el hospital de povisa en vigo

Crisis en el mayor hospital privado de España

Preconcurso de acreedores en Povisa, un centro concertado que da servicio a 140.000 tarjetas sanitarias a cambio de 80 millones de euros. Su plantilla asciende a 1.500 personas

Foto: Fachada del hospital Povisa de Vigo. (EFE)
Fachada del hospital Povisa de Vigo. (EFE)

Es, según su página web, el mayor hospital privado de España. Y es también el que disfruta del concierto más caro con la sanidad pública de todo el Estado: 80 millones de euros anuales, a cambio de hacerse cargo de la atención sanitaria de en torno a 140.000 personas del área de Vigo. Povisa ha anunciado este viernes a sus trabajadores la solicitud de preconcurso de acreedores, incapaz de hacer frente al pago del IRPF de sus trabajadores tras encadenar tres ejercicios en números rojos. La empresa cifra su deuda en 42 millones, que atribuye a las condiciones del concurso con el sistema sanitario gallego que fue renovado en 2014.

Es una noticia importante para la economía de la principal ciudad gallega. Con sus 1.500 trabajadores, Povisa es la segunda empresa viguesa en volumen de empleo después de Citroën. Pero lo es también para un modelo sanitario instaurado por Manuel Fraga y que pervive décadas después. Fue un experimento pionero en el sistema de la sanidad privada, que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha mantenido pese a abordar la construcción de un nuevo hospital en la ciudad. Inesperadamente, el nuevo centro hospitalario, inaugurado en 2015, se hizo sin la capacidad necesaria para absorber a los pacientes atendidos en Povisa, lo que obliga a la sanidad pública a mantener su dependencia del gran sanatorio privado.

La empresa cifra su deuda en 42 millones, que atribuye a las condiciones del concurso con el sistema sanitario gallego que fue renovado

Los responsables del hospital expusieron al comité de empresa una situación que calificaron de "crítica". Según sostienen, el Servicio Galego de Saúde (Sergas) viene realizando una interpretación del concierto firmado en 2014, cuando se renovó por diez años, que se ha traducido en importantes pérdidas. Povisa, que desvincula esa situación de la parte privada del hospital —con pacientes particulares o derivados por mutuas aseguradoras—, obtiene con el preconcurso un margen de tres meses que empleará en intentar llegar a un acuerdo con sus acreedores. La empresa, que venía atendiendo las pérdidas con un fondo de reserva ya agotado, aprovechará ese período para abrir una negociación con el Sergas para compensar las pérdidas.

El concierto singular con Povisa se modificó sustancialmente hace cuatro años después de permanecer prorrogado otros seis. Esa última renovación fue objeto de una larga negociación y de críticas de la oposición, que acusó a la Xunta de consolidar un modelo de sanidad privada. Ese concierto en vigor abrió además la posibilidad de que los pacientes de otros hospitales públicos tuvieran la ocasión de cambiarse a Povisa, lo que hicieron miles de ellos que huían del desastre en que se convirtió el estreno del nuevo complejo hospitalario. Las conversaciones de aquella renovación se produjeron en medio de amenazas de despidos si no se mejoraban las condiciones económicas, lo que no evitó que la empresa anunciase la rescisión de 13 contratos pocos meses después de llegar a un acuerdo con la Xunta.

Fotografía de la fachada del Hospital Povisa.
Fotografía de la fachada del Hospital Povisa.

Povisa exige ahora medidas concretas a la Consellería de Sanidade, como por ejemplo que asuma el coste real de la medicación dispensada por el hospital a pacientes no ingresados, lo que asegura que no ocurre. También reclama que el Sergas deje de descontar al hospital el coste de actividades realizadas por hospitales de la parte pública del área sanitaria, que según sostiene nunca formaron parte de su cartera de servicios y no ha tenido que pagar en convenios anteriores. El concierto, según admitieron representantes de los trabajadores, se ha ido reformando sobre la marcha año tras año. Los miembros del comité de empresa expresaron que su único interés son los 1.500 empleos y 139.000 usuarios de la parte pública del hospital.

De acuerdo con el concierto en vigor, Povisa factura al Sergas por cada paciente 540 euros anuales, con un tope de 139.000 tarjetas sanitarias y algo más de 80 millones de euros anuales. La adscripción dejó de depender del domicilio del paciente, aunque no se cambió de hospital a quien no lo solicitara, y la 'consellería' garantizaba además un mínimo de 120.000 usuarios merced a una cláusula que blinda esa cantidad si es la Administración la responsable de la retirada de adscripciones. Lo ocurrido es lo contrario. Povisa atiende a una población mayor, pero en unas condiciones que ahora no le sirven, por lo que reclama que se renegocien sus cláusulas.

Povisa emitió un comunicado tras la reunión con el comité de empresa en el que atribuye "única y exclusivamente" la situación a las "lesivas" interpretaciones que el Sergas hace del concierto singular. El centro hospitalario indica que, desde la entrada en vigor del convenio, cerró con unas pérdidas de 5,5 millones de euros en 2015, de 4,3 millones en 2016 y de 5,4 millones en 2017, mientras que en el actual ejercicio se percibe un "agravamiento de esta misma tendencia". El pasado mes de marzo, asegura el mismo comunicado, una auditoría alertó del "agotamiento inminente de las reservas", que se comunicó también a la Xunta. El hospital concertado comenzó entonces a retrasar pagos, como el del IRPF, que ahora se declara incapaz de asumir.

Povisa fue fundado en marzo de 1973 mediante la unión de una serie de clínicas menores. Quince años más tarde se puso en marcha el primer proyecto de ampliación del edificio en el que está instalado, y a finales de 1996 fue adquirido per el Grupo Nosa Terra, que poco después comienza sus conciertos con el Sergas. El centro hospitalario, que en la actualidad ocupa 40.000 metros cuadrados y dispone de 500 camas, cuenta con un servicio de Urgencias operativo las 24 horas y forma a los MIR para especialistas en Medicina Interna, Cirugía General, Anestesiología, Radiología, Traumatología y Medicina Familiar Comunitaria, igual que lo haría un centro público.

La interpretación realizada del concierto singular viene concediendo a Povisa prácticamente el máximo que admiten sus cláusulas. Solo en 2016, Povisa facturó a la Xunta 80,7 millones de euros por sus servicios.

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