la implosión de la izquierda en ferrol

En Ferrol, el laberinto más intrincado de Podemos: "Necesitamos un psicoanalista"

Las cuatro ramas en las que se divide el rupturismo en la ciudad gallega ilustran el desgaste de un movimiento que tocó techo en 2015

Foto: Imagen de 2015 del líder de Podemos Pablo ilgesias junto al alcalde de Ferrol, Jorge Suárez. (EFE)
Imagen de 2015 del líder de Podemos Pablo ilgesias junto al alcalde de Ferrol, Jorge Suárez. (EFE)

Si en Galicia se precisa un mapa para seguir la crisis de la autodenominada izquierda rupturista, en Ferrol no hay manual que resista la fragmentación. En una de las tres ciudades gallegas que en 2015 ilustraron el meteórico ascenso de la ideología representada en España por Podemos, una de las que cambió a un alcalde del PP por otro de las famosas Mareas, el bloque se resquebraja hasta reducirse a facciones casi unipersonales, a pesar de los esfuerzos de un regidor sin mayoría ni una formación política relevante que lo respalde. La izquierda en Ferrol vive más pendiente de las municipales de mayo que de las generales de abril, pero ambas citas se confunden en un magma de odios y traiciones que ha salpicado de disgustos la gestión de su alcalde, Jorge Suárez.

En una ciudad en la que ningún regidor consigue repetir mandato desde 1987, Ferrol en Común va por un lado con Suárez a la cabeza. Por otro va Marea de Ferrol, en una rivalidad que traspone en el ámbito local la ruptura de Galicia, con la formación que lidera Luís Villares, enfrentada a Podemos, Izquierda Unida y Anova. En 2015 y 2016 concurrieron juntas a las generales; este 28 de abril lo harán por separado. Pero hay más.

En la escena local también opera Podemos, que no competirá en las municipales pero se ha desmarcado de la lista del alcalde para la reelección. Y se incorpora Xuntos Actúa, escisión de Ferrol en Común, que comparte teoría ideológica con todas las demás, pero que en las generales apoyará al BNG. Como la proximidad ideológica suele ser sinónimo de rivalidad, también Xuntos se ha caracterizado por su descarnada oposición a la labor de Jorge Suárez.

Si semejante división es traumática para la izquierda en una ciudad como Madrid, en una localidad de 68.000 habitantes como Ferrol adquiere tintes de tragedia. Aunque la ciudad tiene otros problemas, que se plasman en la pérdida de 25.000 habitantes en tres décadas y en la tasa gallega de paro más alta (17,6%) y de actividad y empleo más bajas (50,2% y 41,4%, respectivamente). Hasta Zara huyó recientemente de una urbe atrapada por la proximidad de A Coruña, la pujanza de Vigo y la capitalidad de Santiago, Pontevedra, Lugo y Ourense. Aunque a menudo identificada como la cuna de Franco, Ferrol es también una ciudad de larga tradición para la izquierda, heredera de la lucha obrera ilustrada, que se curtió en décadas de movilizaciones de los trabajadores y de revueltas contra el franquismo.

Zara huyó de una urbe atrapada por la proximidad de A Coruña, la pujanza de Vigo y la capitalidad de Santiago, Pontevedra, Lugo y Ourense

La fragmentación que ahora vive esa izquierda no ha hecho mella en el alcalde, que seguirá adelante con un proyecto nacido de una coalición entre Esquerda Unida –a la que pertenece–, Anova e inscritos de Podemos a título individual. Su mandato también requiere de instrucciones de uso. Con solo seis ediles, logró gobernar en una Corporación de 25 gracias a una coalición con el PSOE (cinco) apoyada por el BNG (dos). La fórmula no tardó en resquebrajarse. Primero dimitió una edil de su partido “por motivos personales”; poco después otros dos concejales, uno propio y otro del PSOE, por “problemas internos”, y ya en 2016, Suárez destituyó a otros tres ediles, todos ellos socialistas. Se rompió así el pacto con el PSOE, lo que no impidió que el alcalde mantuviera su gobierno con dos ediles de ese partido.

En las generales, Suárez no apoyará a En Marea, sino a En Común-Unidas Podemos, decisión que plasma la ruptura entre Luís Villares y los alcaldes que promovieron su candidatura. En las municipales, el regidor volverá a ser el candidato de su partido, después de someterse a primarias. Ferrol en Común se habrá quedado en los huesos, pero la fidelidad a su líder no se discute: logró el 98% de los apoyos. Una de las primeras decisiones tras esa elección fue invitar a Podemos a integrarse en su lista, aunque en puestos de escasa visibilidad. La formación morada ha descartado esa posibilidad, pero al menos no le hará competencia: ha decidido no concurrir.

Suárez reflexiona: “Podemos son nuestros aliados y aunque ahora estén con esta reflexión colectiva, para la campaña de las elecciones municipales estarán apoyando y participando”. No es la opinión del propio secretario general de esa formación, Borja San Ramón: “Podemos Ferrol rechaza posicionarse a favor de ninguna formación, cada quien votará lo que entienda en las municipales. Nosotros lo único que decimos es que la gente lo que tiene es que ir a votar, la gente de izquierdas tiene que votar, para evitar el regreso de la derecha”. Votar a la izquierda para evitar el regreso de la derecha: bonito dilema para los ferrolanos.

Marea de Ferrol, otra de las formaciones que competirá por el reducido espacio político a la izquierda del PSOE, es igualmente un catálogo de escindidos. Son los fieles a Villares –que encabeza un grupo en el Parlamento gallego en el que la convivencia es compatible con los 'navajazos'–, pero su cabeza de cartel en las municipales, Bernardo Lorenzo Cuétara, es un antiguo concejal del BNG. Por si a alguien le pareciera un puzle demasiado sencillo, Cuétara integrará en Marea de Ferrol a Esther Leira, ex de Ferrol en Común expulsada del gobierno municipal, y a otro látigo de Suárez: el activista Alexandre Carrodeguas, tan crítico con la gestión de los servicios públicos del alcalde que tardó exactamente 26 días en romper con él.

Aunque para escisiones las de Xuntos Actúa, que salieron de Podemos como después se separaron de Ferrol en Común. Lo hacen agarrados al tronco del partido de Baltasar Garzón y Gaspar Llamazares, pero en confluencia con la plataforma de otro experto en escisiones: la del excalcalde de Vigo Carlos Príncipe, expulsado del PSOE por su desencarnada oposición al socialismo oficialista, da igual en qué etapa.

El líder de Xuntos Actúa en Ferrol es Carlos del Río, expresidente de Ferrol en Común. Dejó Podemos después de perder unas elecciones internas en 2016. No lo hizo suavemente, sino entre acusaciones de “caza de brujas” y con estopa para todos. De Ramón Espinar dijo: “Los hijos de papá tienen la suerte de tener un papá con 'tarjetas black'”. A Pablo Iglesias lo tachó de “dictador”, y a los que lo rodean, de “niños pijos avalados por la organización”. A la formación que abandonaba la comparó con un “parque infantil” y con un “frenopático para esquizofrénicos”. Tampoco salió con buenas palabras de Ferrol en Común. Al alcalde lo considera “una persona bipolar” y un “hipócrita”, y lo acusa de traicionar al ideólogo de Ferrol en Común. O sea, él.

Dejó Podemos después de perder unas elecciones internas en 2016. Lo hizo entre acusaciones de caza de brujas y con estopa para todos

“Más que un alcalde, lo que Ferrol necesita es un psicoanalista”, reflexiona Carlos del Río, que escoge como principal culpable de los males de la izquierda ferrolana a su cabeza más visible: la exdiputada en el Congreso Yolanda Díaz. “Es una mujer personalista, todo lo que toca va en detrimento de la izquierda y en beneficio personal”, acusa el ex de Podemos.

Al menos hay una opción política favorecida por la guerra fratricida: el BNG, formación nacionalista tradicionalmente controlada por la Unión do Pobo Galego (UPG), de ideología marxista, que puede albergar la esperanza de recuperar, también en Ferrol, el espacio que tradicionalmente ocupó en Galicia, siempre a la izquierda del PSOE. No en vano, el fenómeno de las mareas de mediados de la presente década estuvo marcado por un proceso de decadencia y escisiones en esa formación política, que coincidió en el tiempo con la emergencia de Podemos. Ahora puede recorrer el trayecto contrario.

El único consuelo para el revuelto de mareas y confluencias divergentes es que en Ferrol la división no es patrimonio exclusivo de la izquierda. En las municipales de mayo, hasta cinco opciones se repartirán el territorio a la derecha del PSOE, algunas tan pintorescas –y poco desdeñables– como la confluencia CCD-Centristas-Partido de los Jubilados de Ferrol. Es un escenario que contribuye a explicar que los ferrolanos hayan conocido hasta 11 alcaldes distintos en los últimos 35 años, o que sean los únicos ciudadanos de Galicia que no necesiten mapa para seguir esta trama de enredos.

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