GRACIAS AL APOYO DE LOS 'JELTZALES' A SÁNCHEZ

El PNV desbloquea con su pacto las autonómicas gallegas en julio

El acuerdo de Urkullu con el PSOE para apoyar el estado de alarma elimina los obstáculos para convocar elecciones en Galicia

Foto: El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, durante una videoconferencia con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los presidentes autonómicos. (EFE)
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, durante una videoconferencia con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los presidentes autonómicos. (EFE)

La suerte electoral de Galicia se jugó en las negociaciones entre el PNV y el PSOE para prorrogar el estado de alarma. Alberto Núñez Feijóo desea convocar las autonómicas en el mes de julio, o al menos eso es lo que interpreta toda la oposición. Es además cuando se prevé que las convoque el lendakari, Iñigo Urkullu, y la tradición apunta que Galicia hace coincidir sus comicios con los del País Vasco.

Pero para repetirlo necesita de la autorización del Gobierno, ya que Feijóo firmó un decreto de aplazamiento que vincula su celebración al final del estado de alarma. El acuerdo entre los nacionalistas vascos y los socialistas desbloquea la situación.

La enmienda defendida por el PNV, finalmente aprobada, reza que la vigencia del estado de alarma "no supondrá obstáculo alguno al desenvolvimiento y realización de las actuaciones electorales precisas para el desarrollo de elecciones a parlamentos de Comunidades Autónomas". Es mucho más de lo que necesitaba Urkullu, que en su decreto de aplazamiento por la pandemia —las elecciones en País Vasco y Galicia estaban previstas para el 5 de abril— no vinculó la nueva convocatoria al levantamiento del estado de alarma, sino a la declaración de emergencia sanitaria. Es decir: sin necesitarlo, el Gobierno vasco ha negociado en favor de los intereses del presidente de la Xunta.

Sin necesitarlo, el Gobierno vasco ha negociado en favor de los intereses del presidente de la Xunta

Las preferencias de Feijóo ya fueron transmitidas a Pedro Sánchez en la conferencia telemática de presidentes autonómicos del pasado domingo. Según informó en rueda de prensa tras esa reunión, reclamó que, de mantenerse en vigor el estado de alarma, “al menos se module” por territorios o derechos. Incluso advirtió del peligro de tener que prorrogar la legislatura “más de los cuatro años”, que se cumplen el 25 de octubre, mientras abogaba por votar en el escenario que dé “mayor certeza sanitaria”, ante el riesgo de rebrote en otoño. Con la enmienda Urkullu, la prolongación de la excepcionalidad constitucional no afectará al callejón sin salida en el que se metió el presidente gallego con su decreto de aplazamiento.

El titular de la Xunta recupera así la capacidad de convocar elecciones en el mes de julio aunque se prolongue el estado de alarma hasta finales de mayo, contando con un plazo mínimo de 54 días desde el decreto de convocatoria y la fecha electoral. Para mantener la tradición de que vascos y gallegos acudan a las urnas el mismo día, que se mantiene desde 2009, Feijóo y Urkullu deberán sincronizar sus calendarios, a pesar de que las preferencias de uno y otro no coinciden por completo. El lendakari baraja los días 12 y 19 de julio, en tanto que su homólogo gallego tiene preferencia por el 26, el siguiente a la celebración del Día de Galicia. Para ello, tendrá que firmar su decreto de convocatoria no más tarde del 2 de junio.

Lo insólito de la situación conduce de todas formas a escenarios jurídicos desconocidos. El PP gallego estudia la posibilidad de retomar el proceso donde se interrumpió, lo que evitaría por ejemplo abrir un nuevo plazo para la proclamación de listas, pero la opinión predominante es que es imposible acometerla sin reformar la ley electoral. No se descarta en todo caso un acuerdo oficioso entre las formaciones políticas para reducir a una semana el período de campaña.

El pacto del grupo socialista con los nacionalistas vascos supone un revés para el candidato del PSOE en Galicia, Gonzalo Caballero, que era partidario de aguardar al otoño para celebrar los comicios, y que viene acusando a Feijóo de "colocar los intereses del PP de Casado por encima de los intereses de las gallegas y los gallegos". El resto de la oposición mantiene la misma postura de evitar el debate sobre la fecha mientras la pandemia no se encuentre totalmente bajo control. “No es tiempo de hablar de elecciones”, afirma el candidato a la presidencia gallega de Galicia en Común, Antón Gómez-Reino, mientras que la del BNG, Ana Pontón, no considera “sensato hablar de fechas electorales en medio de una pandemia”.

Feijóo se ha comprometido a reunirse con los partidos en Galicia antes de realizar cualquier anuncio sobre el calendario de los comicios

Feijóo se ha comprometido a reunirse con los partidos en Galicia antes de realizar cualquier anuncio sobre el calendario de los comicios, aunque la prerrogativa para hacer la convocatoria sigue siendo exclusiva del presidente de la Xunta. Ese talante no lo comparte el secretario general de los populares gallegos, Miguel Tellado, que recrimina a la oposición que “parezca obsesionada” con la cuestión electoral, mientras asegura que las autonómicas “no son una prioridad” para su partido. Oficialmente, el PP sostiene que “no es el momento de hablar de las elecciones”.

El propio Feijóo venía sosteniendo hasta ahora que las elecciones no eran prioritarias en el actual escenario. Pero eso cambió en la última reunión de Sánchez con los presidentes autonómicos del pasado domingo, cuando abrió la posibilidad de adelantarse a un eventual rebrote de contagios de coronavirus en otoño, y alertó del riesgo de tener que ir a las urnas en 2021. De ocurrir, advirtió, Galicia se adentraría en un “abismo legal”, porque no existe ninguna fórmula jurídica prevista para tal circunstancia en el ordenamiento jurídico español, que ya afrontó un desafío importante cuando se aplazaron los comicios previstos para el 5 de abril a escasos cuatro días del comienzo de la campaña.

El acuerdo entre el PNV y el PSOE para prorrogar el estado de alarma supone así un alivio para el titular de la Xunta, que tenía un motivo adicional para defender el levantamiento del estado de alarma, a pesar de los inconvenientes que le podría suponer como presidente autonómico un empeoramiento de la situación en Galicia. Su postura se moderó después de la conversación mantenida este lunes con la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, que ese mismo día también conversó con Urkullu. Ese lunes se conoció la enmienda del PNV que desbloqueaba su apoyo al estado de alarma y, de paso, la doble cita con las urnas. Y Feijóo publicaba un mensaje en redes sociales en el que moderaba su rechazo a la prórroga y ofrecía al Gobierno “tiempo para organizarse”.

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