zaragoza, fiscal jefe, responde a bermúdez

“Que se absolviera a los presuntos autores intelectuales no quiere decir que sean otros”

Para el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, tanto la instrucción, como el juicio y la sentencia por los atentados ha sido un triunfo para el Estado de Derecho

Foto: “Que se absolviera a los presuntos autores intelectuales no quiere decir que sean otros”

Javier Zaragoza es fiscal jefe de la Audiencia Nacional. Desembarcó dos años después de los atentados terroristas y lideró y coordinó la acusación fiscal en el juicio. Este representante del Ministerio Público estuvo durante años en Antidroga hasta que fue designado como sustituto de Eduardo Fungairiño. Llegó a la Audiencia en el momento más duro pero está orgulloso del trabajo que se hizo.

Para él, tanto la instrucción, como el juicio y la sentencia por los atentados del 11-M ha sido un triunfo para el Estado de Derecho. Se hizo justicia con mayúsculas a pesar de que ciertos medios y sectores políticos intentaron hasta el final tirar por tierra la investigación. A su juicio, muy pocos países podrían haber dado una respuesta policial y judicial tan eficaz como se dio en España.

¿Cuál es su primer recuerdo, diez años después?

El recuerdo del 11-M está marcado por las imágenes tan terribles y trágicas que se transmitieron a través de los medios de comunicación. Son imborrables y permanecerán para siempre en la retina de los ciudadanos, españoles y extranjeros. El juicio fue una victoria del Estado de Derecho. Muy pocos países pueden presumir de haber dado una respuesta tan eficaz a un atentado terrorista de esas dimensiones, no solo el más grave de la historia de España sino de Europa. La imagen de la justicia española salió fortalecida. Se celebró un juicio público, con respeto a todas las garantías, fue transparente, con una gran repercusión mediática que se transmitió a todas las partes del mundo. Como fiscal fue una experiencia única, un privilegio y una gran responsabilidad

Si mira hacia atrás, ¿se puede decir que la instrucción fue un éxito?

Yo creo que sí. La instrucción judicial fue independiente e imparcial. Desde luego, a través de esa investigación se ha descubierto una parte muy importante de la verdad material de lo que pasó en el 11-M. En estos procedimientos de atentados tan grandes y con una gran complejidad es muy difícil conocer toda la verdad material pero creo que la parte más importante, es decir quiénes son los autores materiales del atentado, o a quién se podía atribuir la autoría de ese atentado, ha quedado claro en la propia investigación y en el juicio: no hay ningún género de dudas de que fue una célula terrorista de origen yihadista, cuyos miembros se suicidaron en Leganés. Eso es absolutamente cierto y responde a la verdad de lo sucedido.

No hay ningún género de dudas que el 11-M lo cometió una célula yihadistaSin embargo, en la sentencia quedó absuelto el presunto autor intelectual de los atentados...

Que en la sentencia se absolvieran a los presuntos autores intelectuales, son las reglas del juego en el proceso. Si el tribunal consideró que no había pruebas suficientes y optó por dictar una sentencia absolutoria, en base al in dubio pro reo (porque ya estaba condenado por pertenencia en organización terrorista en otro país), no quiere decir que los autores intelectuales sean otros distintos. Simplemente, que no se aportaron pruebas suficientes para demostrar esa autoría intelectual. Pero no hay que buscarlos en otras líneas de otras organizaciones terroristas, ni nada por el estilo.

El 11-M pudo ser el caso con mayor presión mediática y social vivida en la Audiencia hasta ese momento...

En todos los casos como este o como otros que se han instruido y se instruirán en la Audiencia Nacional, la expectación mediática genera una cierta presión, que no quiere decir que los tribunales, fiscalía o instructor, se sientan realmente presionados o tomen decisiones por esa presión o injerencia. Pero es verdad que en estos casos suele ser habitual que se diseñen desde tribunas mediáticas juicios paralelos, en los que se descalifica a los fiscales, a los jueces, a los policías, a los investigadores, no solo en los profesional sino también en lo personal, a quienes se acusa de conseguir y valorar pruebas de manera sesgada e intencionada para perseguir unos fines distintos a los propios de la investigación. Hay que acostumbrarse a eso. Pero lo cierto es que esos juicios paralelos nunca deberían llegar a esos extremos, y evitar que interfieran ni alteren para nada el funcionamiento de la administración de justicia. Respecto a esto, los tribunales españoles tienen mucha experiencia y por lo tanto no creo que al final los juicios paralelos consigan los objetivos que pretenden.

 

Foto: Pablo López Learte
Foto: Pablo López Learte

¿Se ha cometido una injusticia con el juez instructor y la fiscal, quienes fueron vapuleados por ciertos medios?

En el proceso del 11-M se hizo justicia con mayúsculas y las víctimas pudieron sentirse reconfortadas porque los tribunales consiguieron establecer la autoría de los atentados y una gran parte de la verdad material de lo que sucedió. Pero creo que tanto el instructor, Juan Del Olmo, como la fiscal, Olga Sánchez, fueron objeto de una campaña continua de descalificaciones, improperios, insultos, ya no solo profesionales, lo cual de alguna manera entra dentro del marco del derecho a la crítica de las resoluciones judiciales, sino en lo personal, que efectivamente es intolerable que suceda.

El juicio del 11-M fue un triunfo del Estado de DerechoEl 11M nos pilló desprevenidos. ¿Hemos aprendido en la lucha contra el terrorismo yihadista?

Después de un atentado de estas características, con esta gravedad, lo que se ha producido es un cambio cualitativo en la política criminal antiterrorista nacional e internacional. De alguna manera lo que se entendió era que había que evitar a toda costa que se produjeran los atentados terroristas de estas dimensiones y en consecuencia cambió la estrategia de la lucha contra el terrorismo para pasar a ser una política de prevención de atentados terroristas. Es decir, adelantamos la respuesta frente a las actividades terroristas, le damos una respuesta más anticipada a la comisión de atentados, y por tanto las fuerzas policiales y judiciales actuamos antes de que se cometan los atentados. Nos centramos en los procesos de organización, adoctrinamiento, entrenamiento, formación de individuos que pueden ser potenciales terroristas. Y lo importante es que lo hacemos sin orillar el ordenamiento jurídico. España en eso es un ejemplo. Ante todo, nos sujetamos siempre a la ley y no buscamos atajos para luchar contra el terrorismo como si fuera una guerra.

 

Especial décimo aniversario 11-M
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