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Operación Diputación: mociones y pactos encaminan al PP a recuperar poder en A Coruña y Lugo
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MOCIÓN DE CENSURA EN RIBEIRA

Operación Diputación: mociones y pactos encaminan al PP a recuperar poder en A Coruña y Lugo

Cuenta atrás en la estrategia política para las elecciones locales del 2027. El PP de Galicia aspira a recuperar las dos diputaciones que le faltan. Una moción en Ribeira y un pacto en Sarria los acercan al objetivo

Foto: Feijóo y Rueda en la inauguración del curso político el pasado agosto. (EFE/Lavandeira Jr)
Feijóo y Rueda en la inauguración del curso político el pasado agosto. (EFE/Lavandeira Jr)

Entre mociones de censura, dimisiones o fallecimientos inesperados y rotaciones de poder en pactos de investidura, unos 30 municipios gallegos -de 313- han cambiado de alcalde en apenas dos años desde las elecciones municipales de mayo del 2023.

La vía de la moción de censura ha sido una de esas palancas del cambio (12) y, hay, en su eje, un denominador común: ediles de partidos independientes que remueven el tablero con el aval jurídico del Tribunal Constitucional (134/2025) al voto de los tránsfugas. En la práctica, este fallo reciente elimina unas de las medidas más controvertidas del Pacto antitransfuguismo que se incluía en la LOREG (Ley Orgánica de Régimen Electoral General). Implica que los ediles no adscritos, aquellos que concurrieron bajo unas siglas que abandonaron, pero sin renunciar al acta, pueden ser llave de Gobierno e inclinar la balanza, especialmente en los plenos más pequeños donde la aritmética es ajustada.

A las mociones de censura ya consumadas en Viveiro, Outes, Forcarei, Fisterra, Muxía, O Irixo (2), Noia, Viana do Bolo, Carral y Touro se suma otra inminente en Ribeira (A Coruña). En esta localidad mediana en la boca de la ría de Arousa con 27.000 vecinos, el bastón de mando pasará del BNG al PP, por el cambio de bando del Partido Barbanza Independiente (PBBI) que, por sorpresa, sale del Gobierno tripartito local, para apoyar a la líder de los populares, Mariola Sampedro.

La moción de Ribeira será la duodécima en dos años y se debatirá el 13 de octubre. De prosperar, pondrá fin al mandato de Luis Pérez Barral, el joven nacionalista que asumió la alcaldía de su pueblo con 33 años. Mientras llega el día del debate, el ambiente político se ha enrarecido en este pueblo eminentemente marinero y turístico, en torno a su puerto de bajura. Barral ya ha expulsado de su equipo a tres de los cuatro ediles que pactaron la moción con el PP y mantiene a una de ellas, Tania Redondo, porque firmó -dijo- bajo “presiones y coacciones de los cabecillas”. Un quinto concejal independiente del PBBI, Juan Luis Furones, se negó a suscribirlo, pero 13 votos bastan.

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No muy lejos de allí, en Fisterra (A Coruña), una de las localidades que el PP ha recuperado por la vía de la moción a finales de agosto, la secretaria general del PPdeG, Paula Prado, acudió el jueves para reivindicar “la estabilidad” de las alcaldías populares “frente a los pactos de perdedores”, que atribuye a las otras fuerzas. “Fisterra es el comienzo de la recuperación del PP de las alcaldías da Costa da Morte”, insistió Luis Insua, el nuevo regidor.

Objetivo 1: Diputación de A Coruña

La mayoría de las mociones tienen en la ecuación a populares e independientes y han devuelto al PP el bastón de mando de localidades donde ya había gobernado.

Siete de las 12 mociones se concentran en la provincia de A Coruña y no es casualidad. En juego está el mapa de pesos locales de los que depende el gobierno de la Diputación provincial, que es la joya de la corona que los populares aspiran a recuperar en 2027.

El ente provincial está en manos de Valentín González Formoso, regidor socialista de As Pontes desde 2015 y muy próximo a Pedro Sánchez, como el propio secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro.

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Antes, lo presidió Diego Calvo, hoy conselleiro de la Presidencia en el equipo de Rueda y presidente del PP coruñés. La pérdida nunca cayó bien. En la Diputación coruñesa se maneja un presupuesto de 240 millones de euros para repartir entre 93 municipios y su peso político es notorio en las localidades medianas y pequeñas, que son casi todas.

Y es que al PPdeG, pese a su maquinaria electoral prácticamente imbatible en la región, se le resiste el poder urbano en Galicia, a excepción de Ferrol, donde este mandato logró una mayoría absoluta. A Coruña, Vigo o Lugo tienen alcaldes socialistas, en Santiago ahora manda el BNG, Ourense es territorio comanche de Gonzalo Pérez Jácome y Narón (40.000 vecinos), hace décadas que es feudo aparte para Terra Galega.

Objetivo 2: Diputación de Lugo (por Sarria)

La de A Coruña no es la única Diputación que el PP se ha propuesto recuperar. La segunda es Lugo, y el primer paso ya se dio con la moción de censura en Viveiro, que en marzo puso fin a 25 años de gobierno ininterrumpido del PSOE.

Fue un golpe de efecto y una declaración de intenciones en la tercera localidad en población de la provincia. Su Diputación la preside José Tomé, regidor de Monforte, y el presupuesto es de 130 millones para 67 municipios en una provincia envejecida y despoblada, especialmente en las zonas montañosas, donde la asistencia y los servicios provinciales son clave para complementar a los concellos (ayuntamientos).

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El segundo gran paso fue hace unos días poniendo la pica en Sarria, con 13.000 vecinos y de donde es natural la líder del BNG, Ana Pontón. PP y Camiña Sarria firmaron esta semana un acuerdo estratégico que pasa por la desaparición de la agrupación independiente para los comicios del 2027 y la redistribución de los escaños locales. En la práctica, suma opciones para que los populares puedan recuperar el poder provincial.

Reconquistar estas dos diputaciones en 2027 es uno de los objetivos electorales que se han marcado los populares para 2027 y sería el pleno al que la formación aspira en las cuatro provincias. En 2023 recuperaron Pontevedra -donde creció (políticamente) Rafael Louzán, hoy presidente de la RFEF-, y desde 1979, dirigen la de Ourense, que ahora preside Luis Menor, hombre de confianza de Alfonso Rueda, poniendo fin a la dinastía Baltar y como contrapartida a la alcaldía de Jácome en la ciudad de las Burgas.

Entre mociones de censura, dimisiones o fallecimientos inesperados y rotaciones de poder en pactos de investidura, unos 30 municipios gallegos -de 313- han cambiado de alcalde en apenas dos años desde las elecciones municipales de mayo del 2023.

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