Un coste de dos millones de euros

Balizas inteligentes y luces láser: la lucha de Fomento contra la autopista en tinieblas

El ministerio prueba siete prototipos para reducir las 600 horas anuales de cierre de la A-8 por falta de visibilidad a causa de la niebla y hacer más seguro el recorrido

Foto: Vista de un tramo de la A-8 con niebla.
Vista de un tramo de la A-8 con niebla.

Cuando la A-8 se trazó, nadie reparó en la persistente niebla que obliga a cerrar una media de 600 horas anuales un tramo de la provincia de Lugo. No se escuchó a los vecinos, que alertaron de los problemas de visibilidad, ni tampoco a los operarios, a menudo incapaces de distinguirse a unos metros de distancia durante su construcción. Los alcaldes de la zona avisaron del peligro, pero no se les hizo caso. Cinco años después de su inauguración, el Ministerio de Fomento comenzará a probar siete prototipos para paliar la falta de visibilidad, con ideas que incluyen balizas inteligentes, difusores, barreras aerodinámicas y luces láser. La inversión en las pruebas asciende a dos millones de euros.

La partida que ahora afronta el ministerio se suma a los 200 millones de euros que invirtió en los 22 kilómetros del tramo Mondoñedo-Carreira, y forma parte de una cantidad mayor, de hasta cinco millones de euros, destinada a los ensayos y aplicación de una solución que será solo parcial. El objetivo no es evitar el cierre del tramo, sino reducir las horas en las que se tiene que cortar al tráfico. Para ello, se convocó un concurso de ideas al que se presentaron 26 empresas, entre ellas gigantes como Sacyr, Acciona, OHL o San José. Un comité técnico ha seleccionado las siete que se aplicarán de forma experimental.

Destaca un proyecto para la difusión automática de materiales higroscópicos, capaces de absorber la humedad en la atmósfera, para dispersar la niebla

Tres de los proyectos elegidos se basan en tecnología innovadora de ayudas a la conducción en condiciones de baja visibilidad, mientras que los otros cuatro emplean sistemas para aislar, desplazar o eliminar la niebla. Las primeras consisten en una técnica de balizamiento lateral de la vía con luz láser, en una señalización horizontal con tecnología led proyectada sobre la calzada y en el uso de balizas inteligentes de las que Fomento no da más detalles.

Entre las soluciones mecánicas, mientras, destaca un proyecto para la difusión automática de materiales higroscópicos, capaces de absorber la humedad en la atmósfera, para así dispersar la niebla. Otro basa su propuesta en la construcción de barreras aerodinámicas cortavientos de porosidad variable, mientras que un tercero propone levantar estructuras de hormigón abovedadas sobre cada calzada, con aberturas laterales en toda su longitud. La última de las ideas consiste en la combinación de barreras estáticas y dinámicas que emplean "dispositivos fluido-dinámicos", según detalló el delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada.

Por el camino se han quedado abundantes ideas para luchar contra la niebla, de las que algunas parecen de ciencia-ficción. Uno de los prototipos descartados proponía la creación de “estaciones de climatización” para enfriar el aire, para luego calentarlo hasta la temperatura ambiente, "mientras dos estructuras laterales generan un túnel virtual con ventiladores del tipo jet, para garantizar que el aire tratado se distribuye por la calzada".

Por el camino se han quedado abundantes ideas para luchar contra la niebla, de las que algunas parecen de ciencia-ficción

Otro consistía en un sistema de calefacción por rayos infrarrojos, y un tercero prometía provocar precipitación de lluvia con aspersores de productos higroscópicos, como cloruro cálcico o CO2 líquido. También se ideó la pulverización de una solución altamente salina desde vehículos o estaciones, la eliminación de la niebla por cubrimiento y gradiente térmico en un falso túnel o la instalación de un techado de metacrilato sobre un muro de piedra, así como la dispersión mediante calentamiento de aire, agua, vapor o mezcla de gases.

Un camión circula por la A-8 en las cercanías de Mondoñedo. Foto: EFE
Un camión circula por la A-8 en las cercanías de Mondoñedo. Foto: EFE

Fomento calibrará ahora en el entorno de la autopista la validez técnica y económica de las ideas seleccionadas, lo que le permitirá descartar tres de ellas. Pasarán a la siguiente fase experimental dos proyectos de ayudas a la conducción y otros dos para la eliminación de los bancos de niebla, que se implantará de prueba en la propia Autovía del Cantábrico, en el tramo más afectado por la niebla entre Abadín y Mondoñedo. En total serán ocho meses de ensayos: tres para la selección y otros cinco para la experimentación con prototipos. Una vez validada la tecnología, se realizará una contratación convencional de los sistemas seleccionados, explicó Losada. "Ahora estamos más cerca de una solución definitiva", se felicitó con optimismo.

Además de estos métodos, en el tramo de la A-8 más cercano al alto de O Fiouco, a 698 metros de altitud, se implantará próximamente un nuevo sistema de balizas para reducir el número de horas de cierre de la vía, ya que permitirá circular con visibilidad a partir de los 30 metros, en lugar de los 40 actuales.

Solo cinco meses después de su inauguración, en julio de 2014, se produjo el primer gran accidente en el tramo sensible de la A-8, el que encendió todas las alarmas, cuando medio centenar de vehículos, entre ellos tres camiones, se vieron implicados en un choque en cadena provocado por la espesa niebla. Un coche alcanzó a otro el resto no pudieron sortearlos. El siniestro provocó un muerto y 49 heridos.

En sus primeros dos años, la autopista se tuvo que cerrar al tráfico de forma insistente, para desviar el tráfico por las sinuosas carreteras que superan el alto de O Fiouco, hasta que en diciembre de ese año se implantó un sistema automatizado que permite cerrar y abrir el tramo con cierta agilidad desde el Centro de Gestión de Tráfico del Noroeste, ubicado en A Coruña.

Solo cinco meses después de su inauguración, en julio de 2014, se produjo el primer gran accidente en el tramo sensible de la A-8

El modelo permite gestionar el paso en la autovía en cuanto la visibilidad se reduce a 40 metros o cuando se recupera la normalidad, aunque no lo hace con barreras, sino con un semáforo, por lo que queda a expensas de que los conductores lo observen. Con todo, las hora anuales de cierre se han ido reduciendo paulatinamente, desde las más de 800 de su primer año hasta las 600 actuales, con una suma de más de 3.000 horas de tráfico cortado desde su inauguración, en febrero de 2014. Son 125 días en total, más de un mes al año de media. Según los cálculos del ministerio, la aplicación de las medidas que ahora se experimentan permitirá reducir las horas anuales de cortes a unas 100.

En el acto de inauguración del tramo, los entonces alcaldes de Mondoñedo, Pastoriza, Riotorto y A Pontenova protagonizaron una protesta en la que, además de demandar accesos a sus respectivos municipios, alertaron de los problemas de visibilidad. "Nos dijeron que los sistemas antiniebla son de última tecnología y que serían suficientes, pero la realidad dice lo contrario", lamentaban poco después.

La niebla en el alto de O Fiouco se produce sobre todo en primavera y en verano, cuando las altas presiones provocan un viento del noroeste que llega cargado de la humedad del Cantábrico. El aire choca contra las montañas de la Marina Central para convertirse en una densa niebla que dificulta el tráfico, cuando no lo impide directamente.

Galicia

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