¿elecciones en junio u octubre?

Génova presiona a Feijóo para que haga coincidir las autonómicas con las generales

El presidente gallego se resiste al anticipo electoral pese al deseo de Rajoy de que convoque el 26 de junio si se repiten los comicios

Foto: Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijóo en el congreso provincial del PP. (EFE)
Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijóo en el congreso provincial del PP. (EFE)

Tras el dilema sobre su candidatura, otra gran duda embarga a Alberto Núñez Feijóo. Ahora que ha confirmado que será el candidato del PP de Galicia en las próximas autonómicas, la siguiente decisión afecta la fecha de las elecciones. En concreto, si las anticipa para que coincidan con las generales del 26 de junio, en el más que probable caso de que se repitan, o bien si opta por agotar la legislatura hasta octubre. Las dos opciones presentan ventajas e inconvenientes, pero en el PP se extiende la opinión de que el adelanto beneficiaría a Rajoy en la misma medida que perjudicaría a Feijóo. De ahí que Génova presione a su líder en Galicia para que sincronice los calendarios y este se resiste.

La disolución del Parlamento para convocar elecciones anticipadas en Galicia es competencia exclusiva del presidente de la Xunta, aunque en el PP nadie duda de que la fecha ha sido objeto de discusión con Mariano Rajoy. “Es que el presidente del Gobierno tiene mucho que decir”, reconoce un miembro gallego del Comité Ejecutivo nacional. A Génova le interesa el adelanto y así se lo ha hecho saber a Feijóo, pero otra cosa es que él esté dispuesto a contribuir a mejorar los resultados del PP en las generales si es a costa de bajarlos en las autonómicas, cuando la reválida de su mayoría absoluta está tan cogida con alfileres como parece.

Al igual que ocurrió con su candidatura, el presidente del PP de Galicia mantiene una calculada ambigüedad y ofrece pistas contradictorias, que no ayudan a la oposición a descifrar sus intenciones. También como entonces, desde su entorno más próximo no dejan de darle consejos incluso públicamente, siempre en el sentido de agotar la legislatura. “En Galicia tenemos estabilidad y esa estabilidad llega hasta octubre”, afirmó este jueves el secretario del Partido, Alfonso Rueda. Esa afirmación y otras similares del portavoz del PP en el Parlamento, Pedro Puy, contienen implícita una opinión que nadie en el partido se atreve a pronunciar en público: que hoy por hoy Rajoy es un lastre para el PP gallego.

Además del menor tirón electoral del desgastado Rajoy frente a Feijóo, el efecto C's juega también en contra del adelanto si se repiten las generales

Con los datos en la mano, en Galicia el PP obtiene tradicionalmente mejores resultados en las autonómicas que en las generales. En las últimas convocatorias esa diferencia se amplió a casi nueve puntos, desde el 45,79% de Feijóo en 2012 –en pleno debate sobre el rescate de España– al 37,10% de Rajoy en Galicia el 20 de diciembre. Y aunque el aspirante a la reelección en la Xunta gobierna con 41 de los 75 diputados del Parlamento gallego, no se le escapa que en 2009, con mejor porcentaje, obtuvo una ajustadísima mayoría absoluta por un solo escaño. O lo que es lo mismo, que la victoria electoral va estar muy reñida.

Como reflexiona un destacado diputado autonómico, el anticipo electoral tendría como “ventaja competitiva” para el PP el desconcierto que actualmente reina en la oposición, con el PSOE en estado de shock y sin candidato, con dudas en la Marea de Podemos y con el BNG en clara descomposición. “Pero si se hacen coincidir las elecciones, el que va a salir una y otra vez en el telediario es el líder nacional, no el gallego; las gallegas quedarían empequeñecidas”, lo que reconoce que no beneficiaría a Feijóo. Es en todo caso una posibilidad que abre muchas incógnitas, porque nunca en Galicia coincidieron generales con autonómicas. “Sabemos que en Madrid, por ejemplo, los votantes saben diferenciar y votan distinto por ejemplo en las municipales que en las autonómicas, pero no tenemos elementos para anticipar que eso vaya a ocurrir también aquí”.

Además del menor tirón electoral del desgastado Rajoy frente a Feijóo, el efecto Ciudadanos juega también en contra del adelanto electoral en el caso de que se repitan las generales. En el PP gallego están convencidos de que el partido de Albert Rivera recibiría un apoyo mucho más amplio si coinciden las dos elecciones, dado el liderazgo prácticamente nulo de la formación emergente en Galicia. “Si muchos de nuestro votantes naturales tienen la tentación de votar a Rivera en unas generales, al coincidir es posible que tengan el reflejo de votar a su partido también en las autonómicas, a pesar de que aquí no tiene a nadie”, reflexiona el mismo diputado. Otros en su partido, en cambio, subrayan que es mejor para el PP que Ciudadanos obtenga representación en la Cámara autonómica, ya que es su único socio potencial en caso de perder la mayoría absoluta.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de C's, Albert Rivera. (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de C's, Albert Rivera. (EFE)

Si, como parece, Feijóo resiste la presión de Génova y opta por mantener el calendario previsto necesitará buscar buenos argumentos, ya que en 2012 acortó la legislatura más de seis meses para acoplar las elecciones gallegas con las del País Vasco. En aquella ocasión, el presidente de la Xunta aseguró que lo que decantó su decisión fue la “estabilidad política” de coordinar ambos comicios, lo que suponía “un ahorro económico, de incertidumbre y de inestabilidad”. Cabe suponer que ese ahorro sería mayor en el caso de que los calendarios que se coordinen sean el gallego y el de las generales.

Ahora el argumento de la estabilidad lo utiliza Feijóo en sentido contrario: para justificar dos citas con las urnas en Galicia en cuatro meses. “Lo que más le conviene a Galicia es mantenerla alejada de la inestabilidad política y de los vaivenes que se están produciendo en aquellas instituciones gobernadas por tres, cuatro o más partidos. Esta es la hoja de ruta que manejo”, afirmó recientemente. Fue su forma de dar a entender que agotaría el mandato, aunque a la pregunta de si esa afirmación descartaba el anticipo electoral, zanjó: “Descarto por completo dar más información que la que acabo de dar”. 

Los plazos se agotan. De acuerdo con la ley, el decreto de convocatoria se tiene que publicar entre 54 y 60 días antes de las elecciones: el 2 de mayo

Mantiene la incertidumbre Feijóo al igual que hizo con su candidatura porque los resultados del 20-D, cuando solo cabía esperar una victoria o una derrota de su partido, trastocaron todos sus planes. Y en su entorno reconocen que si no da pistas más claras no es solo para negar una ventaja a sus rivales, sino porque él mismo duda, y no son pocos los riesgos de descartar el adelanto electoral. Entre ellos, la posibilidad de que Ciudadanos se consolide como socio natural del PSOE tras el 26 de junio si las generales se repitan.

Pero en todo caso, los plazos se agotan: de acuerdo con la ley electoral gallega, el decreto de convocatoria se tiene que publicar entre 54 y 60 días antes de las elecciones, lo que para él el 2 de mayo es también una fecha límite. Quizás incluso para convocar el 26 de junio si, contra todo pronóstico, ese día no hubiera elecciones generales. Porque, como admiten en privado miembros de la oposición, en ese caso un anticipo solo tendría ventajas para el PP.

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