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El mercadillo que se enfrentó a la Casa Blanca y a Versace

Uno de los mayores atractivos turísticos de Vigo se enfrenta a los dos enemigos más poderosos que quepa imaginar, como son Washington y la industria del lujo

Foto: El mercado A Pedra.
El mercado A Pedra.

El tradicional mercadillo de A Pedra, uno de los atractivos turísticos de Vigo, no conoce enemigos pequeños. Pese a sus dimensiones más bien modestas, tiene enfrente a dos de los antagonistas más poderosos que quepa imaginar, como son Washington y la industria del lujo. Al primero se le señala como el responsable de una redada desarrollada hace cuatro años que condujo a su cierre, y que dejó casi medio centenar de comerciantes acusados de vender ropa de marca falsificada. Están a la espera de juicio, lo mismo que otro grupo de manteros que siguieron exhibiendo sus falsificaciones en los aledaños del céntrico zoco, que cayeron cuatro meses más tarde. Se las verán ante el juez con 16 multinacionales que se declaran perjudicadas por su actividad, entre ellas iconos de la opulencia como Carolina Herrera, Louis Vuitton y Versace.

En total son cinco los vendedores callejeros que iban a ser juzgados días atrás en Vigo por la segunda redada, aunque el juicio fue aplazado a febrero por la incomparecencia de uno de ellos. El principio del fin para A Pedra, sin embargo, no hay que buscarlo en esa operación contra los clásicos manteros, sino en la que se desarrolló el 15 de octubre de 2014 en presencia de muchos de los 5.000 cruceristas que ese día desembarcaban en una escala del Independence of the Seas, entre ellos Stephen Hawking. Asistieron incrédulos al espectacular despliegue de un centenar de agentes por las calles del centro histórico para cerrar los pequeños locales del mercadillo y llevarse a 11 detenidos.

Intervención de 20.000 artículos de moda durante la denominada operación Cuarzo. (EFE)
Intervención de 20.000 artículos de moda durante la denominada operación Cuarzo. (EFE)

La redada era consecuencia de una investigación judicial iniciada en 2013, con el objetivo de determinar los circuitos de comercialización de géneros ilegales que acababan en A Pedra. Pero, coincidencia o no, se produjo solo un mes después de que trascendiera un informe oficial del Gobierno de Estados Unidos que incluía al mercadillo vigués en una lista negra internacional de la piratería. El documento, elaborado por la Oficina de Representación Comercial de la Casa Blanca, destacaba precisamente la condición de Vigo como “puerto de escala para muchas líneas de cruceros”, y situaba su perjuicio para los intereses de empresas estadounidenses al mismo nivel que grandes zocos de China, Colombia, India o Indonesia. O incluso que el mercado bonaerense de La Salada, considerado con sus 40.000 puestos el mayor mercado negro de América Latina, que cayó en junio de 2017.

La venta de falsificaciones en los mercados señalados “perjudica a las empresas y menoscaba a los trabajadores mediante la violación de los derechos de propiedad intelectual”, señalaba el informe antipiratería. “Se aprovechan de trabajadores estadounidenses y reducen el valor y salida de su trabajo, amenazando sus empleos”, añadía. De A Pedra, además de subrayar su proximidad al puerto, destacaba el informe su especialización en “ropa falsificada y productos electrónicos”. “Vigo es un puerto que recibe muchos cruceros y el Mercado de A Pedra es popular entre los turistas”, describía el dosier, para concluir: “Aunque este mercado no es tan grande como otros en España, se ha incluido en la lista de 2013 porque opera bajo la supervisión y el control del gobierno municipal”.

La redada era consecuencia de una investigación iniciada en 2013 parae determinar los circuitos de comercialización de géneros ilegales de A Pedra

Pasados cuatro años de la Operación Cuarzo, como se la denominó, aún no hay fecha para celebrar un macrojuicio en el que se sentarán en el banquillo 44 comerciantes, para enfrentarse a penas de más de dos años de cárcel. Pese a los intentos de recuperarlo emprendidos por el Ayuntamiento de Vigo, propietario de los locales, A Pedra no ha vuelto a ser el mismo. La Audiencia Provincial autorizó hace unos meses la reapertura de algunos locales, pero pocos han reiniciado un negocio obligado a reinventarse. Y mientras tanto, siguen adelante otros procesos contra comerciantes por pequeñas redadas anteriores. Uno de ellos, que acumulaba las causas de tres operaciones, se cerró este mismo año con un acuerdo por conformidad por el que fueron multados 28 vendedores.

Menos pintoresca que la de los comerciantes de A Pedra es la de los manteros que siguieron operando en su entorno, muchos de ellos subsaharianos, que se vieron favorecidos por el cierre del mercadillo central. Algunos aún hoy lo hacen, pero cinco cayeron en una redada de febrero de 2015. La Fiscalía pide un año de cárcel por delito contra la propiedad industrial para cuatro acusados, mientras que el quinto afronta multa por delito leve. Se señalaron decenas de marcas perjudicadas por las falsificaciones, pero tras la renuncia de muchas de ellas, son 16 mantiene las que mantienen vivo el pleito: Polo, Michael Kors, G-Star, Puma, Franklin & Marshall, La Martina, Lacoste, Casio, Levi’s, Loewe y Nike, además de las citadas Carolina Herrera, Louis Vuitton y Luxottica (Versace).

La acusación tiene más de simbólico que de reparación de un daño real, si se tiene en cuenta la modestia del material incautado. Durante la redada, la policía decomisó 980 artículos, en su mayoría polos, bolsos y relojes. En concreto, 189 bolsos, 179 relojes, 131 gafas, 122 polos, 45 carteras, 21 camisetas, 17 cinturones, 12 chapas, 6 jerséis, 3 fornituras, un par de pantalones y dos chaquetas. La mayor parte del material estaba almacenado en dos furgonetas estacionadas en las inmediaciones. El precio del género les habría generado unos ingresos de 9.530 euros.

La operación se desencadenó a raíz de una denuncia recibida en el grupo especializado de la Policía Nacional de Madrid, que puso en conocimiento de los agentes la actividad que desarrollaban a la vista de todo el mundo en una de las zonas más concurridas de la ciudad. Tras hacer vigilancias, los policías llevaron a cabo la operación y comprobaron que los productos a la venta eran reproducciones no autorizadas de las originales. Tras la Casa Blanca, el nuevo enemigo es la industria del lujo.

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