El día de la morriña: la diáspora de medio millón de gallegos. Noticias de Galicia
20% de los españoles que viven en el exterior

El día de la morriña: la diáspora de medio millón de gallegos

El 21% de los españoles residentes en el extranjero tienen origen en Galicia, que hoy celebra la fiesta de la comunidad. Argentina acoge a la mayoría, aunque los más jóvenes buscan trabajo en Europa

Foto: Marcha de la Casa de Galicia de Nueva York por la Quinta Avenida, en el día de San Patricio. (Casa Galicia Nueva York)
Marcha de la Casa de Galicia de Nueva York por la Quinta Avenida, en el día de San Patricio. (Casa Galicia Nueva York)

El ronco fol de una gaita rompe el silencio previo a la muiñeira. Las panderetas marcan el ritmo y la nostalgia invade a más de la mitad del público congregado en el Centro Galicia de Buenos Aires. La escena se repite cada 25 de julio, cuando los gallegos emigrados al otro lado del océano celebran el día de su tierra. La otra mitad son padres orgullosos, nacidos en Argentina, grabando en los móviles a sus hijos también nacidos allí. Los pequeños tocan y bailan sobre el escenario, con instrumentos y vestidos que no les son extraños pese a su acento lunfardo. Son parte de las 170.645 personas con origen gallego que viven en el país austral.

“Para nosotros ir al Centro es como estar en casa. Es un trozo de Galicia en el exterior”, responde al teléfono Jesús Mosquera, miembro de la directiva del centro y presidente de la comisión de fiestas. La popularmente conocida como ‘quinta provincia’ se sitúa a 10.000 kilómetros de la capital, Santiago de Compostela, vestida de fiesta para conmemorar el 25 de julio. Todos tienen algo que celebrar: homenaje al patrón, para los católicos; día da patria, para los nacionalistas; o, festivo en varias Comunidades Autónomas. Y es especial, sobre todo, para los que no pueden estar allí cada día.

El Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) registra a 503.840 personas con origen gallego, de los que 156.765 nacieron en una de las cuatro provincias. Representan el 20% de los españoles que viven en el exterior, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) actualizados a enero de este año.

“Es un día único, recordamos los orígenes”, señala Mosquera, al que se le corta la voz emocionado. “A más de uno se le cae una lágrima”, reconoce. La celebración llegará el próximo fin de semana, coincidiendo con el 37 aniversario de la institución, cuando las casas de A Coruña, Pontevedra, Ourense y Lugo se fusionaron.

Además de la romería de cada domingo, con baile, música y comida tradicional incluida, habrá una ofrenda al apóstol con la figura del santo donada por la Catedral de Santiago. Festa rachada, clama alegre una locución que, traída al castellano, vendría a significar “festejar como si no hubiese mañana”.

Natural de Melide (A Coruña), Mosquera es uno de los 16.000 socios que forman la institución. “Llegó a haber 22.000 personas, unos tuvieron la suerte de volverse y otros ya no están aquí”, apunta resignado. La mayoría de los socios son hoy hijos o nietos de la gran oleada de emigrantes que recibió Argentina durante el siglo XX. “Afortunadamente, la emigración ya no es lo que era”, añade el directivo.

En Nueva York huele a sardinas, a pulpo con cachelos y a calamares, aunque el aroma también se mezcla con las hamburguesas y hot dogs que contienen el menú para el día del Apóstol. La Casa Galicia de la ciudad cumple 76 años siendo uno de los puntos de encuentro emblemáticos para los más de ocho mil gallegos residentes en el país. “En los últimos años, debido a la crisis en España, hemos notado un aumento en la inmigración”, sostiene Marcos Roel, que a sus 38 años es el presidente más joven en la historia de la institución.

El número de socios supera las mil personas. “Durante la semana pueden venir por aquí para picar algo, ver un partido de fútbol o jugar la partida”, enumera Roel, que también ofrece en el centro cursos de zumba, ensayos de coro o clases de informática. El domingo es el día de reunión para la comunidad en la diáspora, con bailes y músicas celtas. El presidente, con padres originarios de Cambre (A Coruña) y Tomiño (Pontevedra), destaca que la asociación se encuentra en uno de sus mejores momentos. “Cuando era pequeño, apenas éramos veinte familias. Cada mes tenemos nuevos socios y, cada fin de semana, nuestra casa está llena de adultos, jóvenes y niños”, presume el directivo.

La nueva emigración

El número de gallegos en el extranjero podría ser aún mayor. “No sólo no obtienen ningún beneficio aparente al inscribirse en su nuevo país, sino que dependiendo del consulado se convierte en un dolor de cabeza”, indica Andreu Domingo, subdirector del Centro de Estudios Demográficos (CED). Anta la escasa calidad de los datos disponibles, este experto explica que también podría haber menos: “hay una sobrerrepresentación de españoles de las emigraciones de los años sesenta por mal registro de la mortalidad”.

La Estadística de Variaciones Residenciales, del INE, estima que entre 9 y 12 mil gallegos salieron cada año del país desde 2009. “La drástica irrupción de la crisis económica ha reactivado los movimientos de salida”, concluye un estudio del CED que publicará en los próximos meses.

El informe realiza una doble lectura al resurgimiento de la emigración gallega. Por una parte entiende que los ajustes estructurales cometidos a partir de 2008 “expulsaron” a miles de personas “ante el crecimiento de la desigualdad”. Por otra, apela a “la resiliencia individual y familiar ante esta situación”. Las comunidades formadas en la diáspora habrían supuesto “una ventaja sobre otras regiones españolas”. Su presencia histórica en el extranjero permitió que los jóvenes “dispongan de mayor información” para escoger destino.

Casi tres de cada diez nacidos en Galicia en edad de trabajar viven en Suiza. Algunos lo hicieron hace décadas y se acomodaron a los altos salarios y calidad de vida. Otros son menores de treinta años que no encuentran en casa las oportunidades que sí tienen allí. El caso de Pilar Pérez, originaria de Oleiros (A Coruña), es el ejemplo de la temida fuga de cerebros: la generación más preparada no encuentra salida tras dejar la universidad. Llegó en marzo de 2014 para hacer unas prácticas de verano que acabaron convirtiéndose en contrato de trabajo.

“Hasta ahora no he intentando buscar en casa”, reconoce esta licenciada en Ingeniería Química. Aunque ve difícil regresar pronto: “los proyectos que realizo aquí son siempre unidos al mundo de la empresa. Las relaciones entre empresa y universidad en España, por lo de ahora, todavía deben mejorar”. Pese a la distancia, Pilar destaca la gran comunidad de residentes en Suiza. “Era bastante gracioso escuchar a señoras hablar en gallego en el supermercado”, recuerda de su primera estancia en Ginebra.

 

Alejandra Vázquez se licenció en Periodismo en Santiago de Compostela, la ciudad donde nació y que abandonó hace casi dos años. Aterrizó en Bochum, Alemania, con una beca Leonardo da Vinci. Tras un breve retorno a casa, decidió volverse a Berlín. "Estoy mejorando mi alemán mientras busco trabajo gracias a un programa gubernamental de apoyo a los demandantes de empleo", apunta la joven de 25 años, que dice mantener "las puertas de Galicia siempre abiertas". Por ahora, prefiere continuar su formación en el país germano para regresar "con ganas de aportar algo más".

Menos optimista con su vuelta a A Coruña es Víctor Pose: "no veo posible volver pronto a España, y menos con el resultado de las elecciones pasadas". Hace varios años viajó a Londres para visitar a su hermano y decidió quedarse. "La situación laboral no era nada buena. Vi que en esta ciudad había muchas posibilidades, me puse a entregar currículums y al poco tiempo encontré trabajo", añade. Ahora es supervisor en un restaurante y comparte casa con otros tres gallegos.

"Si los caminos nos tientan a caminar es porque dejamos una luz encendida en la casa donde nacimos para poder volver", escribía el galleguista Castelao al divagar sobre el fenómeno migratorio en el ensayo Sempre en Galiza. La cita acompaña al medio millón de gallegos que sueñan con volver y no pueden reprimir hoy la morriña.

Los casos de Pilar, Alejandra y Víctor son como el de muchos otros gallegos y españoles repartidos por el mundo, aunque cada uno tiene su propia historia. Aprovecha este formulario para contarnos tu experiencia:

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