La Universidad de Vigo ampara al directivo acusado de comentarios machistas
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La Universidad de Vigo ampara al directivo acusado de comentarios machistas

El funcionario lleva desde 2006 divulgando correos masivos con insultos a mujeres como “perras, “feas”, “bacteria fecal” o “subespecie de sabandijas con síndrome de Down”

Para algunos, entre ellos él mismo, es un genio con una prosa sensacional. Para la mayoría, un chalado machista que lleva años denigrando a las mujeres. Tres de ellas, las tres profesoras de la Universidad de Vigo, llevaron este martes ante el juez a la institución académica por su “inacción” frente a Sergio Pajares, funcionario directivo que lleva desde 2006 bombardeando una cuenta de correo que reciben 25.000 personas con comentarios como este: “Ya sé que soy un jodido machista; no me lo restreguéis”. O este: “Feministas tontorronas me amenazan por correo electrónico. Bien, pero primero que me limpien la casa”. O este otro: “Quien me toque los cojones queda invitado a abrevar de un cubo oxidado un delicioso combinado de Fairy con sosa cáustica en un sótano que tengo insonorizado al efecto”.

Lo hizo a menudo desde un correo corporativo de la universidad viguesa, donde ejerce el cargo de jefe de Gestión Económica y Contratación y es miembro de la Junta de Personal de Administración y Servicios. Pese a las reiteradas denuncias de distintos colectivos, nada ni nadie le impidió que lo siguiera haciendo hasta el pasado 13 de febrero, cuando ya estaba demandado. En el juicio, el abogado de la Universidad de Vigo ha defendido la “libertad de expresión” de Pajares e insistido en que sus mensajes no justificaban una apertura de expediente disciplinario. En todo caso, “se llevaron a cabo acciones que derivaron en el cese de sus actuaciones”, agregó.

El caso de Pajares no carece de trasfondo político. Comparte ideología nacionalista con el rector, Salustiano Mato, quien también tuvo que hacer frente a acusaciones de machismo en 2010, cuando utilizó en su campaña un 'spot' en el que una actriz en el papel de amante aparecía aspirando profundamente el humo de un cigarrillo, mientras una voz en off decía: "Lo que nadie sabe de Salustiano Mato es que allí a donde va siempre deja satisfecho a todo el mundo”. El entonces candidato a rector tuvo que retirar el vídeo -en la actualidad borrado de Internet- a instancias del Instituto de la Mujer. Pajares, entonces ya muy activo en la comunidad universitaria, subió a YouTube una parodia en la que se comprometía a “enseñar las tetillas” si recibía un determinado número de apoyos para ser proclamado rector.

En el juicio, el abogado de la Universidad de Vigo ha defendido la “libertad de expresión” de Pajares

De distintas familias del nacionalismo gallego nace igualmente la denuncia, que no encontró sin embargo el respaldo de la Confederación Intersindical Galega (CIG), de la que Pajares fue expulsado por causas que se desconocen pero que se negó a reprobar su comportamiento.

El vídeo es una de las grandes aficiones del funcionario de la universidad, del que sus detractores han reunido una inagotable recopilación de citas. Su preferencia eran las burlas a las mujeres que ostentaban cargos académicos y a las actividades realizadas por la Unidad universitaria de Igualdad. “¡Hala, Rita, a coger la escoba y a volar!”, se puede leer en una. O: “¡Pórtate bien! Recoge las muñecas y la cocinita, y después tal vez te lea el cuento de 'La bella durmiente”. Y en otro: “Eminencias, una duda lingüística: ¿por qué cereza es femenino si tiene rabo?”. A las docentes que denunciaron les respondió con calificativos que van de lo tradicional a lo sofisticado: “perras, “feas e idiotas”, “bacteria fecal” o “subespecie de sabandija con síndrome de Down”.

Todo esto aparecía en un listado de correo de la comunidad universitaria, con miles de profesores, alumnos y personal no docente como receptores. Pese a las quejas, continuaba. “¡No insista! Por mucho que me lo suplique no voy a aparearme con individuas de su clase, que el Seprona me ha prohibido acercarme a menos de 100 metros de las especies protegidas”. “A esas personas tan solo les concedo tres cosas: que se maquillen un poco, se perfilen las cejas y besen las ranas que encuentren en su ruta, a ver si de una puta vez encuentran su príncipe azul en forma de tronista tatuado de Telecinco y serenan las hormonas”. Y se defendía: “Yo soy feminista radical. Sí, no se rían. Pero niego lo a priori incontestable del patriarcalismo de que el poder es liberación y que las mujeres estuvieron sometidas, más sometidas que los hombres, desde el principio de los tiempos”.

A las docentes que denunciaron les respondió con calificativos que van de lo tradicional a lo sofisticado: “Perras, “feas”, “bacteria fecal” o “sabandijas”

En opinión de las demandantes, muchos de los correos compartidos con los usuarios de la lista constituyen relatos “explícitamente pornográficos”, en los que en ocasiones él mismo se incluye como personaje. También acostumbraba a colgar fotografías del mismo tono y enlaces a vídeos satíricos en los que aparece vestido de cura y utiliza un lenguaje “soez y ofensivo”.

En unas recientes declaraciones al periódico 'Faro de Vigo', Pajares negaba el carácter pornográfico de textos e imágenes. Una de ellas, explicaba, era una portada de la revista 'Mongolia' con un fotomontaje de la infanta Elena desnuda, y otra, un cartel del fotógrafo David LaChapelle para 'Life Ball' en donde se ve a un transexual desnudo en una escena inspirada en 'El jardín de las delicias' de El Bosco. Y de los vídeos aseguraba que están inspirados en el actor César Sarachu. En sus correos, mientras, se declara defensor de un feminismo “filosófico y marxista” y se pregunta qué delito le imputan “esos homínidos”: “Opinar, ironizar, satirizar…”.

En la misma línea utilizada por la defensa en el juicio de este martes, la universidad rechazó siempre pronunciarse sobre la denuncia. A pesar de que Salustiano Mato, el gerente y la directora de Igualdade conocían el contenido de los correos, el rector apeló a un informe de la asesoría jurídica para atribuía los mensajes de Pajares a un ejercicio de libertad de expresión. A la pregunta de un miembro del Consello de Gobierno, Mato respondió que no estaba dispuesto a ejercer de censor.

En todo caso, en el juicio de este martes quedó claro que Pajares no está solo. Varias personas acudieron para respaldarlo a la sala donde se celebró la vista, y defendieron en declaraciones a los medios que el acusado “no es machista ni mucho menos un maltratador”. “Son ironías llevadas un poco al extremo”, le respaldó una de ellas.

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