tiene un máximo de visitantes

Ons: una isla en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia con entrada vip

Un cupo de visitas rige desde abril la entrada a Ons, ese delicioso trozo de tierra bañado por la ría de Pontevedra que, a diferencia de las Cíes, está habitado

Foto: Acantilados en la Isla de Ons. (Parque Nacional de las Islás Atlánticas de Galicia)
Acantilados en la Isla de Ons. (Parque Nacional de las Islás Atlánticas de Galicia)

Entrar en la isla de Ons no es lo que era. Un cupo de visitas rige desde abril la entrada a ese delicioso trozo de tierra de gran valor ecológico bañado por la ría de Pontevedra. Pero a diferencia de las Cíes, joya de la corona no solo del parque sino de las Rías Baixas en su conjunto, Ons está habitada. En torno a 80 personas están censadas en la isla, hombres y mujeres que en su mayor parte viven en ella solo una parte del año, pero a los que el control de entrada viene a complicar viejas rutinas. No forman parte de los cupos para turistas, sino que acceden con una cédula especial, pero otra cosa es lo que ocurre con sus familias y visitas privadas. “No queremos una tarjeta vip para entrar en Ons”, rechazan.

El caos que vivió el acceso a Cíes en el verano de 2017 tuvo la culpa de que todo cambiara. Ese mes de agosto, miles de turistas se quedaron en tierra o tuvieron que regresar a puerto cuando se desveló el incumplimiento sistemático de los límites de entrada a la isla. Se extremó la vigilancia del acceso y Ons se convirtió así en una alternativa sin límites de visitantes, lo que agravó la masificación en una porción de terreno de apenas seis kilómetros de largo por 1,5 de ancho, con consecuencias nefastas para la conservación de los valores naturales y serio riesgo para la seguridad de las personas.

Tras la aprobación en diciembre del Plan Rector de Illas Atlánticas, Ons también tiene un máximo de visitantes. El control se estrenó la pasada Semana Santa sin mayores complicaciones, con un cupo de 1.800 visitas diarias —incluidas 300 plazas para el 'camping' y 200 para grupos— que no se agotaron ningún día. Otra cosa es lo que ocurra en verano, y, a falta de poco más de un mes para la temporada alta, la alarma entre los isleños ha derivado en un conflicto político. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, acusa al alcalde de Bueu —municipio al que pertenece Ons—, Félix Juncal (BNG), de “manipular” e “intoxicar” a la población. El regidor, mientras, sostiene que la tarjeta reduce a los vecinos a la condición de “intrusos” en su propia tierra.

Los isleños reclaman libre acceso a su territorio, ante el temor de que familiares y amistades puedan quedarse fuera de la isla en fechas puntuales, en el caso de que se agoten las plazas disponibles. Consideran que el DNI debería ser una identificación suficiente para poder desembarcar tanto ellos como sus familiares e invitados. “Queremos libertad para traer a nuestra familia y amigos cuando así lo deseemos”, reivindican.

Sus demandas fueron respaldadas en el pleno de Bueu por todos los grupos políticos, incluido el PP, y varios cientos de vecinos se manifestaron en Santiago después de que la Xunta cancelara una reunión con el alcalde y representantes vecinales. “Ons es un paraíso y un recurso natural maravilloso, por su diversidad y riqueza, pero lo más importante que tiene son sus vecinos”, expresó Juncal.

Vista de la isla de Ons. (Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia)
Vista de la isla de Ons. (Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia)

Existen varias peculiaridades de Ons que complican las cosas. Una de ellas es el hecho de que muchos de los residentes tengan intereses turísticos evidentes, en forma de alquileres vacacionales o restaurantes. Tanto es así que la mujer que preside la agrupación vecinal desde hace 26 años, María Jesús Otero Acuña, es también responsable de la naviera Nabia, una de las compañías que realizan viajes a los archipiélagos del parque nacional. Nabia es una de las empresas que resultaron sancionadas por hasta triplicar el cupo de visitantes transportados a Cíes en los sucesos de 2017.

Las personas que residen todo el año en Ons se cuentan con los dedos de las manos, pero en verano la cosa cambia. Para complicar más las cosas, no son titulares de sus viviendas sino concesionarios por un periodo de 75 años. Es una situación que tiene que ver con la peculiar historia de la isla, donada a la Iglesia por los reyes de Galicia en el año 899, propiedad de distintas familias nobles y comprada en 1929 por Manuel Riobó, a quien le fue expropiada en 1943 con la idea de asentar una base para submarinos de la Alemania nazi. Los herederos de Riobó fueron indemnizados hace siete años, pero los vecinos siguieron teniendo la condición de colonos hasta 2010, cuando se cambió el régimen administrativo del territorio.

El problema de fondo para los vecinos es la propia integración de Ons en el parque nacional. Durante los 17 años transcurridos desde su creación, la convivencia no presentó grandes problemas, debido principalmente al retraso del Plan Rector de Usos y Gestión del propio parque. Solo fue a raíz del conflicto vivido en Cíes hace dos años cuando la Xunta recuperó un borrador que había metido en un cajón en 2011 por la conflictividad que generó, para acabar aprobándolo definitivamente en diciembre de 2018.

Isla de Ons. (Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia)
Isla de Ons. (Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia)

“Ons no debería formar parte del parque nacional, es una isla habitada, es totalmente distinta a Cíes, Sálvora o Cortegada”, opinan los vecinos, que acusan: “Hasta hace un año, no había ningún problema, el problema lo han creado la Xunta y el parque nacional cuando empezaron a traer barcos llenos de gente desde Vigo, Cangas o Portonovo”.

La Consellería de Medio Ambiente ha comenzado a distribuir la tarjeta identificativa a la que se opone la mayoría, pero que muchos han recogido para evitar complicaciones. Al menos 60 permisos especiales para acceder a Ons fuera del cupo general han sido ya distribuidos, un dato que causó sorpresa en la isla, ya que muchos vecinos defendían que nadie la solicitase para oponerse a su exigencia. Una de las consecuencias inmediatas de carecer de ese documento es que los residentes no pueden beneficiarse del precio especial en el transporte marítimo que se les aplica, además del riesgo de verse sin billete en caso de agotarse el cupo de visitas.

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