"¡El PP es la única alternativa!"

Rajoy regresa en Pontevedra: "No me he desinteresado de mi país"

El expresidente vuelve a la arena política y recibe un homenaje en su ciudad de siempre de la mano de Ana Pastor

Foto: El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)
El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)

Es difícil entender Pontevedra sin Mariano Rajoy. El expresidente nació en Santiago de Compostela, pero encontró en la ciudad del Lérez su hábitat natural: los paseos por la Alameda, el café Blanco y Negro, el Casino y por supuesto el clan, el famoso clan de Pontevedra. "Tenía que ser en Pontevedra", reflexionó ante el micrófono en su regreso a la batalla política desde que se despidiera en julio del año pasado. Hizo un paréntesis en su tranquila vida de retirado de la política para arropar a Ana Pastor, candidata por la provincia, que convirtió el mitin en un emocionante homenaje a su padrino político.

Pastor no se dirigió durante su larga intervención al millar de personas que abarrotaba el auditorio ni a los cientos que se quedaron fuera y lo siguieron por televisión. La presidenta del Congreso se dirigió directamente Rajoy: "Tu lo has sido todo, tú sacas lo mejor de los que están a tu lado, y además lo haces como en la canción de Frank Sinatra, lo haces a tu manera". Apenas dejó tiempo en su intervención para nada que no fuera el tributo al expresidente, ni siquiera para hablar de un Pablo Casado casi innombrable durante toda la noche, del que solo se acordó el propio Rajoy en un par de ocasiones, para pedir el voto para su sucesor y para el PP. "¡Es la única alternativa!", gritó.

Poco Casado hubo en el mitin de Pontevedra, más allá del vídeo que el propio candidato a la presidencia le dedicó "de presidente a presidente". El de los populares gallegos, Alberto Núñez Feijóo, apenas mencionó su nombre, lo mismo que Ana Pastor. Aunque para vídeo el que precedió a la intervención del homenajeado, con imágenes de un joven Rajoy —que no lo parecía tanto— a lo largo de su carrera política: como presidente de la Diputación, como vicepresidente de la Xunta, como ministro o como presidente del Gobierno. Y mensajes de vecinos, amigos y compañeros de partido. Rajoy trató de darles las gracias uno a uno, y casi acertó a recitar todos sus nombres.

La intervención de Rajoy fue, en efecto, a su manera. Empezó por mencionar el día de su adiós a la política activa después de cuatro décadas, pero fue para precisar que una cosa es esa y otra muy distinta "desinteresarse de todo", de lo que pasa en su país y de lo que pasa con sus antiguos compañeros. Y eso, aclaró, no lo ha hecho ni lo hará. "No me he desinteresado de España, ni lo voy a hacer, ni de esos militantes con los que he vivido tantos buenos momentos".

Precisó que una cosa es esa y otra muy distinta "desinteresarse de todo", de lo que pasa en su país y de lo que pasa con sus antiguos compañeros

Escuchándole, parece que malos momentos fueron muy pocos, porque dibujó una trayectoria de victoria en victoria a lo largo de esos 40 años, pero especialmente de los 14 que vivió como presidente del PP. Hasta 37 triunfos electorales contabilizó en su repaso, desde las generales de 1986 a las 11 cosechadas en Galicia, pasando por las nueve en Pontevedra "a nivel provincial".

A nivel provincial, porque en el local, el de su ciudad de siempre, gobiernan desde 1999 los nacionalistas del BNG, los mismos que promovieron su nombramiento como persona non grata. Pero esas elecciones no las incluyó en sus cuentas. No hizo ni la menor referencia a ese capítulo de su relación con Pontevedra. Prefirió hablar de los triunfos. "Igual que esas 37 victorias, ahora vamos a ganar las generales en la provincia con claridad y en Galicia, en las cuatro provincias". Parecía que también él se iba a olvidar de Casado, pero no: "Ahora vamos a trabajar por y para que Pablo Casado sea el próximo presidente del Gobierno".

Esta vez no pedía el voto para él, que no se presenta a unas elecciones por primera vez en décadas. Así que lo hizo para Ana Pastor, para la que no escatimó elogios: desgranó una docena, pero puso especial énfasis en el de su lealtad. También lo pidió para Feijóo, que tampoco se presenta pero al que reconoció sus victorias en Galicia como "anticipo de todos los triunfos del PP". Y finalmente, para Casado, al que más que halagos dedicó una descripción. "Pablo es un hombre joven, ya curtido, con ambición y ganas, y va a ganar las elecciones. Y si no, al tiempo".

A su manera, recetó a su partido y a los españoles "el sentido común que a los gallegos siempre nos ha caracterizado". "El 'sentidiño' del que hablaba Fernández Albor", abundó, en referencia al expresidente de la Xunta, fallecido en julio pasado. Lo hizo para reivindicar las aportaciones de los populares gallegos, "que han sido vanguardia y retaguardia del PP de España". "Cuando nadie confiaba, ahí estaba el PP de Galicia para desmentir a los agoreros. Desde el Noroeste se otea mejor", bromeó.

Cuando ya entró en la arena política del 28-A, lo hizo para desacreditar las encuestas. También en 2015 y 2016 les eran desfavorables, recordó. "No hay que hacer mucho caso a lo que se dice por ahí", aconsejó, "porque luego el PSOE se quedó a 50 diputados y Ciudadanos a 100". "Al tiempo", volvió a subrayar, en un discurso en el que, al contrario que Ana Pastor o el propio Feijóo, prácticamente obvió a la competencia de Ciudadanos y Vox para centrar sus ataques en el PSOE. Lo hizo de múltiples maneras. Una de ellas, advirtiendo de los "nubarrones" en la economía del país. "Aunque eso parece que no importa, que importa más hablar de Franco y de cosas que pasaron hace no se sabe cuántos años".

"Eso parece que no importa, que importa más hablar de Franco y de cosas que pasaron hace no se sabe cuántos años"

Tampoco se detuvo en Ence, delicado tema en Pontevedra, que le valió la declaración de no grato, y que ahora regresa con la caducidad de su concesión para permanecer junto a la ría, promovida por el Gobierno de Pedro Sánchez. Dedicó en cambio mucho tiempo a reivindicar la trayectoria de su partido y de su gobierno, que es como reivindicarse a sí mismo. Pero se quedó en poca cosa en comparación con Ana Pastor. Arrebatada por el regreso de su mentor a la arena política, aunque fuera por un día, recordó todas las elecciones ganadas por el expresidente, pero sobre todo "la defensa de la unidad de la nación". O su "oratoria parlamentaria". Y tantas otras cosas. "Pero sigues aquí, en la lucha, para ganar las próximas elecciones", le dedicó.

La presidenta del Congreso recordó la moción de censura que lo apeó del Gobierno como "uno de los días más tristes" de su vida. No en vano, en su opinión, no fue otro que Rajoy quien "consolidó en España el Estado del bienestar". "Representas la política de la moderación y el sentido común", le defendió, para despedir el capítulo de halagos con una comparación culinaria: "Es como la buena cocina, la que se hace a fuego lento".

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