcha del partido, pero lo que ocurrió fue lo contrario. Es Valcárcel quien baraja dejar el partido, pero no el doble cargo de alcalde y diputado provincial en Ourense. El regidor sostiene que la denuncia contra él es “falsa”, apela a la presunción de inocencia y esgrime que puede ser parte de una represalia contra él por ser parte de esa amplia parte del socialismo gallego que cuestiona el liderazgo de Besteiro.
Ni uno (Tomé) ni otro (Barbadás) han dimitido y siguen siendo alcaldes.
"Que dimita el que acosa"
Tampoco se plantea renunciar el secretario general del PSOE en Galicia, José Ramón Gómez Besteiro, ante el aluvión de críticas que le llueven dentro y fuera, tras admitir que conocía desde octubre a través de un familiar de la presunta víctima las acusaciones contra Tomé, su hombre fuerte en Lugo, con un peso histórico y mucho oficio (político).
“En absoluto me planteo dimitir”, contestó tajante Besteiro. “Tiene que dimitir el que acosa”. Insistió en que animó a la víctima a denunciarlo mientras el partido guardó silencio y Tomé siguió al mando.
Fue la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, la primera en romper el hielo entre el socialismo gallego y alzar la voz con claridad por la falta de contundencia de su partido ante las denuncias de acoso sexual que señalaban a Tomé. “Asco e indignación”, expresó. Su queja fue más allá y reprochó que muchos compañeros varones con poder y peso guardaran silencio. Este jueves fue ella la que recibió una denuncia en contra, a través del mismo canal interno, donde dos exconcejalas la señalan a ella y a otro edil, José Manuel Lage Tuñas, por acoso laboral en el mandato anterior (2019-2023). “A nadie se le escapa que es un ajuste de cuentas”, replicó Rey en un comunicado, para lamentar que se sirvan de un canal de denuncias para “víctimas reales” con fines “espurios”.
"Están acabando con el PSOE"
El manifiesto en apoyo de Silvia Fraga, la exresponsable de Igualdad del PSdeG, que dimitió el pasado viernes por “dignidad”, suma las firmas de medio millar de militantes del socialismo gallego, entre ellos regidores y cargos en activo -las alcaldesas de Betanzos, Silleda, Guitiriz, Meis y Maceda- además de los dos expresidentes de la Xunta, Fernando González Laxe y Emilio Pérez Touriño. También la de otro histórico como el exportavoz parlamentario Xaquín Fernández Leiceaga. Uno de los últimos en pronunciarse al respecto fue Abel Caballero, desde Vigo, para señalar que el PSdeG "se equivocó" al reaccionar tarde a las denuncias.
Este jueves, fue el alcalde de Ares (A Coruña), Julio Iglesias, a través de sus redes, quien cargó las tintas contra sus compañeros al hablar de “razones bastardas” tras “unos mecanismos de control interno que nunca funcionan” y en manos de "verdaderos inútiles". “Están acabando con el PSOE; lo van a dejar como un solar”, censuró en sus redes.
Otro disparo a la línea de flotación de la actual ejecutiva del PSdeG, muy tocada, que el lunes 22 ha convocado una reunión extraordinaria y anuncia un Comité Nacional -máximo órgano del partido entre Congresos- para analizar las crisis sucesivas y sus derivadas con la esperanza de capear un temporal al que le quedan aún varios envites.
El PSOE tiene tantas fugas en Galicia que ya no sabe por dónde empezar a taponarlas y cada intento de cerrar filas incendia más a los críticos, al tiempo que el canal interno de denuncias del partido engorda a pasos agigantados. Ya son cerca de 500 los socialistas gallegos que han firmado un manifiesto que cuestiona el proceder del secretario general, José Ramón Gómez Besteiro, ante las denuncias de acoso sexual contra el expresidente de la Diputación de Lugo y todavía alcalde de Monforte, José Tomé, o el caso reciente del alcalde de Barbadás, señalado por acoso laboral. Este, al igual que el primero, también rehúsa irse y desafía a un partido del que se quiere apear.