En Los Peares (Entre orense y Lugo)

Partidos por la provincia: las localidades que dividirá la desescalada

La división administrativa elegida para relajar el confinamiento fragmenta en Galicia a numerosas comarcas naturales. Sus habitantes se encuentran en un laberinto burocrático

Foto: Un vecino de Pontecesures pasa hacia Padrón. (EFE)
Un vecino de Pontecesures pasa hacia Padrón. (EFE)

Son la gran paradoja de la desescalada: pueblos que funcionan como uno solo pero que han quedado divididos por un límite provincial. En su rutina diaria supone una pequeña traba sin mayores complicaciones, pero en el plan diseñado por el Gobierno para relajar el confinamiento se convierte en un inconveniente que durará demasiado. Sus vecinos podrán recorrer cientos de kilómetros para dirigirse al otro extremo provincial, pero no cruzar el pequeño puente que les separa de la farmacia más cercana. En Galicia abundan los ejemplos, algunos tan definitivos como la unidad formada por Padrón y Pontecesures. O el caso de Os Peares, un pueblo sumergido en una compleja división administrativa.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que ha insistido en sus críticas al modelo provincial de desescalada, conoce bien la situación de Os Peares, porque es donde nació y vivió su infancia. Allí se suele decir que cuando un asno rebuzna en el puente sobre el río Sil puede escucharse en cuatro ayuntamientos, tres parroquias, tres partidos judiciales, cuatro puestos de la Guardia Civil y dos provincias. Así describen un laberinto burocrático que, pese al reducido tamaño del pueblo, apenas 200 vecinos, implica a las provincias de Orense y Lugo, a los ayuntamientos de Ferreira de Pantón, Carballedo, A Peroxa y Nogueira de Ramuín, y a los partidos judiciales de Ourense, Chantada y Monforte de Lemos.

Los vecinos no entienden cómo será su vida si, cuando comience a relajarse el confinamiento, no pueden cruzar ninguno de la media docena de puentes que unen ese particular núcleo de población. Lo comparten todo: tiendas, cementerio, centro de salud y por supuesto familiares y amigos, a los que no podrán ver hasta que se recobre eso que se ha dado en llamar la nueva normalidad. En realidad, nadie cree en Os Peares que se pueda cumplir la orden de mantenerse a ambos lados del límite provincial.

En la fase actual es necesario cruzar la división administrativa para hacer la compra en la única tienda de comestibles que queda abierta

Tanto es así que incluso en la fase actual es necesario cruzar la división administrativa para hacer la compra en la única tienda de comestibles que queda abierta, algo parecido a un supermercado, ubicado en A Peroxa, en el lado ourensano. Cuando la hostelería abra, la partida se jugará en O Xugo, un bar que paga sus impuestos en Carballedo, Lugo. Os Peares es una clara muestra de la Galicia despoblada, con pruebas tan evidentes como su parte de Nogueira de Ramuín, en el lado de Ourense, donde ya solo reside una familia, a la que difícilmente podrán confinar sin cruzar el puente.

El cumplimiento de las medidas, que en teoría alcanzarán al menos hasta finales de junio, se verá dificultado por la idea generada en las zonas más rurales de Galicia de que el coronavirus es una cosa de ciudades, lo que hace que el confinamiento se esté notando poco en núcleos como Os Peares. El alcalde de A Peroxa, Manuel Seoane, lo describía así: “Aquí no tenemos conocimiento de ningún caso de coronavirus. Los vecinos de las dos provincias están en la misma situación de normalidad y, por tanto, tienen que volver a sus rutinas al mismo tiempo”. O, dicho de otro modo: “En Os Peares hay aplicar el sentido común y no pensar en fronteras provinciales”.

Otro caso evidente de división forzosa es la que están llamados a vivir los vecinos de Padrón (A Coruña) y Pontecesures (Pontevedra), dos pueblos separados por un simple paso sobre el río Ulla. El alcalde de Padrón, Antonio Fernández, recurre a un ejemplo que se repite con insistencia: “No tiene sentido que una persona pueda recorrer cien kilómetros para moverse por toda la provincia y no cruzar 200 metros de un puente por culpa de una división administrativa que no es real”. El ayuntamiento ha dirigido un escrito a la Subdelegación del Gobierno en el que expone que las restricciones de movilidad entre provincias van a suponer “una afectación desproporcionada” a los habitantes del municipio, “sin que existan razones objetivas para ello, simplemente por mero azar geográfico”.

Un vecino de Pontecesures pasa hacia Padrón. (EFE)
Un vecino de Pontecesures pasa hacia Padrón. (EFE)

La capital del Sar, de 8.400 habitantes, ejerce de polo económico de una comarca que se extiende a ambos lados del río. Su unión con Pontecesures, de 3.000, es tan estrecha que funcionan como una unidad comercial. Se complementan con distintos tipos de establecimientos comerciales, industrias —con empresas que extienden sus instalaciones entre ambas provincias—e incluso servicios supramunicipales, como un Grupo de Emergencias Supramunicipal cuyo ámbito de actuación va de Padrón a Pontecesures y Valga.

Los comerciantes del mercado de abastos piensan también en los clientes que perderán si se corta el tránsito entre Pontecesures y Padrón

Si la división provincial se mantiene como referencia, las más afectadas serían numerosas parroquias de pequeño tamaño del lado pontevedrés, que tienen a Padrón como referencia para realizar sus compras, lo que les obligaría a recorrer muchos kilómetros para obtener el mismo bien o servicio sin cruzar a A Coruña. Los comerciantes del mercado de abastos piensan también en los clientes que perderán si se corta el tránsito entre Pontecesures y Padrón. Son inconvenientes no menores, dada la delicada situación económica derivada de tantas semanas de parón. Además de los servicios sanitarios del centro de salud, otros como farmacia, fisioterapia, odontología o notaría se hacen por lo general en el núcleo principal, por más que esté en otra provincia.

En Galicia hay más casos de pueblos que no conocen de límites provinciales, como Teo y A Estrada, también conectadas, más que separadas, por el río Ulla; el mismo que vincula a Ponteledesma (Boqueixón) y Gres (Vila de Cruces). Melide, en A Coruña, está íntimamente relacionado con sus vecinos de las provincias de Lugo y Pontevedra, a unos pocos kilómetros, pero especialmente con los de Palas de Rei, a apenas diez minutos en coche, con los que conforma algo parecido a una comarca de hecho.

En ocasiones, los límites no son solo provinciales, sino también autonómicos, como ocurre a ambos lados de la desembocadura del río Eo, a lo largo del espacio conocido como Terras de Burón. Esta Reserva de la Biosfera ocupa una superficie de 159.379 hectáreas repartidas en 14 municipios, siete en la parte gallega, entre ellas Ribadeo (Lugo), y 7 de la parte asturiana, Vegadeo incluido. Allí, los 800 metros de puente sobre la ría unen ayuntamientos hermanos, que ahora pueden moverse a ambos lados del Eo para realizar compras básicas o para ir a trabajar, pero que, paradójicamente, podrían verse impedidos para hacerlo en la desescalada.

Hay incluso parroquias partidas en dos provincias en las que la escuela, la iglesia, el cementerio o la tienda de alimentos queda indistintamente a uno u otro lado del río. “Entendemos que tiene que haber un criterio y que es complejo, pero hay que comprender nuestra situación”, relata el alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez. Su homólogo de Vegadeo, César Álvarez, ya se ha dirigido a la Delegación del Gobierno para solicitar que no se aplique el modelo provincial, sino “el sentido común”.

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