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Las Fallas están convirtiendo Valencia en una ciudad imposible antes de tiempo: "Esto es insostenible"
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CARPAS Y CALLES CORTADAS

Las Fallas están convirtiendo Valencia en una ciudad imposible antes de tiempo: "Esto es insostenible"

La instalación anticipada de casi 300 carpas falleras y los cortes de 400 calles, a más de una semana de comenzar formalmente la fiesta, elevan la percepción de ciudad desbordada por el éxito de su celebración

Foto: Operarios trabajan en la instalación de una carpa en Valencia el pasado 5 de marzo. (Europa Press/Rober Solsona)
Operarios trabajan en la instalación de una carpa en Valencia el pasado 5 de marzo. (Europa Press/Rober Solsona)

En la Falla de L’Alguer de Valencia hace tiempo que la carpa ocupa más espacio que el monumento fallero. Con un local (casal, como se les conoce popularmente) en la calle Crevillente que sirve de centro de reunión durante once meses al año, cada mes de marzo se queda pequeño y una enorme instalación cubierta aflora en mitad de la travesía, cortando el acceso rodado durante casi dos semanas. Si se mide por metro cuadrado, la superficie ocupada supera holgadamente la del monumento que se levanta en el chaflán donde confluyen ambas calles. Las Fallas son cada vez más las barras en las que se sirven consumiciones y las tarimas nocturnas y diurnas para concursos y presentaciones que la inversión en lo que es estrictamente la creación clásica y artesanal de ninots que arden las noches de Sant Josep.

Casi 300 carpas como la de L’Alguer han brotado como setas este fin de semana por toda la capital del Turia, con muchos días de antelación sobre la plantà oficial, prevista en teoría para cada 15 de marzo. Para 2026, según el calendario autorizado por el equipo de gobierno de la alcaldesa María José Catalá, las carpas podían colocarse entre el 6 y el 21 de marzo, aunque se contemplaban excepciones dependiendo de su ubicación o del tamaño de la comisión. En solares, el montaje podía adelantarse incluso al día 4. En algunas plazas ya había operarios el jueves 5 de marzo. Es un proceso que alcanza a todos los distritos y que trasciende a las aglomeraciones habituales de este mes por las mascletás del centro y sus restricciones.

Más allá del fenómeno de conversión de la fiesta en una celebración callejera masiva que se extiende, barrio por barrio, por toda una ciudad de más de 840.000 habitantes (1,6 millones si se incluyen las poblaciones del área metropolitana, con sus propias fallas), la cada vez más temprana instalación de estos elementos paralelos ha abierto en canal un debate social en Valencia. La ciudad, para quienes no están involucrados en el montaje, pero también para quienes sí lo están, se ha convertido en un entorno hostil y complejo en materia de movilidad, aparcamiento y transporte público, con más de 400 calles cortadas (proliferan ya también los cortes para zonas de fuegos), espacios acotados y líneas desviadas de autobuses municipales con muchos días laborables por delante. Hasta 31 rutas de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) han visto modificados sus recorridos habituales, con decenas de paradas suprimidas, según recoge la propia compañía del Ayuntamiento.

Hasta hace unos años, ese 14 o 15 de marzo arrancaba oficialmente la fiesta, hasta la cremà nocturna del día 19, cuando todo terminaba. Pero comienza a ser recurrente una invasión anticipada del espacio público por parte de las comisiones falleras. Circular por Valencia un lunes laborable 9 de marzo, cuando la fiesta no ha comenzado formalmente, es una verdadera carrera de obstáculos para una capital que ya viene arrastrando problemas crónicos de movilidad. Una situación que genera cada vez más malestar en amplias capas de los residentes. La percepción de exceso y de que las Fallas desbordan a su propia ciudad está cada vez más extendida.

Foto: Lluvia en las Fallas. (Archivo EFE)

"Desde la Federación de asociaciones vecinales ya nos opusimos en las reuniones preparatorias del bando de fallas con el Ayuntamiento a que se permitiera cortar las calles por la colocación de carpas tan pronto (el día 4 de marzo empezaron), pues esto ya ocasiona muchos problemas de corte de calles, accesos, paradas de EMT que se desplazan e itinerarios que se anulan o cambian… cuando esta semana es totalmente normal a nivel laboral y de centros educativos mientras no se hace actividad en dichas carpas entre semana", señalan fuentes de la entidad que agrupa a las asociaciones de vecinos de Valencia. "Es un descontrol grandísimo. Además es una falta de respeto a toda la gente que ha de coger el coche por obligación para ir a trabajar fuera de la ciudad. Y por supuesto también para quienes, trabajando en la ciudad, han de desplazarse en autobús", añaden.

La proliferación de verbenas y puestos de comida callejeros fuera de la semana fallera, la "falta de proporcionalidad con temas de limpieza y ubicación de los urinarios químicos", gente "tirando petardos desde el 22 de febrero" y "mucha falta de policía para controlar todo el descontrol" con quejas adicionales de las entidades vecinales.

Foto: fallas-quemar-700-millones-valencia-despilfarro

"El sábado por la tarde fui andando desde la Avenida Baleares hasta casi la playa de la Patacona y ya había carpas instaladas en todos los barrios marítimos. Casi treinta carpas en un paseo de una hora", señala Víctor López Heras, periodista cultural, muy crítico con el anticipo en el desembarco fallero. "Las carpas y los cortes de movilidad, una semana antes del comienzo oficial de la fiesta, son insostenibles e incomprensibles", señala.

"La ciudad está imposible. Mis padres son taxistas desde 1995 y yo llevo el taxi hace ocho años. Vivo al lado de la falla de Convento-Jerusalén. Antes comenzaban a aparecer las piezas del monumento pocos días antes del 14 de marzo. Ahora todo empieza antes, desde el 1 de marzo que se dispara la primera mascletà", afirma Pilar, una de las portavoces de la Federación Taxi Valencia. "El tráfico está imposible. Hay muchas calles cortadas y se dan un montón de vueltas, con la consiguiente pérdida de tiempo", se queja.

El presidente de la Junta Central Fallera y concejal de Fallas, Santiago Ballester, negaba en febrero un posible "bloqueo" de la ciudad como consecuencia de los cortes anticipados de calles. Ballester defendía que la planificación responde al "consenso" recogido en el bando fallero y al "mandato" de las comisiones falleras, que reclaman disponer de unos días previos a la semana grande para organizar actividades "poder recaudar ese dinero tan importante para ellas" durante el fin de semana anterior a los días principales de la fiesta. El concejal admitía así que hay un factor económico en la manga ancha con las comisiones falleras. Más días de carpa, más días de barras, más dinero. Pero también más caos urbano.

Foto: tradicion-evolucion-nuevos-disenos-fallas-valencia

Fuentes del entorno de la alcaldesa Catalá ya admiten en privado los problemas que genera un calendario tan anticipado, y avanzan que el año que viene se tratará de corregir. Es algo que se reconoce incluso en algunas comisiones falleras, que han difundido disculpas entre sus vecindarios. Levante-EMV recogía este lunes una disculpa de la falla Islas Canarias-Trafalgar o Archiduque Carlos-Músico Gomis, con un comunicado en el que señalaba: "Sabemos que estos días pueden generar molestias: cambios en el tráfico, restricciones de aparcamiento, ruido o más movimiento de lo habitual en nuestras calles. Por ello, queremos pediros disculpas y comprensión de antemano".

Choque por los Cercanías

En paralelo a este debate, y también en clave de movilidad, este lunes se producía un choque entre el Ayuntamiento de Valencia y el Ministerio de Transportes y Renfe a cuenta de la restricción de la llegada de trenes de Cercanías a la céntrica Estación del Norte entre las 13 horas y las 15 horas. La medida, solicitada por el consistorio para evitar más "aglomeraciones" en el tramo horario en el que se dispara la mascletà diaria, ha generado malestar en usuarios de estos trenes. Catalá ha salido al paso criticando que Renfe no haya habilitado "autobuses" para desplazar a los viajeros a otros puntos de la ciudad.

Su queja recibió respuesta del ministro de Transportes, Óscar Puente, que calificó de "deslealtad" la posición de los populares. Según Puente, la alternativa de los autobuses "jamás estuvo sobre la mesa" en los informes de la Policía Local que aconsejaban la restricción en la entrada de Cercanías por razones de seguridad.

En la Falla de L’Alguer de Valencia hace tiempo que la carpa ocupa más espacio que el monumento fallero. Con un local (casal, como se les conoce popularmente) en la calle Crevillente que sirve de centro de reunión durante once meses al año, cada mes de marzo se queda pequeño y una enorme instalación cubierta aflora en mitad de la travesía, cortando el acceso rodado durante casi dos semanas. Si se mide por metro cuadrado, la superficie ocupada supera holgadamente la del monumento que se levanta en el chaflán donde confluyen ambas calles. Las Fallas son cada vez más las barras en las que se sirven consumiciones y las tarimas nocturnas y diurnas para concursos y presentaciones que la inversión en lo que es estrictamente la creación clásica y artesanal de ninots que arden las noches de Sant Josep.

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