El ministerio autoriza un vertedero submarino a 3,6 millas del ecosistema protegido de Cíes
Transición Ecológica reabre el sumidero en las inmediaciones de Sálvora y habilita un tercero cerca de Ons, todos ellos en el entorno del Parque Nacional Illas Atlánticas
Si durante décadas se acumularon los vertidos en un macrobasurero submarino en las proximidades del Parque Nacional Illas Atlánticas, a partir de ahora lo harán en tres. Al ubicado en las inmediaciones de la isla de Sálvora se le van a añadir dos más, algo más distantes de tierra, pero en zonas potencialmente igual de sensibles: uno de ellos cerca de Ons y el otro a 3,6 millas náuticas de las Cíes, la gran perla de este espacio protegido clave del Atlántico gallego. A apenas 6,6 kilómetros de distancia de la que ha sido calificada como la mejor playa del mundo, la de Rodas, este nuevo punto de volcado se prepara para recibir 146.000 toneladas de lodos y áridos procedentes casi en su totalidad de dragados portuarios, en su mayoría procedentes del de Vigo.
La autorización de los nuevos vertederos marinos se adopta a propuesta del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex), dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, cuyo informe ha servido de base para complementar el punto establecido en Sálvora para los dragados de todos los puertos de las Rías Baixas. El ya existente, que se reabre tras una moratoria de cinco años, se completa así con dos de nueva habilitación, todos ellos ya a disposición tanto de las grandes instalaciones portuarias, dependientes del Gobierno, como de las de menor tamaño, integradas en la Xunta.
El más próximo a Ons (3,1 millas náuticas) es el elegido para las obras en el canal del Lérez, en Pontevedra, de donde se extraerán cerca de 330.000 toneladas de un dragado contestado por colectivos ecologistas, debido a la presencia de materiales pesados en el fondo marino y a su posible impacto sobre los ecosistemas marinos. En concreto, se alerta de la presencia de plomo, mercurio, cadmio, zinc, cobre y arsénico, así como de hidrocarburos como aceites, gasóleo y alquitrán; junto a microplásticos, nitratos y fosfatos procedentes de fertilizantes agrícolas y residuos urbanos. Es un cóctel explosivo para un río en proceso de regeneración, pero también para unos fondos marinos tan próximos a uno de los dos únicos parques nacionales marítimo-terrestres de España.
El vertedero de Sálvora evita así los residuos de la operación de dragado más controvertida de los puertos gallegos, para los que estaba inicialmente destinado, pero el Ministerio ha decidido reabrirlo tras clausurarlo en 2021 por su impacto ambiental. El denominado vaciadero de Sálvora, que comenzó a utilizarse en 1998, ha recibido durante su etapa activa en torno a 3,8 millones de metros cúbicos de residuos. En esos 23 años de funcionamiento acogió los vertidos portuarios de Vilagarcía, Marín y Vigo, aunque también fue utilizado por otros de menor tamaño como los de Meloxo, O Grove, Moaña, Rianxo, Meira, Canido y Carril.
El "nuevo punto de depósito" de Cíes se encuentra al suroeste de la isla Sur o isla de San Martiño, a unos 100 metros de profundidad. Serán en total 146.000 metros cúbicos de residuos los que allí se depositen, procedentes en su gran mayoría de actividades de la Autoridad Portuaria de Vigo, pero también de otros puertos autonómicos como los de Panxón y Moaña. El vertedero de Ons, mientras, está a 110 metros de profundidad, a la altura aproximada de Combarro y Sanxenxo, cerca de la ría de Pontevedra.
El informe del Cedex admite que los vertidos no están exentos de riesgos ambientales, pero señala los puntos elegidos como los "más adecuados" y sostiene que no supondrán "afección a los espacios de la Red Natura 2000 ni a la biodiversidad marina". Su opinión contrasta con la de los investigadores, que han alertado no solo de los efectos que los vertidos puedan tener en un ecosistema tan sensible como el de Illas Atlánticas, sino también del riesgo de accidentes o pérdidas de material en el transporte de la carga. "Resulta incomprensible que un Parque Nacional haya convivido durante décadas con un vertedero submarino a tan solo dos millas de su frontera y ahora establezca dos más", denuncia el biólogo del CSIC Antonio Figueras, que alerta de que los dragados son "de todo menos arena limpia".
Portavoces de colectivos ecologistas como Antón Lois, mientras, califican de "tontería" cambiar la contaminación de sitio: "Tras cuatro años sin dragados, lo que se va a extraer ahora será más intenso y con más materiales peligrosos e industriales". El sector de la pesca también ha expresado su rechazo. Es el caso de la flota de arrastre y de la de cerco. La del puerto de Marín, agrupada en la Organización de Productores de Pesca del Puerto y Ría (Opromar), sostiene que los vertidos causarán una "notable afectación" a las zonas de trabajo de su flota. La entidad también apela a las zonas marinas de protección ambiental del entorno, en particular las relativas a las áreas de especial sensibilidad para cetáceos y aves marinas.
Los tres puntos elegidos se encuentran dentro de la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), dentro del Corredor Migratorio Galaico-Cantábrico Occidental, por la que transitan especies de aves marinas protegidas como los cormoranes moñudos, alcatraces o pardelas, como área de alimentación o paso migratorio. El informe del Cedex así lo admite, aunque apunta que tanto el de Ons como el de Cíes se encuentran alejados de las franjas más sensibles o críticas.
Respecto a la proximidad al Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas, el estudio indica que en caso de accidente la pluma de sedimentos tendería a dispersarse mar adentro, aunque no descarta riesgo de propagación de partículas finas hacia las aguas del parque, especialmente con condiciones de viento o corriente del suroeste. El CEDEX desestima la posibilidad de que el ruido provocado por la operativa o la turbidez o el aumento de partículas en suspensión puedan afectar a cetáceos, como marsopas y delfines mulares, así como aves buceadoras como el cormorán moñudo.
Si durante décadas se acumularon los vertidos en un macrobasurero submarino en las proximidades del Parque Nacional Illas Atlánticas, a partir de ahora lo harán en tres. Al ubicado en las inmediaciones de la isla de Sálvora se le van a añadir dos más, algo más distantes de tierra, pero en zonas potencialmente igual de sensibles: uno de ellos cerca de Ons y el otro a 3,6 millas náuticas de las Cíes, la gran perla de este espacio protegido clave del Atlántico gallego. A apenas 6,6 kilómetros de distancia de la que ha sido calificada como la mejor playa del mundo, la de Rodas, este nuevo punto de volcado se prepara para recibir 146.000 toneladas de lodos y áridos procedentes casi en su totalidad de dragados portuarios, en su mayoría procedentes del de Vigo.