El juez envía al forense al hospital para verificar el estado de Andrea

El juez exige saber por qué Pediatría no ve “sufrimiento desmesurado” en Andrea

El auto de julio autorizaba al Clínico de Santiago a retirar el tratamiento en conformidad con los padres y el comité ético

Foto: Antonio Lago y Estela Ordoñez, los padres de Andrea. (EFE)
Antonio Lago y Estela Ordoñez, los padres de Andrea. (EFE)

El juez que deberá decidir sobre la muerte digna de la niña Andrea ha enviado a un equipo médico forense para inspeccionarla hoy mismo en el propio hospital de Santiago en el que está ingresada. Así lo ha determinado en un auto dictado ayer, en el que también reclama al servicio de Pediatría que aclare las razones por las que alega que la menor no se encuentra en fase terminal, ni concurre situación de dolor o sufrimientos desmesurados.

El juzgado de primera instancia número 6 de la capital gallega no ha tardado en intervenir en el caso de Andrea. Después de que la dirección del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago le consultase ayer sobre el futuro de la pequeña, a la que el jefe de Pediatría le niega la muerte digna que reclaman sus padres y avala un informe del Comité de Ética Asistencial, el juez ha decidido consultar una nueva opinión: la del Instituto de Medicina Legal (Imelga), un órgano de la Administración de justicia gallega que presta asistencia en materia de medicina forense.

Los médicos del Imelga realizarán un reconocimiento a Andrea en el propio hospital en el que se encuentra ingresada desde junio, tras un agravamiento de la enfermedad neurodegenerativa e irreversible que padece desde su nacimiento, y que se agravó hace tres meses. Tras ese reconocimiento y el análisis de la documentación del caso, el forense de Medicina Legal deberá determinar si en efecto Andrea padece una “enfermedad irreversible incurable y en estado terminal”; si el procedimiento pautado por el servicio de Pediatría es “extraordinario o desproporcionado a las perspectivas de mejoría de la paciente” y si le produce “dolor y/o sufrimiento desmesurado”; y, por úlitmo, si las medidas de soporte vital pautadas “conducen a una prolongación innecesaria de la agonía de la paciente” y le mantienen la vida “en forma penosa gravosa y artificial”.

La lucha de los padres para acabar con la agonía de su hija no terminará ahí, ya que deberán comparecer ante el juez con posterioridad a la práctica de todas las nuevas pruebas reclamadas. Esas pruebas consisten no solo en el informe del forense. El auto judicial solicita al Servicio Galego de Saúde (Sergas) el historial clínico completo de la menor, incluyendo la totalidad de los cursos de evolución desde su último ingreso, y la memoria del Comité de Ética emitida el pasado 14 de septiembre. Por último, reclama a Pediatría un informe “actualizado y exhaustivo que especifique al menos los concretos criterios clínicos” de sus apreciaciones –que figuran en la comunicación de la gerencia del Complejo Hospitalario– de que la paciente no está en fase terminal ni en situación de sufrimiento desmesurado.

La lucha de los padres para acabar con la agonía de su hija no terminará ahí, ya que deberán comparecer ante el juez después de que se hagan todas las pruebas

El juez ha dado a conocer también el auto del pasado julio que, según afirmó el gerente del Complejo Hospitalario, respaldaba la denegación de la muerte digna para la niña. Dicha resolución judicial, emitida antes del informe del Comité de Ética y de la entrada en vigor de la ley gallega de derechos y garantías de la dignidad de enfermos terminales, se limita a autorizar el tratamiento propuesto, sin estudiar otras alternativas. Ese permiso “no obsta” la autonomía de los médicos para, de acuerdo con la familia, “aplicar las soluciones terapéuticas adecuadas al estado y progresión de la paciente, y teniendo en cuenta también las consideraciones del comité ético”.

El informe del comité ético, que depende de la Consellería de Sanidade, considera que Andrea padece “enfermedad avanzada en situación de cuidados paliativos”, y propone como acción ética preferible retirarle “la medida del soporte vital cuestionada que prolonga artificialmente su vida, sosteniendo la continuidad asistencial en el complejo hospitalario y en el espacio y con el equipo adecuado para tal fin”. Esa medida consiste en la alimentación por gastrostomía, por la que recibe directamente en el estómago los líquidos y nutrientes necesarios para permanecer con vida. El comité recomienda tratamientos sintomáticos de las posibles complicaciones y que se tengan en cuenta las necesidades de los padres en el proceso del cuidado paliativo de la paciente.

La niña padece una enfermedad rara, degenerativa, irreversible y sin diagnóstico firme, cuyo estado se agravó el pasado mes de junio a causa de una merma de las plaquetas. A partir de su último ingreso las complicaciones se multiplicaron, con afecciones de distinto tipo que la han llevado a la UCI en varias ocasiones. 

Galicia

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