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Adeptos y críticos a ir con las Mareas rompen las primarias del PSOE gallego
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Adeptos y críticos a ir con las Mareas rompen las primarias del PSOE gallego

La cita de este sábado desata otra batalla entre los socialistas gallegos a solo un mes de las elecciones generales

Foto: El portavoz del grupo socialista en el Parlamento de Galicia, José Luis Méndez Romeu. (EFE)
El portavoz del grupo socialista en el Parlamento de Galicia, José Luis Méndez Romeu. (EFE)

Ajeno a la precampaña de las generales, el PSOE gallego vive una lucha a cara de perro para decidir quién optará en octubre a la presidencia de la Xunta, con la política de pactos con la izquierda rupturista como principal elemento de discusión. Las relaciones del PSdeG con Podemos y sus aliados han sido no solo el eje central de la campaña de las primarias para la elección del candidato a la presidencia de la Xunta, sino el motivo de las mayores polémicas entre los dos aspirantes que este sábado se someterán a la opinión de los 10.376 militantes: el actual portavoz parlamentario, José Luis Méndez Romeu, y uno de sus antecesores, Xoaquín Fernández Leiceaga.

En la campaña que termina, Leiceaga no ha logrado desprenderse de la etiqueta de oficialista, aunque la oficialidad esté representada en Galicia por una gestora provisional. Romeu, mientras, carga con la mochila de una larga carrera política que inició de la mano del exalcalde coruñés Francisco Vázquez y que sus adversarios consideran amortizada. Pero el debate de fondo han sido los pactos con las Mareas, con Leiceaga como representante de un PSdeG que no ve con malos ojos la alianza poselectoral con la confluencia liderada por Podemos, Esquerda Unida y los nacionalistas de Anova, y Romeu al frente de un sector refractario a cualquier vínculo con los partidos a su izquierda. Una frase del alcalde de Vigo, Abel Caballero -uno de los principales apoyos de la candidatura del portavoz parlamentario-, resume esa tesis: “Los alcaldes de las Mareas son peores que los del PP”.

A nadie se le escapa que las posibilidades de los socialistas de gobernar tras las autonómicas de octubre pasan por algún tipo de entendimiento con las Mareas, que gobiernan los ayuntamientos de A Coruña, Santiago y Ferrol con diversas modalidades de apoyo del PSOE. De ahí que la política de alianzas haya centrado el debate, en el que se han exhibido puntos de vista antagónicos. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, no desaprovechó la ocasión que le brindó el último debate parlamentario con Romeu para echar sal en la herida. “¿Usted está a favor o en contra de gobernar con las Mareas?”, le preguntó en tono burlón al portavoz de los socialistas.

Fue Méndez Romeu quien abrió el debate cuando consideró que fue “un error” dar la mayoría a sus contrincantes en A Coruña o Ferrol, dos ciudades donde el enfrentamiento entre los socialistas y las Mareas es diario. “Podemos es un obstáculo a la democracia”, llegó a decir Romeu, que apuesta por “la hegemonía del socialismo frente al radicalismo”. Leiceaga replicó: “Las Mareas no nos gustan, pero nos gusta mucho menos el PP”. El momento de mayor tensión se vivió después de que la presidenta de la gestora, Pilar Cancela, terciara en el debate en favor de las tesis de Leiceaga y en contra del criterio de Abel Caballero. Se desató una tormenta, que tuvo entre otras consecuencias la petición de dimisión formulada por el secretario provincial del partido en Pontevedra, Santos Héctor.

En la sombra, Caballero contra Besteiro

Ese es el clima que se vive a un mes de las elecciones generales en el PSdeG, más pendiente de las primarias y de los congresos federal y gallego que se celebrarán tras el verano que de la inminente campaña electoral. En clave gallega, este sábado miden sus fuerzas un polo oficialista y otro crítico, representados en la sombra por el ex secretario general José Ramón Gómez Besteiro y por el alcalde de Vigo, respectivamente. Tras la dimisión de Besteiro en marzo, arrastrado por los 10 delitos que le imputa la juez Pilar de Lara, el PSdeG está abocado a la celebración de un congreso en otoño, en el que previsiblemente se volverán a ver las caras los dos bandos que se enfrentan este sábado.

Las pésimas perspectivas electorales del PSOE en las autonómicas han provocado que las primarias estén protagonizadas por dos dirigentes de perfil bajo, mientras que otros más significados, como Caballero, José Blanco, Pachi Vázquez, Besteiro, Carmela Silva o Valentín González Formoso, se reservan para la batalla congresual. Y en ese ambiente, la confrontación entre Leiceaga y Romeu ha dejado como efecto colateral el reseteo de buena parte de las alianzas forjadas en los últimos meses e incluso años en el socialismo gallego, lo que puede tener su relevancia en el próximo cónclave federal del partido.

La principal consecuencia ha sido el distanciamiento de Abel Caballero con Pedro Sánchez, al que apoyó en el congreso extraordinario de 2014 frente a Eduardo Madina. El secretario general maniobró en favor de Leiceaga sin contar con el alcalde de Vigo, responsable de la más destacada mayoría absoluta del PSOE en España, que pedía además un aplazamiento de las primarias que no fue escuchado. Si el regidor vigués acaba haciéndose con el control del partido, Sánchez tendrá difícil el apoyo de la delegación gallega en su congreso.

La peor crisis de su historia

Caballero se ve también en el mismo barco que un Romeu que fue firme defensor de la fusión de las cajas gallegas en contra del criterio del alcalde vigués, en lo que constituyó uno de los momentos de mayor tensión vividos por el PSdeG. Las primarias le han reconciliado a su vez con el ex secretario general Pachi Vázquez, con quien protagonizó un duro enfrentamiento en su última etapa. Pero Vázquez tiene muchas más cuentas pendientes con su sucesor, José Ramón Gómez Besteiro, quien sigue ejerciendo el control de la gestora a través de su presidenta, Pilar Cancela. No en vano, Cancela era su mano derecha en la ejecutiva gallega, como Leiceaga era su asesor económico antes de que presentara su renuncia. Las primarias dejan además una desconocida alianza entre las agrupaciones tradicionalmente rivales de Vigo y A Coruña, del mismo modo que han dado un vuelco al mapa de afinidades en el PSOE coruñés.

Todas esas alianzas cobran especial valor ante unas primarias que se prevén muy ajustadas y en las que no se desprecia ningún voto, lo que ha provocado incluso un pacto entre Leiceaga y el tercer precandidato que no logró los avales necesarios: Gonzalo Caballero, sobrino -y rival político- de Abel Caballero. “Es un pacto entre perdedores”, se apresuró a descalificarlo Romeu. Este, a su vez, sumaba en las últimas horas el apoyo del exministro Francisco Caamaño, que se descolgó con duras críticas a los apoyos de Leiceaga, a los que acusó de “llevar el PSOE al lugar en el que se encuentra”. El ambiente está tan enrarecido que no hizo falta aclarar que ese lugar se parece mucho a la mayor crisis de su historia.

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