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La paradoja de los pingüinos: sus excrementos protegen la atmósfera, pero contaminan la Antártida
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HAY COBRE Y ZINC EN SUS COLONIAS

La paradoja de los pingüinos: sus excrementos protegen la atmósfera, pero contaminan la Antártida

Un estudio de las universidades de Santiago y Oviedo con el CSIC revela que las colonias de pingüinos concentran y transportan metales tóxicos y compuestos químicos del mar a tierra prístina

Foto: Pingüinos en la Antártida, en agosto del 2022. EFE/Lucas Krüger
Pingüinos en la Antártida, en agosto del 2022. EFE/Lucas Krüger

Los pingüinos son los reyes de las islas Shetland del Sur. Como en el resto de la Antártida, el clima extremo limita la vida y la biodiversidad de la fauna terrestre. En este archipiélago, a 120 kilómetros del continente helado, al sur del Ushuaia (Argentina), campan a sus anchas. Hay pingüinos a tutiplén: el pingüino barbijo, el pingüino papúa y el pingüino de Adelia, con colonias documentadas con más de 100.000 parejas reproductoras. También se han localizado pingüinos macarrones, grandes y vulnerables, con una suerte de cresta punki con penacho anaranjado.

Si la primera paradoja de los pingüinos es que son aves nadadoras no voladoras, la segunda sería que protegen el planeta y lo contaminan a la vez. Lo primero se dio a conocer en mayo, como parte de una investigación publicada en Nature, que atribuía al amoníaco de sus heces (guano) la formación de unas nubes protectoras de la atmósfera.

Lo segundo es la conclusión de un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela que se dio a conocer este jueves y que se ha publicado en la revista científica Geoderma: son “inesperados difusores de contaminación en la Antártida”.

Foto: heces-pinguino-gas-risa-oxido-nitroso-colocan

Detrás, hay un equipo de personal investigador que ha estado trabajando en la zona antártica en un proyecto a varias manos con el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y la colaboración de otros colegas de las universidades de Oviedo y Barcelona. Detectaron, recogieron y documentaron la presencia de agentes contaminantes en los suelos de colonias de pingüinos recogidos en las islas Livingston y Decepción, al noroeste de la península antártica.

Cobre, zinc e hidrocarburos (PAHs)

Entre otros agentes contaminantes hallaron cobre, zinc en excrementos y suelos y compuestos orgánicos como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs) en cantidades nada desdeñables. ¿Qué son los PAHs? Subproductos de la combustión (incendios, tabaco...) y que, en este caso, atribuyen a la actividad volcánica.

Significa que los pingüinos “actúan como vectores biológicos capaces de transferir contaminantes desde el medio marino hacia los ecosistemas terrestres antárticos”. Esto es, que los pingüinos transportan la contaminación del mar a su medio terrestre, a suelos que se consideraban prístinos e inmaculados.

placeholder Turista en la Antártida, en un crucero desde Usuhaia. EFE
Turista en la Antártida, en un crucero desde Usuhaia. EFE

“Los resultados muestran, al igual que en estudios previos, la fuerte influencia que ejercen las colonias de aves marinas en el ciclo biogeoquímico de los nutrientes y las sustancias potencialmente tóxicas en los ecosistemas polares”, explican en el artículo. Atribuyen la presencia de estos contaminantes a varias causas: la propia actividad biológica de las aves, la influencia de la actividad volcánica en la isla Decepción y, en menor medida, la actividad humana vinculada a bases científicas y turismo, minoritario y regulado, pero posible.

Superan el valor en metales traza

Los niveles de concentración de algunos metales traza (como el cobre o el zinc) superaron los valores de referencia internacionales. No obstante, “sin que parezca plantear problemas de toxicidad inmediatos”, apuntan. En caso “de filtrarse hacia riachuelos o agua costeras, podrían afectar a organismos acuáticos extremadamente sensibles, como el plancton, base de la cadena alimentaria marina”, subraya Begoña Pérez, investigadora del Centro Oceanográfico de Vigo del IEO-CSIC y una de las autoras del trabajo.

"Rompe con la idea de la Antártida como un territorio inalterado", señala el IEO

“Aunque las concentraciones encontradas no alcanzan niveles de alarma y son entre 50 y 1000 veces inferiores a las que generan efectos tóxicos en los organismos marinos, la investigación rompe con la idea de que la Antártida es un entorno inalterado”, destaca Pérez (IEO).

“Los pingüinos son esenciales para el equilibrio de la vida en la Antártida, pero también pueden convertirse en una fuente natural de contaminación en un ambiente extremadamente frágil”, destaca Xosé Luis Otero. Es catedrático de la USC en Edafología y Química Agrícola y coordinador de un estudio que ha implicado al Centro de Investigación Interdisciplinar en Tecnologías Ambientales (CRETUS).

placeholder El profesor Jesús Ruiz, en la base antártica del CSIC. Foto: UNIOVI
El profesor Jesús Ruiz, en la base antártica del CSIC. Foto: UNIOVI

El trabajo de campo lo ejecutaron Cristina García-Hernández y Jesús Ruiz, profesores del departamento de Geografía de la Universidad de Oviedo, entre febrero y marzo de 2018 a través del proyecto Cronoantar, en la base científica Juan Carlos I en la isla de Livingston, tomando las muestras del suelo para analizar la presencia de los contaminantes y su distribución.

Ambos destacaron “la extrema fragilidad de los ecosistemas antárticos ante el cambio climático global”. El aumento del deshielo del permafrost -suelo congelado más de dos años- podría terminar de movilizar esos metales contaminantes acumulados en los suelos de las colonias de pingüinos, donde depositan su guano, y arrastrarlos a lagos y zonas costeras “donde serían perjudiciales para especies sensibles alterando las cadenas tróficas polares”, advierten.

La investigación también embarcó al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades -Programa de Investigación Polar-, a la Generalitat de Cataluña -grupo de investigación ANTALP- y a la Xunta de Galicia.

Los pingüinos son los reyes de las islas Shetland del Sur. Como en el resto de la Antártida, el clima extremo limita la vida y la biodiversidad de la fauna terrestre. En este archipiélago, a 120 kilómetros del continente helado, al sur del Ushuaia (Argentina), campan a sus anchas. Hay pingüinos a tutiplén: el pingüino barbijo, el pingüino papúa y el pingüino de Adelia, con colonias documentadas con más de 100.000 parejas reproductoras. También se han localizado pingüinos macarrones, grandes y vulnerables, con una suerte de cresta punki con penacho anaranjado.

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