Diario de la pandemia
Por
Día 66. El verdadero Señor de las moscas enseña otra salida al confinamiento
Niños perdidos en una isla desierta... que no acaban a tortas. El descubrimiento de un caso similiar al de la novela de William Golding arroja dudas sobre las salidas cínicas a la crisis
Hola amigos. Yo soy el Señor de las moscas, y usted no lo es. Les voy a llevar a todos a una isla desierta. Allí sabrán lo que es una convivencia infernal. La guerra del hombre contra el hombre para sobrevivir. Pero antes de todo eso, un aviso: otro Señor de las moscas está tratando de sustituirme. Un farsante con un mensaje 'hippie' trasnochado. Si le ven por ahí, avísenme, que quiero estrangularle por robarme el 'show'. Muchas gracias.
Bienvenidos a los diarios de la pandemia.
Opinión Buen rollo en el infierno tropical
La influencia cultural de 'El señor de las moscas' (William Golding en 1954) es enorme: hundida en lo más profundo del imaginario anglosajón. Poco importa que la historia saliera de la imaginación sombría del escritor británico, la hemos dado por buena: cada vez que uno escucha 'niños' e 'isla desierta', piensa en menores enloquecidos, lanzas y cabezas de cerdo; piensa en caos, en destrucción y en tonto el último. O qué pasa cuando estás en riesgo y no hay normas civilizatorias: que las tendencias egoístas y autodestructivas pueden con todo. El hombre es egoísta por naturaleza y solo mira por lo suyo. Los fuertes pasando por encima de los débiles. Como si fuera una ley de hierro de la humanidad. ¿Y el altruismo y la colaboración? Buenismo puro, comunitarismo obsoleto, los mundos de Yupi. Punto.
La sombra del libro de Golding se alarga incluso sobre 'realities' como 'Supervivientes', espectáculos televisivos montados para azuzar el enfrentamiento. O el infierno de la convivencia humana en situaciones límite. No puede ser de otra forma. O sí...
¿Y si 'El señor de las moscas' es una de las parábolas más cínicas jamás escritas sobre la existencia humana?
En junio de 1965, seis adolescentes de una isla de Tonga, en la Polinesia, cogieron un barco en secreto, naufragaron y acabaron en una isla desierta (Ata). Pasaron 14 meses hasta que fueron rescatados. ¿Acabaron matándose entre ellos? No. La convivencia fue relativamente armoniosa, primando la colaboración y la solidaridad sobre el enfrentamiento y el egoísmo. Es decir, justo lo contrario de 'El señor de las moscas', con el acicate de que no es ficción sino realidad, el primer caso real que clava la situación base de la novela de Golding.
Poco se sabía de este asunto fuera de Tonga. Hasta que lo rescató el ensayista holandés Rutger Bregman en un artículo reciente en 'The Guardian': "El verdadero Señor de las moscas", adelanto del nuevo ensayo de Bregman, 'Humankind', una historia de la humanidad a prueba de cinismos. El ser humano como animal cooperativo.
Wow. Really overwhelmed with the response to my story about the real 'Lord of the Flies'. So so happy that this extraordinary tale is finally - after 50 years! - becoming famous. Here's a thread (with pictures!) on how I found the 'boys' three years ago /1 https://t.co/qYdnXmQMMM
— Rutger Bregman (@rcbregman) May 10, 2020
Interview with Mano, one of the real 'Lord of the Flies' survivors. I'm so so happy that this story is finally getting the attention it deserves. Bit puzzled by the Guardian's suggestion that I left certain things out - they made the excerpt. https://t.co/ByvFCzRV5Z
— Rutger Bregman (@rcbregman) May 13, 2020
El libro de Bregman no puede llegar en mejor momento: el adelanto en 'The Guardian' lo reventó, con cuatro millones de páginas vistas las primeras 24 horas, cifras tremendas en un contexto informativo hostil para todo lo que no sea coronavirus.
En efecto, la historia de estos náufragos colectivistas no va directamente sobre la pandemia, pero revela algo importante sobre ella. Si el artículo de Bregman se ha convertido en un fenómeno de masas, no es solo por 'refutar' una de las novelas más impactantes del siglo XX, sino por hacerlo justo cuando la discusión sobre la salida a la crisis del covid-19 se mueve entre la solidaridad y el sálvese quien pueda.
O cuando estás en una isla desierta y hay que sentarse frente al fuego para organizar la emergencia. ¿Paguita o barbarie?
Hola amigos. Yo soy el Señor de las moscas, y usted no lo es. Les voy a llevar a todos a una isla desierta. Allí sabrán lo que es una convivencia infernal. La guerra del hombre contra el hombre para sobrevivir. Pero antes de todo eso, un aviso: otro Señor de las moscas está tratando de sustituirme. Un farsante con un mensaje 'hippie' trasnochado. Si le ven por ahí, avísenme, que quiero estrangularle por robarme el 'show'. Muchas gracias.