¿La pesca, un oficio en peligro de extinción? Falta formación, vocación y relevo
Se buscan capitanes, patrones, mecánicos navales y marineros pescadores. Falta vocación, formación y relevo generacional en un oficio duro y peligroso que también pierde consumidores
¿Es la pesca tradicional un oficio en peligro de extinción? Todavía no, pero el escenario que se perfila en España no es el más halagüeño porque la falta de titulados de nuevo cuño para renovar tripulaciones envejecidas y, obviamente, la dureza de un oficio que tiene al mar por alimento y enemigo, han mermado las tripulaciones.
Faltan capitanes, patrones costeros, mecánicos navales o marinero pescador. Falta formación, falta vocación y falta renovación en la propia flota. Son algunas de las conclusiones del II Congreso Internacional sobre el Futuro de la Pesca celebrado hace unas semanas en Vigo, una de las potencias pesqueras del arco atlántico, promovida por ARVI, la Coperativa de Armadores de Vigo.
“Trabajar en el mar tiene que ser algo que atraiga, que prestigie y que se vea como un sector de futuro”, reflexionó el presidente gallego, Alfonso Rueda, que extrapolaba el mismo diagnóstico a las industrias del ámbito rural. La cooperativa de armadores de la ciudad olívica se ha propuesto tres retos: descarbonizar la pesca, atraer a los jóvenes al oficio y revitalizar al consumo de pescado, en caída libre en España en los últimos años.
“Tenemos un grave problema con las tripulaciones porque el sector no atrae a gente joven”, reflexionó Javier Touza, al frente de Arvi, que también pone el foco en una flota con más de 35 años de mar y con el 73% de los trabajadores por encima de los 40 años.
"Hay un grave problema con las tripulaciones que no atraen a jóvenes", alerta ARVI
La falta de relevo generacional en la pesca es un problema común a otros oficios -y pequeños negocios- más apegados a las materias primas que también languidecen porque no hay jóvenes que quieran tomar el testigo, como ebanistas, alfareros, rederos, canteros o ganaderos. No obstante, la pesca suma, además, una elevada siniestralidad laboral -1.431 sucesos en 2020 con 15 víctimas mortales- con ejemplos trágicos como los 21 marineros fallecidos en 2022 en el naufragio del Villa de Pitanxo, o los 9 muertos y 5 desaparecidos del Argos Georgia en 2024. Es un trabajo peligroso, duro, físico y muy expuesto -y condicionado- por la climatología.
En riesgo la garantía nutricional
Un informe del Ministerio de Agricultura en 2024 ya advertía de las dificultades en formación y relevo en el sector pesquero extractivo, especialmente en altura y gran altura, ahondando en la brecha generacional en buques también envejecidos (25 años de media) y con el 70% de las tripulaciones de 40 a 65 años, más bien cerca de jubilarse y sin savia nueva a bordo. La carestía pondría en riesgo la continuidad de una actividad considerada “esencial” para “la garantía nutricional”.
Para ilustrar cómo se va empequeñeciendo el sector pesquero nos fijamos en dos datos: barcos y empleos.
El número de buques con una eslora de 11 metros ha ido a menos. De 9.635 en 2014 a 8.549 al cierre del 2023. Un millar menos en apenas 9 años. Ocurre lo mismo si atendemos a la empleabilidad: son unos 34.000 empleos en España (EPA 2023), la gran mayoría entre varones (83%). Entre los datos del Instituto Social de la Marina, en el Régimen Especial del Mar para esa anualidad, tan solo figuraban 7 mujeres como buceadoras y dos buzos embarcadas, en la escala menos representada.
Si hablamos de rederas o empacadoras, la proporción de género cambia con 330 rederas -tejedoras de red- frente a 76 hombres.
Mariscadora: mujer y más de 51
La caída del empleo en el sector también se acusa en el marisqueo a pie y a flote que se practica, por ejemplo, en las costas y rías gallegas donde el número de carnés expedidos por la Xunta de Galicia (permex) va a menos: de 3.724 (2020) a 3.307 (2024), con el triple de mujeres (1503) que de hombres (332) en Pontevedra, y el doble en A Coruña.
Las cofradías adelgazan en socios con una edad media muy elevada. El 62,5% de las personas con permiso para mariscar en aguas gallegas el pasado año tenían más de 51 años y 379 eran sexagenarias.
La falta de relevo, vocación y titulaciones es más común en altura y gran altura que en pesca de bajura, donde padres e hijos/familiares aún comparten embarcaciones y jornadas, y hay más mujeres en la faena, explican desde Arpega, la asociación coruñesa.
Muy a menudo, las cooperativas de armadores tienen que completar sus tripulaciones pescando al personal en caladeros de Perú, Indonesia, Ghana, Senegal o Cabo Verde, y lidiar con los cambios normativos. El último, una maniobra del gobierno de Escocia para cerrar 42 áreas marinas a 25 pesqueros gallegos desde el 16 de octubre agita otros 400 empleos en buques de volanta, pincho y nasas con más de 40 años echando las redes en caladeros como Rockhall que ahora se reservan a pelágicos británicos, ya fuera de la UE.
El PNV pide capitanes extranjeros
El debate sobre la falta de titulados en la flota llegó al Congreso de la mano del PNV, que en junio que propuso al Gobierno una adecuación de la normativa para permitir que los extranjeros ejerciesen como capitanes de barco. “Nos quedamos sin barcos, sin patrones, tripulantes y sin capitanes de pesca”, alertó el diputado peneuvista Joseba Agirretxea.
La redacción actual de la Ley de Navegación Marítima (14/2014) impide que ciudadanos que no sean nacionales de España, o dentro del Espacio Común Europeo, puedan asumir la capitanía del buque y el PNV propone modificarla vía iniciativa legislativa.
El guante del nacionalismo vasco lo recogió con gusto el ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas, que consideró la propuesta “muy oportuna” ante "la preocupante falta de relevo generacional que amenaza la continuidad de esta actividad esencial para la seguridad alimentaria y la vida económica y social de las zonas costeras".
¿Es la pesca tradicional un oficio en peligro de extinción? Todavía no, pero el escenario que se perfila en España no es el más halagüeño porque la falta de titulados de nuevo cuño para renovar tripulaciones envejecidas y, obviamente, la dureza de un oficio que tiene al mar por alimento y enemigo, han mermado las tripulaciones.