El calor se ha ido, la lluvia ha llegado y los incendios comienzan a estar bajo control en Galicia. Por primera vez desde que se inició este fatídico agosto de 2025, ningún fuego quedaba activo al concluir la semana, pero lo ocurrido en estos días ha dejado una huella devastadora sobre su territorio. No solo por las hectáreas arrasadas por las llamas (casi 160.000, según los datos del programa europeo de satélites Copernicus), sino también por el valor natural de lo quemado, con lugares tan emblemáticos como O Invernadoiro, Pena Trevinca o las Fragas do Eume.
El valor ecológico y la biodiversidad de las zonas afectadas es desigual, especialmente en la provincia más castigada, la de Ourense, donde según Copernicus ha ardido el 20% del territorio. Según datos del catedrático en Física de la Tierra de la Universidad de ValenciaJosé Antonio Sobrino, que elabora mapas de severidad a partir de datos satélite, un 67% del territorio afectado en Ourense sufrió un daño irreversible, con pérdida de toda la vegetación y de la capa orgánica del suelo.
La ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Agesen Muñoz, confirmó en el Senadoel severo impacto de los incendios sobre el medioambiente, la biodiversidad y el ecosistema. El 97% de la superficie afectada en España lo ha sido por grandes incendios forestales. La superficie arbolada afectada se estima en 140.000 hectáreas y la de Espacios Naturales Protegidos y Red Natura 2000 aproximadamente 160.000 hectáreas. Según informó, también se han visto afectadas áreas críticas para la supervivencia de 395 especies en peligro de extinción vulnerables o en régimen de protección especial del listado LESPRE, como el urogallo, en 2.400 hectáreas; la cigüeña negra, en 773 hectáreas, o el oso pardo, en 1.751 hectáreas.
A falta de estudios más detallados, en Galicia –con un parque nacional, seis parques naturales y hasta 60 zonas Red Natura– han ardido espacios de gran valor ecológico como la sierra de O Invernadoiro, la de Enciña da Lastra, las Fragas do Eume, Pena Trevinca y una parte significativa de O Courel. También han sufrido graves consecuencias un área del Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés y el bosque comunitario de Ridimoas (O Ribeiro). Todo ello, además de numerosas zonas salpicadas a lo largo del territorio en incendios de menor escala.
L. BustabadGráficos: Unidad de DatosGráficos: EC Diseño
Dos incendios confluyeron para adentrarse en territorio de O Invernadoiro, los de Chandrexa de Queixa y A Mezquita. Situado en el sur del Macizo Central de Ourense, esta zona de montañas y valles está vertebrada por los ríos Ribeira Grande y Ribieira Pequena, ambos afluentes del Sil. Fue declarado Parque Natural en 1997, con una superficie total de 5.722 hectáreas. Su valor radica en la riqueza de la fauna de mamíferos, como refugio privilegiado de especies como corzos, ciervos o cabras montesas. También conserva un valioso patrimonio etnográfico e industrial.
La sierra de A Enciña da Lastra fue alcanzada por el gran incendio de Larouco, el mayor del que se tiene registro en Galicia, con unas 30.000 hectáreas. Se trata del sexto parque natural que se declaró en la comunidad autónoma y tiene una superficie de 3.151,67 hectáreas. Debe su nombre a una antigua encina que servía de guía a los viajeros, un árbol catalogado como singular por la Xunta que aún se puede admirar en Covas. De la zona destacan sus rutas polo el Val do Sily los impresionantesfarallones calcáreos, formaciones rocosas degran valor geológico, así como una flora diversa con 25 especies de orquídeas y plantas mediterráneas y aromáticas, bosque mediterráneo con alcornoques y encinas y fauna con numerosas especies de murciélagos y aves rupícolas
La superficie arrasada por las llamas en las Fragas do Eume, mientras, asciende a unas 200 hectáreas, que han afectado a bosque atlántico, robles, alisedas y especies amenazadas como el murciélago de herradura. La zona constituye una de las representaciones más puras de los bosques atlánticos de Europa, y es considerada la mejor conservada del continente, al ser uno de los pocos de este tipo que se mantienen en estado natural. El parque, el quinto que se declaró en Galicia, ocupa 9.125 hectáreas, lo que lo convierte en el segundo mayor de la comunidad autónoma en tamaño. De su flora destacan hasta 28 especies de helechos que sobreviven desde el período Terciario. La fauna atesora un centenar de aves y cuarenta mamíferos, peces del río Eume y especies endémicas de invertebrados y reptiles, junto con vestigios de la huella dejada por el hombre en la Prehistoria o la Edad Media.
En Pena Trevinca y Teixadal de Casaio (Carballeda de Valdeorras), las llamas arrasaron 5.000 hectáreas. El segundo es un bosque de tejos milenario único en la península ibérica, con más de 300 ejemplares centenarios que se encuentran entre los más antiguos de Galicia. Situado al este de la provincia de Ourense, este espacio natural protegido ocupa casi 25.000 hectáreas, con cumbres coronadas por lagos glaciares como O Celo y la Lagoa da Serpe, afectada por el fuego. Según distintas estimaciones, son más de 3.000 las hectáreas de la Red Natura 2000 de la parte gallega de Pena Trevinca las que han sido afectadas por las llamas, entre ellas una Zona I de máxima protección y la Zona Zepa de protección de aves.
Cerca de Enciña da Lastra, el incendio de Larouco alcanzó la Serra do Courel, aunque no hay cifras definitivas de la zona afectada. Está considerada una de las sierras gallegas geológicamente más completas. Con una superficie de 210.020 hectáreas, se extiende hasta la provincia de León, con un ecosistema repleto de robles y castaños que sirven de hábitat al oso pardo. En su paisaje se suceden los valles, zonas de espesa vegetación y bosques mediterráneo y atlántico. Forma parte de la Zona de especial protección de los valores naturales (ZEPVN) de Os Ancares-Courel y de la de Zona Especial de Conservación del mismo nombre. De su patrimonio natural destacan las losas y arenitos del Paleozoico inferior, así como una gran diversidad de flora, invertebrados, peces, mamíferos, anfibios y reptiles.
Un incendio iniciado en Portugal, el de Lindoso, se propagó hacia España y devastó 6.000 hectáreas del parque natural transfronterizo Peneda-Xurés-Gerés, que en la parte gallega constituye el de Baixa Limia-Serra do Xurés, aunque no se ha cuantificado aún la parte afectada del lado ourensano. Otra de las zonas de valor ecológico que ha sido calcinada por los incendios de este agosto es la Reserva de Ridimoas, afectada por el fuego de Carballeda de Avia-Vilar de Condes, donde la superficie oficial quemada supera las 4.000 hectáreas. Según la asociación Ridimoas, ardió gran parte de la reserva, principalmente bosque de ribera y robles, así como fauna de anfibios y rapaces.
El calor se ha ido, la lluvia ha llegado y los incendios comienzan a estar bajo control en Galicia. Por primera vez desde que se inició este fatídico agosto de 2025, ningún fuego quedaba activo al concluir la semana, pero lo ocurrido en estos días ha dejado una huella devastadora sobre su territorio. No solo por las hectáreas arrasadas por las llamas (casi 160.000, según los datos del programa europeo de satélites Copernicus), sino también por el valor natural de lo quemado, con lugares tan emblemáticos como O Invernadoiro, Pena Trevinca o las Fragas do Eume.