La caída de Lito, el rey de las verbenas: 12 años de cárcel y 36 millones a Hacienda
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el lucrativo negocio funciona en un 90% en B

La caída de Lito, el rey de las verbenas: 12 años de cárcel y 36 millones a Hacienda

La Audiencia de Pontevedra condena a 12 años de cárcel y a pagar 36 millones a Ángel Martínez, que factura 25 millones al año y acapara el 60% del sector

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Ángel Martínez, 'Lito'.

El de 2018 será un verano distinto en Galicia, porque será el primero tras la caída del rey de las omnipresentes verbenas veraniegas. Ángel Martínez, 'Lito', principal artífice de un negocio opaco que mueve en torno a 40 millones de euros anuales, según diversos cálculos, lo pasará en prisión, si se hace efectiva la sentencia que lo condena a 12 años de cárcel y a pagar 32 millones a Hacienda por seis delitos fiscales. Al menos durante los dos años investigados, 2011 y 2012, su 'holding' de empresas facturó únicamente la parte del negocio contratada directamente con administraciones públicas y locales privados, apenas un 9% del total, en tanto que el resto, contratado a comisiones vecinales de fiestas, lo hizo en negro.

Con Lito se tambalea en torno al 60% del lucrativo negocio de las verbenas gallegas, un fenómeno que ha vivido una expansión deslumbrante en la última década, con miles de fans de orquestas como París de Noia o Panorama y con cachés de hasta 200.000 euros. De él dependen 70 combos musicales, que despliegan en los pueblos más abandonados de Galicia espectáculos de luz y sonido que harían palidecer a muchas estrellas del pop. Ellos son los responsables de que las fiestas patronales hayan dejado de ser una diversión para mayores para convertirse en un fenómeno netamente juvenil. Y característico de Galicia, única comunidad española enganchada a esta emergente pasión.

Está involucrado en otros tres procesos judiciales relacionados con las investigaciones tributarias a las orquestas de mayor éxito —y caché—

El palo es duro, pero no vendrá solo. El rey de las verbenas está involucrado en otros tres procesos judiciales relacionados con las investigaciones tributarias a las orquestas de mayor éxito —y caché—, que explotaba a través de la sociedad Representaciones Lito SL: Panorama, París de Noia y Filadelfia. Uno de ellos está pendiente de sentencia. Se trata del juicio por fraude fiscal derivado de las actuaciones de esta última orquesta, por la que se enfrenta a una petición de cuatro años de cárcel. También está a la espera de ser juzgado como persona física por supuesto fraude fiscal, un caso por el que se reclaman penas que suman 35 años de prisión. La primera sentencia, que ha sido dictada por la Audiencia Provincial de Pontevedra, asume íntegramente la petición del fiscal, al considerar culpables de seis delitos contra la Hacienda pública tanto a él como a su empresa Representaciones Lito. El empresario defraudaba el impuesto de sociedades, no pagaba el IVA y no retuvo el IRPF a los empleados de las orquestas que contrataba la empresa, básicamente músicos, que aparecen como las principales víctimas del turbio sistema creado por Ángel Martínez.

Las orquestas, "reos y prisioneros"

Las orquestas eran “reos y prisioneros” del empresario y de la compañía que administraba, tal y como demuestran los documentos que se requisaron en las oficinas de Representaciones Lito en el registro realizado en noviembre de 2013. Con esas palabras lo expresaron los peritos de la Agencia Tributaria, que convirtieron su declaración en la vista oral de abril de 2017 en una detallada exposición de cómo funciona ese 60% del mercado de las verbenas en manos de Martínez. La documentación recogía con “precisión matemática” las cuentas en A y en B del empresario y sus orquestas. Las facturas emitidas solo suponían entre el 8% y el 10% del negocio, mientras que los pagos de la mayoría de las comisiones de fiestas, agrupaciones vecinales sin personalidad jurídica, quedaban fuera de la contabilidad oficial. “Un claro ejemplo de economía sumergida”, concluyeron los agentes.

De acuerdo con la documentación incautada, su compañía recaudó 26.096.785 euros en 2011 y otros 21.975.441 euros en 2012

¿Cuánto dinero generaron las orquestas de Lito en esos dos años? De acuerdo con la documentación incautada, su compañía recaudó 26.096.785 euros en 2011 y otros 21.975.441 euros en 2012. Y no eran precisamente años de vacas gordas. Si se tiene en cuenta que acapara el 60% del sector, como declaró en el juicio el inspector regional de la Agencia Tributaria en Galicia, Enrique Gómez, las verbenas movían aquellos años unos 40 millones de euros anuales. Es una incógnita cómo se gestiona el otro 40% en su relación con esas alrededor de 3.000 comisiones de fiestas de funcionamiento confuso, que una ley enviada en septiembre por la Xunta al Parlamento pretende regular. Como la mayor parte de sus fondos se recolectan puerta a puerta, a menudo el dinero no pasa por el banco y las obligaciones empresariales se derivan a las propias orquestas.

Lo que apuntaron el fiscal y los peritos ha quedado plasmado en una sentencia que describe al detalle cómo funcionaba Representaciones Lito, una empresa que representa en exclusiva a más de 70 orquestas, y que utiliza “una red de agentes o representantes de zona que sobrepasan los 50”. Es solo una de las sociedades que permitían a Martínez ejercer su actividad, junto a otras como Soner Sonido e Iluminación, Emuli, Escena Rent y Producciones Artísticas Lito. Su objeto social era la representación de orquestas y artistas, para las que gestionaba su contratación y, adicionalmente, prestaba servicios de asesoramiento y trámites administrativos. Su contraprestación sería “una comisión preestablecida en base a la producción de espectáculos musicales y la venta o el arrendamiento de las instalaciones”.

Representaciones Lito imponía su ley

El fallo relata cómo Representaciones Lito imponía sus condiciones a orquestas y artistas para vender sus espectáculos musicales a los clientes, generalmente comisiones vecinales, pero ocasionalmente también ayuntamientos y salas de fiestas. Para contactar directamente con el cliente final, Representaciones Lito operaba con su red de agentes de zona, personas físicas que ofrecen en el mercado los espectáculos y que en realidad representan a la empresa, no a las orquestas. Su cometido es firmar los contratos a cambio de una retribución que se contabiliza como un gasto de explotación para la sociedad, “correlativo y necesario” para la obtención de sus ingresos.

Se estima que entre 4.000 y 5.000 personas vivían de este negocio y en una situación irregular

El relato del inspector regional de la Agencia Tributaria en Galicia en el juicio resultó demoledor. El registro realizado en 2013 en la sede de las empresas de Lito, en Caldas de Reyes, descubrió que la información que figuraba en las bases de datos de Hacienda sobre el negocio de las orquestas en Galicia era “pura ficción”. “Nunca habíamos encontrado nada parecido como lo que vimos allí”, confesó. La contabilidad oficial y paralela, “minuciosa y detallada”, fue intervenida por Hacienda, y reflejaba además la mediación de los 50 intermediarios, que cobraban un porcentaje de los contratos. También se anotaban cientos de facturas de asociaciones de vecinos y comisiones de fiestas sin repercutir IVA o IRPF.

Basándose en la doble contabilidad que se encontraron los investigadores, se estima que, hasta esa fecha, entre 4.000 y 5.000 personas vivían de este negocio y en una situación irregular. La única vez que Martínez rompió su silencio desde que se destaparon sus irregularidades fue a través de un comunicado en el que consideraba “radicalmente falso” el criterio de la Agencia Tributaria de que su compañía no es un mero representante, sino que produce y vende espectáculos musicales completos. Según él, Representaciones Lito “es un intermediario entre el grupo musical, cuyos músicos se rigen por el régimen especial de artistas”, y el cliente final. Los artistas, argumentaba, “son trabajadores por cuenta ajena y, por tanto, no están sujetos a IVA”.

Sin Lito, bajo la lupa de la Agencia Tributaria y con una nueva ley en ciernes, al sorprendente sector de las verbenas gallegas solo le queda un camino: reinventarse.

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