La última vez que alguien recomendó cancelar la Navidad, ese alguien fue el Grinch.
No sé si han tenido ustedes el gusto, pero el Grinch es una criatura verde, malhumorada y de funestas intenciones. Jim Carrey interpretó al Grinch en una película en 2000. Carrey es famoso por su histrionismo, sus aspavientos compulsivos y sus muecas de pánico; Carrey, por tanto, sería perfecto para el papel de gurú del covid…
Muchas incertidumbres ante la cena de Nochebuena
Ojalá una película llamada ‘Doctor Turuleta’ en la que Carrey se dirige a la nación covid al grito de: ¡SI BEBES UNA CAÑA MATARÁS A TU TATARABUELO! ¡LA PRIMERA OLA VA A SER UNA BROMA COMPARADA CON LA OCTAVA! ¡QUIEN NO LLEVE SOMBRERO DE COPA Y POLOLOS EN EXTERIORES SERÁ FUSILADO! ¡VAMOS A MORIR TODOS! ¡WEEEEAH!
Sí, amigos, todos somos el Doctor Turuleta
Decíamos ayer
¿Mascarillas en exteriores? ¿Otra vez? ¿En serio? Pensábamos que nunca viviríamos un 'revival' tan espeluznante como el de las hombreras gigantes, y ahora resulta que igual vuelven las mascarillas en exteriores…
Por algún motivo, cuanto más se tensiona el sistema sanitario, más ponemos el foco en la responsabilidad individual. Los centros de salud van con la lengua fuera, pero discutimos sobre si llevar mascarilla en el parque, sobre si la gente está histérica o sobre si denunciar a nuestro primo a la Stasi por no tener pasaporte covid. Conclusión: el marco mental típico del encierro —GESTAPILLO DE LOS BALCONES— sigue ahí; el desvío de las responsabilidades, también.
"Tras el discurso inicial de reforzar los servicios públicos, la mayoría de medidas ha ido por otro lado: la responsabilidad individual"
"Tras el discurso inicial de reforzar los servicios públicos, la mayoría de medidas ha ido por otro lado: la responsabilidad individual. Las campañas de las administraciones e incluso sus discursos se centraban en los comportamientos personales: si te saltas las medidas, lo paga quien más quieres. La Administración puede cerrar centros de salud, subir las ratios en los colegios, despedir a personal sanitario, no tomar ninguna medida e incluso firmar un protocolo para no hospitalizar a determinados grupos, pero la responsabilidad de enfermar es de cada persona", escribe Jorge Dioni.
En efecto, llevamos tanto tiempo desgañitados penalizando el comportamiento individual, que no nos quedan fuerzas para defender las estructuras colectivas.
Es como centrar la crítica a Hitleren sus horribles acuarelas, pues hombre, sí, el Führer bien no pintaba, pero invadir Polonia quizá fuera un poquito más jodido que un geranio mal pintado…
17 navidades distintas: mascarillas, pasaportes, grupos máximos...
Si el covid sigue así, acabaremos denunciando a Hitler en La Haya por descuidar su higiene durante el Tercer Reich.