Decisión salomónica sobre Meirás: recordará su historia desde Pardo Bazán a los Franco
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SERÁ UNA EXPOSICIÓN PERMANENTE

Decisión salomónica sobre Meirás: recordará su historia desde Pardo Bazán a los Franco

El Gobierno prepara una exposición permanente que abarca la historia del pazo desde la escritora a la lucha por la devolución del inmueble

placeholder Foto: Pazo de Meirás. (Reuters)
Pazo de Meirás. (Reuters)

En el dilema entre hacer de Meirás un homenaje a Emilia Pardo Bazán o una reivindicación de la memoria histórica, ha ganado la calle de en medio. El histórico inmueble, recientemente abandonado por los Franco por orden judicial, recibirá a los futuros visitantes con una exposición permanente que abarcará todo su legado, tanto el intelectual como el político. Es una decisión que trata de conciliar la postura del Gobierno, partidario de convertirlo en una denuncia de la dictadura, con la pretensión de la Xunta de centrarlo en la figura de la escritora gallega, antigua propietaria del pazo.

El debate entre una y otra opción surgió en diciembre de forma apresurada, a raíz de la inesperada orden judicial que obligó a los Franco a entregar las llaves de Meirás. Además de la discusión sobre la Administración que debe ejercer su titularidad, reclamada por la Xunta, se precipitó también una disputa con trasfondo ideológico, en la que el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo trata de hacer del pazo un homenaje a Pardo Bazán, mientras Madrid apuesta por convertirlo en un símbolo de la democracia y la memoria histórica. Los primeros avances apuntan a una decisión salomónica, aunque con predominio de la historia posterior a la colecta forzosa para entregarlo como regalo al dictador.

Foto: El Pazo de Meirás. (EFE)

Tras los desencuentros iniciales, en los últimos días, se ha alcanzado un principio de acuerdo entre la Xunta y el Gobierno, al que se han sumado la Diputación de A Coruña y los ayuntamientos de Sada y A Coruña. El pacto pasa por la firma de un convenio que regirá el futuro de la casa, en el que se establece que será gestionada por la Dirección General de Patrimonio del Estado. La Xunta se encargará de la promoción y la difusión cultural de las actividades que se organicen en la antigua residencia de los Franco, aunque no renuncia a reclamar su cesión a Galicia.

A la espera de una apertura parcial de los jardines —prevista para el 30 de junio, pero aplazada por el impacto de la tercera ola del coronavirus—, el Gobierno trabaja ya en la exposición permanente que recibirá a los futuros visitantes, que será la expresión del relato que se quiere dar al edificio. Tras la última reunión entre el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, y los comisarios de la muestra, se decidió abarcar “las cuatro etapas que han marcado la historia del pazo”: el universo de Pardo Bazán, Meirás como recinto de visitas de reyes y conspiración, como sede estival de la jefatura del Estado franquista y, por último, la etapa más reciente, caracterizada por el olvido y la reivindicación ciudadana para que fuera restituido al Patrimonio del Estado.

Foto: El Pazo de Meirás. (EFE)

La decisión no desdeña las reivindicaciones de la Xunta, pero está lejos de convertir el lugar principalmente en un homenaje a Pardo Bazán, como reclamaba su 'conselleiro' de Cultura, Román Rodríguez, que lo resumió en una frase: “Para Galicia, es más interesante que sea el pazo de doña Emilia que el pazo de Franco”. La propuesta de la Xunta, presentada al día siguiente de la entrega de las llaves, tiene cuatro líneas de acción, pero ninguna relacionada con la memoria histórica, más allá de la creación de un 'jardín de la libertad' en la gran zona verde del inmueble. El grueso del proyecto se centra en su valor patrimonial y en el impulso de un centro cultural, artístico e investigador centrado en la figura de Emilia Pardo Bazán y en el fomento de la igualdad.

La opinión del Gobierno quedó expresada por la vicepresidenta Carmen Calvo, que apuesta por contar “la verdad del paso del dictador”. Como apuntó en la víspera de la entrega de las llaves, cuando el público vuelva a entrar, se encontrará “con la historia y la verdad de lo ocurrido: con la presencia de Franco allí, pero con una mirada propia de la memoria democrática y del relato democrático”. “No puede convertirse de ninguna manera en un lugar de recordatorio nostálgico o blanqueamiento del franquismo”, añadió.

Foto: El pazo de Meirás. (EFE)

Tras el auto judicial que arrebató las llaves de la casa a la familia del dictador, el Gobierno trabaja en la exposición sobre su historia, que “reflejará todas las etapas que han marcado su historia”. Sus comisarios son Xosé Manuel Núñez Seixas, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Santiago de Compostela, y Emilio Grandío, profesor titular del Departamento de Historia Contemporánea de América en la misma universidad. El secretario de Estado de Memoria Histórica se entrevistó este jueves con ellos y con José Andrés Torres Mora, presidente de Acción Cultural Española (ACE), organismo que se va a ocupar de la realización de la exposición.

En la reunión, se decidió que el discurso expositivo gire en torno a cuatro etapas, de las que tres son posteriores a la venta del pazo por los herederos de la escritora. La exposición permanente utilizará los jardines y contará con material audiovisual en el que se relatará la historia del edificio. La realización del montaje de la exposición y la apertura progresiva de los interiores al público van a depender del avance de las obras de recuperación de algunas zonas y de la evolución de la pandemia, según avanzó el Gobierno.

Las Torres, como también se conoce, fue mandado construir por Emilia Pardo Bazán sobre las ruinas de una antigua fortificación en el Ayuntamiento de Sada, cerca de A Coruña. La escritora estableció allí su refugio estival e instaló en él su conocida biblioteca, de la que parte está ya bajo custodia de la Real Academia Galega. En 1938, un grupo de empresarios coruñeses del bando golpista, constituido como Junta Provincial Pro Pazo Caudillo, emprendió una colecta forzosa entre vecinos e instituciones para regalárselo a Franco en su calidad de “fundador del Nuevo Imperio, jefe del Estado, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España”. Como se ha sabido recientemente, el dictador simuló una inscripción en favor de su familia. La aparición de un acta notarial que demostraba esa anotación artificiosa motivó la sentencia del 2 de septiembre, que declaró el inmueble bien público.

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