bastó una petición de amparo judicial

Confinamiento sin estado de alarma en la Xunta de Feijóo: el caso de Ourense

El Gobierno gallego mantiene cerrado desde el jueves el perímetro de la capital provincial con indicadores menos negativos que los de Madrid

Foto: Desinfección de las calles de Ourense durante el confinamiento perimetral. (EFE)
Desinfección de las calles de Ourense durante el confinamiento perimetral. (EFE)

Durante unas horas, Ourense fue el lugar de España con mayores restricciones. De forma silenciosa, lejos de la trifulca que ha rodeado el confinamiento de cuatro millones y medio de madrileños, el perímetro de la tercera ciudad en habitantes de Galicia y el municipio anexo de Barbadás quedaron cerrados. Con unos indicadores menos negativos que los de Madrid, la Xunta de Alberto Núñez Feijóo implantó en la zona afectada unas limitaciones similares a las que el Gobierno de Pedro Sánchez ha impuesto en la comunidad madrileña por la vía del estado de alarma. En el caso de Galicia, bastó una petición de amparo judicial por el que no se esperó para comenzar el confinamiento.

Desde las cero horas del jueves y de forma indefinida, no se puede entrar ni salir de Ourense y Barbadás, donde residen 115.000 vecinos, salvo por motivos sanitarios, laborales o educativos. Las restricciones no afectan únicamente a la movilidad. Los bares y las cafeterías no podrán servir en el interior y la atención en las terrazas se limita a grupos de cinco personas. Los restaurantes sí podrán atender dentro del local, pero con un máximo de cinco comensales por mesa que necesariamente deben vivir juntos. Las reuniones entre personas no convivientes están prohibidas en todo el territorio afectado.

El comité clínico de la Xunta extendió la prohibición de reuniones entre personas no convivientes, que ya se aplicaba en la capital provincial desde el viernes, a los ayuntamientos de Barbadás, Verín y O Barco y a toda la comarca de O Carballiño. Los aforos se reducen al 50% también en comercios, locales de restauración y hostelería, bibliotecas, academias, autoescuelas, centros privados de enseñanza, eventos, velatorios y lugares de culto.

Las restricciones se adoptan con Ourense convertida en una “bomba vírica”, en palabras de uno de los miembros del comité clínico que asesora a la Xunta, pero con indicadores en todo caso inferiores a los de Madrid. En la capital provincial, la tasa acumulada en el ayuntamiento en 14 días se situaba el miércoles de la semana pasada en 417,2 casos por 100.000 habitantes, con una positividad de PCR del 11%. Hace apenas una semana, el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, admitía que la ciudad estaba “lejos” de los parámetros establecidos por el ministerio para decretar el cierre perimetral de un ayuntamiento.

Pero el coronavirus evoluciona muy rápidamente. Tanto, que en apenas 10 días también quedó desfasado el convencimiento de Feijóo de que no iba a tener que aplicar el cierre de ninguna ciudad en Galicia por aproximarse a los criterios que fijaba el Gobierno: 500 casos por cada 100.000 habitantes en un periodo de dos semanas, una positividad superior al 10% en las PCR y un índice de ocupación superior del 35% en las UCI en el conjunto de la comunidad autónoma. El análisis de la evolución del covid-19 en Galicia está condicionado por la negativa de la Xunta a hacer públicos varios de los parámetros que maneja, entre ellos la desagregación de las cifras por municipios, que Feijóo considera “peligrosísima”.

Para la oposición, que la Xunta haya confinado Ourense y Barbadás con índices inferiores a los de Madrid se contradice con la oposición que mostró Feijóo en el último Consejo Interterritorial de Salud, cuando “rechazaba las medidas” en la capital y “despotricaba” contra el Ministerio de Sanidad, según le afeó el PSdeG. La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, le acusó de sumarse “al barco a la deriva” del líder del PP, Pablo Casado, y la presidenta de la comunidad madrileña, Isabel Díaz Ayuso. El conselleiro de Sanidade replicó que Galicia "no tiene nada en contra de que el ministerio tome las medidas que considere en Madrid”. “Lo que le pedimos es que las pacte y que no las tengamos que imponer las demás autonomías”, añadió.

En el caso de Ourense, el respaldo judicial a las limitaciones impuestas por la Xunta llegó casi dos días después de que entraran en vigor. No fue hasta la tarde del viernes cuando un auto del Tribunal Superior de Xusticia de Galicia ratificó las restricciones de la orden de la consellería. “Las medidas solicitadas son idóneas para la prevención y protección de la salud de la población a la que van destinadas; necesarias, dada la constatación de una situación de peligro actual y real para la salud de los ciudadanos; y proporcionadas, ponderando los diferentes intereses en conflicto”, destaca el TSXG. El tribunal subraya que, a pesar de que las medidas “implican la privación o restricción de la libertad o de otro derecho fundamental”, tienen “amparo en las leyes que fundamentan la solicitud”.

La decisión del alto tribunal gallego respalda las medidas de la Xunta, pero cuestiona la necesidad de reformar la ley de sanidad, como propone su presidente. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que aprobó el estado de alarma, el titular de Sanidad, Salvador Illa, se refirió a los confinamientos en Ourense y Barbadás para rechazar esa modificación legal. “Feijóo sabe que lo que plantea ya existe, él mismo ha aplicado confinamientos perimetrales”, respondió Illa, en alusión a las medidas adoptadas en los últimos meses en varias zonas de Galicia, la última en Ourense y Barbadás. Feijóo considera esa reforma “imprescindible para asegurar la seguridad jurídica, los derechos de los ciudadanos y el funcionamiento correcto de los operadores judiciales en España”.

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