El real decreto con las medidas generales de la 'nueva normalidad': mascarillas, aforos y distancia social
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adiós a la desescalada

El real decreto con las medidas generales de la 'nueva normalidad': mascarillas, aforos y distancia social

El real decreto ley de la 'nueva normalidad' sienta las bases de las medidas de higiene y seguridad que se deben respetar en todo el territorio español, donde cada CCAA establece sus propias reglas para cada actividad

Foto: Un músico toca la guitarra en Barcelona (EFE)
Un músico toca la guitarra en Barcelona (EFE)

"Mientras el virus siga siendo una amenaza, la vida no será como antes". La 'nueva normalidad', esa expresión que creó el Ejecutivo al diseñar la desescalada para poner nombre a la rutina adaptada a nuevos hábitos tras el paso de la epidemia del coronavirus SARS-CoV-2, ya se ha introducido en todo el territorio español después de que Galicia tomase la delantera antes que ninguna otra comunidad autónoma. Los frutos conseguidos durante el confinamiento han posibilitado por fin que se retome la vida 'normal' del día a día, adecuando las actividades que se pueden reiniciar con aforos y medidas de prevención para no incrementar los riesgos y seguir manteniendo a raya la transmisión comunitaria del covid-19. "El riesgo está ahí, es más, puede volver. La amenaza de una segunda ola no es un invento", destacó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su comparecencia ante la prensa este 7 de junio. Por ello, se ha hecho necesario mantener tras el fin del estado de alarma un marco regulador con medidas generales de higiene y seguridad frente al SARS-CoV-2.

"Después del 21 de junio nos tocará movernos al conjunto del país a una realidad distinta a la que conocíamos antes de la pandemia", adelantó ya Sánchez el fin de semana antes de la aprobación en Consejo de Ministros del real decreto ley que sienta las bases del comportamiento de la sociedad en la llamada normalidad adaptada, un real decreto que ya es de aplicación en todo el territorio español y que se ha debatido con un amplio apoyo en el Congreso de los Diputados. Con la recuperación de la movilidad sin restricciones y la gestión de cada autonomía para definir las propias reglas de cada territorio, el Boletín Oficial del Estado (BOE) recoge los fundamentos básicos de la 'nueva normalidad' y sentencia que, "con carácter excepcional y cuando así lo requieran motivos de extraordinaria gravedad o urgencia, la Administración General del Estado promoverá, coordinará o adoptará de acuerdo con sus competencias cuantas medidas sean necesarias".

El 21 de junio han desaparecido "las medidas excepcionales con las que se ha combatido la primera oleada, pero la situación no es la de antes de irrumpir el virus", explicó también el líder del PSOE antes del fin del estado de alarma. Ello hace necesario un tiempo de mantenimiento de las medidas de higiene y de seguridad hasta que el Ejecutivo así lo considere, pues será el Gobierno de Pedro Sánchez el encargado de declarar de forma "motivada y de acuerdo con la evidencia científica disponible, previo informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), la finalización de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el covid-19". En esta coyuntura, de acuerdo con el real decreto de la 'nueva normalidad' publicado en el BOE, se alarga el uso obligatorio de mascarillas con posibles multas de hasta 100 euros, se sigue haciendo hincapie en el distanciamiento social, se refuerza el rastreo de contactos de posibles casos y se considera al covid-19 como "una enfermedad de declaración obligatoria urgente".

Foto: Una pantalla muestra un control de temperatura en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (EFE)

En lo relativo a la prevención y la higiene pública, se mantiene la obligatoriedad de las mascarillas para toda aquella persona mayor de seis años en los mismos supuestos que se contemplaron ya el 21 de mayo: en la vía pública, en espacios al aire libre y en espacios cerrados de uso público o que se encuentren abiertos al público, “en condiciones económicas no abusivas”, añade el real decreto. La medida también se aplica en los medios de transporte público —por su parte, aerolíneas y operadores de transporte terrestre interprovinciales con asientos preasignados tienen asimismo el deber de conservar los datos de los viajeros durante al menos cuatro semanas— y contempla excepciones para personas que padezcan alguna discapacidad o enfermedad respiratoria por la que se contraindique el uso de estas protecciones, así como en actividades que sean incompatibles con la utilización de mascarillas, como la práctica de deporte o la ingesta de alimentos.

"El incumplimiento de este artículo será sancionado con multas de hasta 100 euros y serán las comunidades autónomas y las entidades locales a las que les corresponderá las funciones de vigilancia, inspección y control", recalca en una nota de prensa el Ministerio de Sanidad al insistir en el papel fundamental de los gobiernos autonómicos tras el levantamiento del estado de alarma, quienes también son los encargados de proporcionar al departamento dirigido por el ministro Salvador Illa los datos relativos a la vigilancia epidemiológica con el deber de suministrar información cuando se produzcan "situaciones de emergencia para la salud pública". "Los servicios de salud garantizarán que, en todos los niveles de la asistencia, y de forma especial en la atención primaria, se le realizará a todo caso sospechoso una prueba diagnóstica por PCR u otra técnica de diagnóstico molecular, tan pronto como sea posible desde el conocimiento de los síntomas, y que toda la información se transmita en tiempo y forma", señala por otro lado el comunicado.

Distancia interpersonal y aforos

A la obligación de llevar mascarilla, cuya disponibilidad se pretende garantizar con este real decreto al igual que el stock de los medicamentos considerados esenciales en la gestión de la emergencia sanitaria, con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) velando por su abastecimiento, se apela a guardar en todo momento una distancia interpersonal mínima de un metro y medio. Aunque en un principio se hablaba de guardar las distancias hasta con dos metros de separación, finalmente la norma flexibilizó la distancia personal a guardar, una pauta que han de respetar las empresas cuando organicen —sin olvidarse de priorizar el teletrabajo siempre que sea posible— la vuelta presencial al lugar de trabajo con ordenación de puestos y turnos. Con prudencia y siempre que así lo avale la evolución de la epidemia, se abre la puerta a que los eventos deportivos de LaLiga de fútbol o la ACB de baloncesto se puedan celebrar con presencia de público si lo autoriza el Consejo Superior de Deportes (CSD), previa consulta al organizador de la competición, de Sanidad y de las CCAA.

En lo que se refiere a los comercios, hoteles, alojamientos turísticos, bares, restaurantes, museos, bibliotecas o instalaciones para actividades deportivas, "las administraciones competentes deberán asegurar el cumplimiento por los titulares de las normas de aforo, desinfección, prevención y acondicionamiento que aquellas determinen". "En todo caso —señala también la norma—, se deberá asegurar que se adoptan las medidas necesarias para garantizar una distancia interpersonal mínima de 1,5 metros, así como el debido control para evitar las aglomeraciones. Cuando no sea posible mantener dicha distancia de seguridad, se observarán las medidas de higiene adecuadas para prevenir los riesgos de contagio" y, como centros públicos o privados, "tendrán la obligación de facilitar a las autoridades sanitarias la información de la que dispongan o que les sea solicitada relativa a la identificación y datos de contacto de las personas potencialmente afectadas" para realizar la necesaria trazabilidad de contactos en caso de contagios.

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