La victoria del padre de Diana Quer

El Chicle será juzgado por asesinato, agresión sexual y detención ilegal

El juez ve “indicios suficientes” para atribuirle los mismos delitos que Fiscalía y acusación particular. Sostiene que sumergió el cadáver de Diana en un pozo para ocultar la agresión sexual

Foto: El autor confeso de la muerte de Diana Quer, José Enrique Abuín Gey, conocido como el Chicle (3d), asiste a la reconstrucción de la desaparición y muerte de la joven. (EFE)
El autor confeso de la muerte de Diana Quer, José Enrique Abuín Gey, conocido como el Chicle (3d), asiste a la reconstrucción de la desaparición y muerte de la joven. (EFE)

El juez del caso Diana Quer suscribe las tesis de la Fiscalía y la acusación particular, al considerar que existen “indicios suficientes” para juzgar a José Enrique Abuín Gey, alias 'el Chicle', por los delitos de asesinato, agresión sexual y detención ilegal. Así lo recoge en el auto que finaliza la investigación y en el que también se desestima el sobreseimiento parcial solicitado por la defensa de Abuín. El juicio se celebrará ante un jurado popular en la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago.

El Chicle será juzgado por asesinato, agresión sexual y detención ilegal

El auto del titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Ribeira apela a distintos indicios para asumir como probables las tesis de acusación y Fiscalía. Principalmente, el estudio de los terminales telefónicos, que revela los movimientos seguidos por la víctima y el sospechoso, pero también los estudios médico-forenses y los elementos hallados durante el levantamiento del cadáver, entre ellos una brida “con una abertura compatible con el estrangulamiento”. La versión del acusado, en cambio, presenta “notables incoherencias e incompatibilidades” con el resultado de las diligencias practicadas.

En su análisis de los hechos que ocurrieron en la madrugada del 22 de agosto de 2016, durante las fiestas patronales de A Pobra do Caramiñal (A Coruña), el instructor destaca que no consta que se produjese en la zona ninguna sustracción de combustible, por lo que ese motivo “no explica” la presencia del Chicle en el lugar. Resulta asimismo “poco creíble” que la víctima abandonase por propia iniciativa el paseo de regreso a su casa para acceder a una vía “que no se encontraba en la trayectoria que seguía y que discurre entre naves abandonadas de peores características y en cuyas proximidades se encontraban instalados los vehículos de los feriantes”. En cuanto al “agarre del cuello casi accidental” referido por el investigado, resalta que “no justificaría las lesiones constatadas”.

El juez indica que las “precauciones” tomadas por el Chicle “no solo tendrían por objeto evitar la localización de la víctima, sino también la comisión y posterior descubrimiento del delito de agresión sexual”. Una de esas precauciones consistió en el sumergimiento de la víctima en un pozo con agua durante un periodo muy prolongado de tiempo y la ocultación de su ropa, para evitar que pudieran hallarse restos orgánicos de la comisión de tales hechos. Los detalles aportados por el último de los informes médico-forenses recabados refuerzan esta tesis, señala el instructor.

El auto del juez evidencia la debilidad de las pruebas con las que el sospechoso trata de defenderse. “No existe indicio alguno que indique que la víctima abandonase el camino hacia su casa voluntariamente o que hubiese fallecido ya en el momento de subirla al vehículo del acusado, ni que descarte la comisión de la agresión sexual”, recalca.

Reconstrucción del crimen

La investigación realizada permite al juez reconstruir lo acontecido la madrugada de aquel triste 22 de agosto. La tesis más probable consiste en que Abuín abordó a la joven madrileña por sorpresa sobre las 02:40 cuando se dirigía a su casa por el paseo Areal, en A Pobra do Caramiñal, la introdujo en el maletero del vehículo “por la fuerza, evitando que gritase” y le arrebató el teléfono móvil. Tras maniatarla de pies y manos con bridas y amordazarla con cinta adhesiva, abandonó el lugar a gran velocidad. A las 02:52 se incorporó a la autovía AG-11, dirigiéndose hasta la salida de Rianxo, donde llegó hacia las 03:00. Cuando se encontraba en el puente sobre la ría, lanzó el móvil de la víctima por la ventana.

El juez relata que sobre las 03:09 llegó a una nave abandonada situada en el lugar de Asados, la misma donde el cuerpo de Diana Quer sería encontrado el 31 de diciembre de 2017. Allí permaneció hasta aproximadamente una hora después. Durante ese tiempo, según el instructor, agredió sexualmente a la víctima y la estranguló con una brida. “Consumada dicha acción y con el fin de evitar que se descubriesen los hechos cometidos, introdujo el cuerpo de la víctima en el pozo, donde arrojó también su bolso y abandonó el lugar, llevándose la ropa de la víctima, de la que se deshizo en un lugar indeterminado”, señala. Transcurridos al menos 20 días, el sospechoso regresó a la nave para comprobar el estado del cuerpo y lo lastró con unos bloques de hormigón.

El juicio al Chicle se celebrará previsiblemente tras el verano, pero antes, este mismo mes de abril, el sospechoso de la muerte de Diana Quer deberá responder ante la Justicia por el otro caso en el que se vio envuelto posteriormente, y que precipitaría su detención. Se trata del intento de rapto de una joven en Boiro (A Coruña), municipio limítrofe con A Pobra do Caramiñal, donde veraneaba Quer con su familia, en diciembre de 2017, que será jugado entre el 10 y 12 de abril en los juzgados de Santiago de Compostela. Abuín se enfrenta a una petición de hasta 15 años y 10 meses de prisión.

En este procedimiento, el sospechoso está acusado de un delito de detención ilegal o, alternativamente, de un delito consumado de coacciones, así como de un intento de agresión sexual, robo con violencia e intimidación en grado de tentativa, un delito de amenazas y otro de lesiones.

La Fiscalía estima, según la narración de la víctima, que el Chicle la vio desde su vehículo mientras caminaba por una calle de Boiro sobre las 22:25 del 25 de diciembre de 2017 y la abordó en un lugar donde la iluminación era muy escasa y no había viandantes. Tras abalanzarse sobre ella, y con la intención de agredirla sexualmente, la agarró por el cuello y la amenazó con un objeto punzante, pidiéndole que le entregara el móvil. Siempre según el relato del fiscal, al ver que llegaba un vehículo, trató de despistar a la víctima diciéndole que todo había sido una broma para, acto seguido, intentar meterla en el maletero de su vehículo a la fuerza. La joven logró salir del habitáculo y alertar a dos viandantes, que acudieron en su auxilio.

En este juicio, los magistrados de la Audiencia de A Coruña han dictado medidas de protección de la intimidad para la víctima, que no podrá ser grabada ni fotografiada en su comparecencia ni a su llegada a los juzgados. Su declaración se producirá detrás de un biombo para evitar el contacto visual con el acusado, que también coincidirá con ella en la primera jornada del juicio.

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