vertido de purines en el río Eo

Miles de litros de estiércol cierran playas en la frontera entre Galicia y Asturias

Playas cerradas, barreras anticontaminación y prohibición de la actividad extractiva en el tramo que separa Galicia de Asturias tras un vertido en una granja

Foto: Vista de la ría de Ribadeo. (Markus Braun, Wikipedia)
Vista de la ría de Ribadeo. (Markus Braun, Wikipedia)

El río Eo baja rebosante de estiércol en la zona más próxima a su desembocadura. Entre 300.000 y 500.000 litros de purines han acabado en sus aguas, después de que se rompiese el pasado domingo una tubería de una granja de Guiar (Vegadeo), en el Occidente asturiano. El vertido se produjo en el arroyo Ouría, y de ahí desembocó en el Eo, para dispersarse después por la ría de Ribadeo, que separa Galicia y Asturias. La Dirección General de Pesca Marítima del Principado ha decretado el cierre cautelar de la zona de producción de la ría para todas las especies explotables.

El carácter limítrofe del río ha obligado a las dos comunidades autónomas a coordinarse. La 'conselleira' de Mar de la Xunta, Rosa Quintana, es optimista respecto al peligro de que el vertido acabe afectando a las zonas de marisqueo de la vertiente gallega, aunque los agentes de Guardacostas vigilan la zona desde tierra y los biólogos del Instituto Tecnológico de Control do Medio Marino gallego (Intecmar) realizan sucesivos análisis del agua. “Si se detectara alguna situación de riesgo, por supuesto, prohibiríamos la extracción de bivalvos por contaminación”, adelantó la 'conselleira'. En todo caso, la actividad en Galicia está ahora vetada por ajustes de explotación.

La zona afectada es de nueve kilómetros en la desembocadura del río, en un tramo que linda con los ayuntamientos de Vegadeo y Castropol en Asturias y Ribadeo y Trabada en Galicia. Del lado asturiano, las autoridades decretaron el cierre “cautelar” de la zona de producción de la ría de Ribadeo para todas las especies explotables, después de realizar la toma de muestras y su análisis por el laboratorio de Salud Pública. El Gobierno asturiano esperará a conocer los resultados definitivos y garantizar que los moluscos no están contaminados antes de levantar el cierre. Una de las primeras consecuencias del suceso fue la aparición el mismo domingo de crías de trucha muertas en el arroyo Ouría.

La zona afectada es de nueve kilómetros, en un tramo que linda con los ayuntamientos de Vegadeo y Castropol (Asturias) y Ribadeo y Trabada (Galicia)

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) ha ordenado la instalación de barreras anticontaminación a lo largo de dos kilómetros del río, al tiempo que ha iniciado una investigación con la Guardia Civil para determinar con exactitud el origen y las causas del vertido. Distintos medios apuntan a que, a primera hora de la mañana del domingo, un ganadero de Guiar se encontró con una tubería de una balsa de purines rota. Tras contactar con el Ayuntamiento de Vegadeo, se iniciaron las tareas para tapar el agujero, lo que no evitó el derramamiento de entre 300.000 y 350.000 litros de residuos, según estima la confederación. Los servicios de emergencias de la Xunta, mientras, elevan a 500.000 litros la cantidad que acabó en el río, en tanto que la Guardia Civil informó inicialmente de una cifra de 580.000 litros.

¿Qué son los purines?

Los purines son residuos de origen orgánico que se utilizan para producir abono y compost y que se caracterizan por su gran impacto ambiental. Por lo general, se componen de aguas residuales y restos de vegetales, concentraciones de animales muertos y excrementos, todo ello fermentado o con una intensa capacidad de fermentar. Pese al tipo de residuos que almacena, la balsa en la que se produjo el accidente no precisa de autorización de vertido al dominio hidráulico por su tipo de actividad, sino únicamente de una licencia municipal otorgada con el informe preceptivo del Principado.

Según la CHC, la balsa está ubicada fuera del ámbito de competencia de su policía de cauces. El consejero de Desarrollo Rural, Agroganadería y Pesca del Principado, Alejandro Calvo, señaló en cambio que las competencias fundamentales en un accidente de este tipo corresponden a la confederación, aunque la Administración autonómica haya procedido también a tomar muestras para analizar la afección a la fauna en ambos cauces.

El vertido al río Eo tiene un impacto también turístico, ya que ha obligado al alcalde de Ribadeo, Pablo Vizoso, a prohibir el baño en las playas de Os Bloques y O Cargadoiro, situadas en la desembocadura del Eo, hasta que se confirme la posible afección de las aguas. Vizoso envió un mensaje de tranquilidad a los vecinos y a los turistas que apuran sus vacaciones estos últimos días de agosto, pues las sustancias contaminantes se localizan río abajo de la zona de captación de aguas para consumo humano de Vilarbetote, ya en el municipio vecino de Trabada, según aseguró.

El vertido tiene un impacto también turístico, ya que ha obligado al alcalde de Ribadeo a prohibir el baño en las playas de Os Bloques y O Cargadoiro

Aunque la presencia del purín en el caudal de ambos cauces está provocando la lógica inquietud vecinal, el Gobierno asturiano y la Confederación Hidrográfica del Cantábrico confían en que no genere excesivos daños. El comisario de Aguas de este organismo, Jesús María Garitaonandia, informó de que la balsa donde se produjo la rotura está situada a unos 250 metros del Ouría, lo que hizo que una parte del vertido que salió del depósito, con una capacidad de unos 380 metros cúbicos, se filtrara al cauce fluvial.

Resultados de los análisis

Los resultados de los análisis tardarán días en conocerse, aunque los técnicos de la confederación han asegurado que la contaminación ya ha disminuido tanto en el Ouría, donde se detectó la mortandad de peces, como en el Eo, donde la afección es menor, debido a la capacidad de dilución de su mayor cauce. Las muestras se están tomando en cinco puntos de ambos ríos, ante la posibilidad de que los purines afecten a las tomas de agua para abastecimiento humano.

El consejero del Principado Alejandro Calvo insistió en llamar a la calma a la población. “Este tipo de vertidos genera cierta alarma, pero también hay que saber que, en lo que a nosotros compete, tiene una afección bastante limitada y es una cuestión de tiempo, ya que se trata de residuos que se degradan con rapidez”, afirmó el titular de Desarrollo Rural, Agroganadería y Pesca.

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