Así es la singular casa con una cueva-bodega inundable en su interior que se vende en el norte de Galicia
La famosa gruta que oculta en su interior es uno de sus grandes distintivos y atractivos para los futuros compradores: al inundarse parcialmente durante las mareas vivas, permite un baño relajante sin salir de casa
Imagen de la Casa do Fervenza, en el puerto de O Barqueiro, en la provincia de A Coruña. (Galician Green Properties)
En España, hay lugares únicos que bien merecen una visita, por haber sido tañidos por la madre naturaleza o por ser emblema por excelencia de la arquitectura subterránea: son parte integrante del paisaje gallego. Frente al puerto de O Barqueiro, en la provincia de A Coruña, una peculiar casa de ventanales azules y blancos que oculta una gruta en su interior. Las mareas vivas que asolan Galicia en ciertas épocas del año recuperan el acuífero de este pequeño tesoro que mira al mar y espera un comprador.
Ubicada en la parte oriental de la comarca de Ortegal, en A Coruña, en el concejo de Mañón, encontramos una encantadora aldea marinera apodada como "la Marbella gallega" que forma una estampa idílica en el corazón de las Rías Altas. Las embarcaciones de los pescadores forman un colorido mosaico en el conglomerado del puerto sobre el que se erigen coquetas casas que también roban las miradas de los visitantes.
El tiempo parece haberse detenido en este rincón único de Galicia, O Barqueiro, un pequeño reducto de tranquilidad donde la gastronomía local, basada especialmente en mariscos y pescados, se entrelaza con las cuestas del pueblo y el encanto de su entorno natural, con el faro de Estaca de Bares, vigilando a lo lejos.
Con vistas al mar y una misteriosa cueva en su interior
La Casa da Fervenza, conocida como "la casa azul" por los vecinos del pueblo está situada frente al puerto y pertenecía a Teresa Montero, que falleció el 22 de diciembre del año 2000, pasando el legado de este envidiable inmueble a Teresa Talín, la que para ella era como una hija (aunque no de sangre). "A ti sí que te ha tocado la lotería", le decían a la nueva afortunada, tal como recoge La Voz de Galicia.
La heredera de la vivienda se vio obligada a deshacerse de ella porque no podía asumir los gastos de la reforma del tejado. Por eso, en 2002 la vendió a un salmantino, quien, al explorar la propiedad, descubrió una misteriosa gruta que ha capturado la imaginación de muchos. Con el tiempo, la casa pasó a manos de un francés que tiene negocios en Senegal.
Este nuevo propietario ha aportado su propia visión al lugar, posiblemente influyendo en su desarrollo y en la manera en que se presenta a los visitantes. En la actualidad, la propiedad, gestionada por la compañía Galician Green Properties, se vende por 448.000 euros. Mientras que encuentra un comprador, está disponible como alquiler vacacional.
Vista desde arriba del salón-comedor. (Galicia Green Properties)
Construida sobre una superficie de 228 m², el alojamiento destaca por su estilo ecléctico y una decoración de última generación, que incluye esculturas de su copropietaria Monique Josie, en la que cualquier que decida comprarla encontrará en ella un hogar con todas las comodidades. La casa tiene tres plantas que se comunican por medio de una escalera.
En la planta baja se ubica la cocina que está completamente equipada, un salón-comedor, un baño y la emblemática cueva-bodega que acumula agua del manto freático durante las mareas vivas, convirtiendo este rincón de la casa en un templo privado del bienestar. La segunda planta está formada por tres amplias habitaciones, con baño privado en cada una de ellas y un salón-comedor con todo lo necesario.
En España, hay lugares únicos que bien merecen una visita, por haber sido tañidos por la madre naturaleza o por ser emblema por excelencia de la arquitectura subterránea: son parte integrante del paisaje gallego. Frente al puerto de O Barqueiro, en la provincia de A Coruña, una peculiar casa de ventanales azules y blancos que oculta una gruta en su interior. Las mareas vivas que asolan Galicia en ciertas épocas del año recuperan el acuífero de este pequeño tesoro que mira al mar y espera un comprador.