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INSISTE EN POSTULARSE

Francisco Camps, el elefante en la habitación del relevo de Mazón con Pérez Llorca en el PPCV

El expresidente se postula ahora como candidato a la Generalitat, pese a las maniobras del de Finestrat para desactivarlo fichando a cuadros de su entorno. La escasa cultura de resolución abierta de disputas internas puede pudrir el pulso

Foto: El 'expresident' de la Generalitat Francisco Camps, con su lema de campaña, en la sede del despacho de su abogado. (EFE/Manuel Bruque)
El 'expresident' de la Generalitat Francisco Camps, con su lema de campaña, en la sede del despacho de su abogado. (EFE/Manuel Bruque)
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De todo lo que Francisco Camps (Paco, para amigos, conocidos y como marca personal) relató este jueves en el acto de presentación ante los medios de comunicación de su "equipo de campaña", hay un episodio que explica mucho el nuevo reparto de cartas en que ha desembocado la dimisión de Carlos Mazón como presidente de la Generalitat y su relevo por el exalcalde de Finestrat, Juanfran Pérez Llorca. Camps desveló que la primera y única vez en la que ha coincidido con el nuevo jefe del Consell fue en un restaurante en el que se cruzó con uno de sus compañeros de travesía del desierto judicial en el caso Gürtel, el que fue vicesecretario del PP valenciano, David Serra. "Nos presentó David Serra, hace ya muchos meses. Le dije: me encantaría hablar contigo. Nunca obtuve la llamada del secretario general del partido (el PPCV) para hablar con quien fue presidente de la Generalitat", desveló sobre su relación con Llorca.

La anécdota es reveladora de dos cosas. Que es sideral la distancia de Camps con Pérez Llorca y, también, con la cúpula de la organización en Génova (dijo además que no ha conseguido que ni Alberto Núñez Feijóo ni Miguel Tellado le reciban para explicarles su proyecto). Y que el recambio de Mazón por el exalcalde de Finestrat ha provocado un corrimiento en el posicionamiento de las familias populares, en apariencia de reagrupamiento en torno al nuevo presidente de la Generalitat.

Esta evolución, sin embargo, no ha arredrado a Camps, y a quienes le acompañan en su aventura, en su determinación de dar la batalla interna para tratar de regresar al liderazgo regional de su organización. Francisco Camps se ha convertido en el elefante en la habitación de los conservadores valencianos. El antiguo president anclado en la nostalgia de los años de vino y rosas, del que nadie habla abiertamente si no es que se fuerza la pregunta, pero cuyos movimientos todo el mundo observa.

Asesorado por el propio David Serra, abogado de la familia de Pérez Llorca y también del Ayuntamiento de Finestrat, el nuevo jefe del Consell ha montado una parte de su núcleo duro en el Palau de la Plaza de Manises con personas que formaron parte del equipo de Camps. Henar Molinero, como secretaria autonómica de Presidencia y jefa de gabinete de facto, o Jacobo Navarro, como responsable del área de Análisis, Estudios y Políticas Públicas, son los dos nombres de la renovación profunda de Presidencia de la Generalitat, donde los hombres de máxima confianza de Mazón, José Manuel Cuenca y Santiago Lumbreras, han sido cesados y se han marchado por la puerta de atrás.

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El fichaje de una persona como Henar Molinero, amiga personal del expresidente valenciano, ha dolido a Camps, según admiten fuentes de su entorno. Pero es la mejor muestra de que incluso amistades estrechas no terminan de entender el empeño en desafiar al actual establishment de los conservadores valencianos y así se lo han transmitido, aunque no que fueran a dar el paso de sumarse al proyecto perezllorquista. "David se ha portado muy bien con Camps durante todos estos años. Pero esto no se lo esperaba. Lo hicieron a sus espaldas. No le dijeron nada”, señala una fuente muy cercana al expresidente.

Pérez Llorca ha cubierto dos objetivos con esos nombramientos. Uno es lanzar el mensaje en clave interna de que no todo el entorno de Camps está con Camps. Pero esas incorporaciones tienen también como objetivo situar en la sala de máquinas del Palau a un equipo con veteranía. "Saben que les queda solo un año y medio y necesitaban a gente que tuviera experiencia". Y esas eran personas que Serra, que tiene en su haber el conocimiento histórico del partido y sus vicisitudes, manejaba en su libreta de contactos y relaciones para ofrecérselas a Llorca.

El reequilibrio en el que trabaja el tridente Génova-Llorca-Catalá sufre de un déficit de legitimidad importante

Pero eso no parece haber hecho mella en Camps. Ante el silencio con que han recibido las altas esferas de Génova sus demandas de regresar a la primera línea, ha decidido tirarse el triple: verbalizar su voluntad de dar la batalla por el retorno al liderazgo de su partido. Y hacerlo, además, para ser candidato a la Generalitat en 2027 (o quizás antes, si es que hubiera adelanto, algo poco probable).

"No hay un solo candidato militante de la Comunidad Valenciana que diga que quiere ser presidente de la Generalitat en las próximas elecciones autonómicas. Soy yo el único que en estos momentos lo está diciendo abiertamente. Soy el único que presenta equipos de campaña. Soy el único que tiene un modelo de futuro a partir del 2027 y soy el único que está diciendo que creo de verdad que podemos ganar por mayoría absoluta", ha insistido en un acto rodeado de un grupo de militantes jóvenes, encargados de dirigir el equipo de su campaña, pero vigilados de cerca por cuadros de la vieja guardia, un paso por detrás.

placeholder Mompó, Llorca, Catalá, Tellado y Caballero, en la cena de Navidad del PP de Valencia ciudad. (PP)
Mompó, Llorca, Catalá, Tellado y Caballero, en la cena de Navidad del PP de Valencia ciudad. (PP)

El entorno de Camps también ve en la mano de Serra la recomendación del acercamiento de Pérez Llorca a la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, aunque otras fuentes apuntan a una indicación directa de Génova, que ha pedido reconciliación y suturar grietas tras quedar desnudas las desconfianzas y recelos internos el fin de semana de movimientos que desembocó el lunes 3 de noviembre en la renuncia de Mazón.

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"Si ella está contenta, no pondrá obstáculos", es el mensaje que se maneja sobre Catalá y las opciones de que Pérez Llorca se consolide y encabece el cartel electoral autonómico en 2027, algo que, en última instancia, depende de Feijóo. Que los populares, pese al desgaste sufrido por la gestión de la dana que le ha costado el puesto nada menos que al barón de la cuarta economía regional del país, puedan volver a sumar mayoría suficiente, aunque sea dependiente de nuevo de Vox, no es algo que pueda sorprender. La onda expansiva de la nube de escándalos que envuelve al PSOE de Pedro Sánchez amenaza con golpear fuerte electoralmente a los socialistas en todas las plazas del país. Manda el ciclo nacional.

Desde Génova, donde se veía con preocupación la brecha abierta entre el PP alicantino y la alcaldesa de Valencia, se traslada oficialmente que las grietas que pudo haber se subsanaron y la situación ahora es de absoluta normalidad en el PPCV. Eso es lo oficial. Lo extraoficial es que la gestión de los expresidentes valencianos forzados a dimitir preocupa. Camps ya es algo más que un jarrón chino y viene reclamando protagonismo. Mazón se ha refugiado en Alicante a lamerse las heridas. Pero con salario asegurado como diputado, dos asesores en su oficina de apoyo y mucho tiempo libre, a nadie escapa que termine por querer jugar a la conspiración interna.

Catalá ejerció anoche de anfitriona en la tradicional cena de Navidad del PP de Valencia ciudad, evento al que asistieron Pérez Llorca, el secretario general del PP, Miguel Tellado, llegado desde Madrid, o el presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó. En apariencia, los cuadros al mando de las principales instituciones valencianas quieren aparecer unidos y trabajando para revalidar el poder en los procesos electorales que vienen.

Si el PP fuera el PSOE, a Camps solo le quedaría subirse al Peugeot. Pero el PP no es el PSOE

El reequilibrio interno posmazonista en el que trabaja el tridente Génova-Llorca-Catalá sufre, sin embargo, de un déficit de legitimidad importante. Es fruto de las componendas de los patricios al frente del partido, no de un relevo congresual al uso. La previsión es que Mazón dimita como presidente del PPCV tras las elecciones de Extremadura del 21 de diciembre y Llorca asuma el cargo de forma interina, con la designación, también digital, de un nuevo secretario general regional. Los populares valencianos siguen sin tener fecha para renovar de abajo a arriba sus órganos directivos, pese a que ya rebasan en casi medio año los plazos de caducidad del mandato que recibió Mazón en 2021.

Quienes han hablado de esto con Pérez Llorca, saben que él cree que, en caso de confrontación congresual en campo abierto, ganaría cómodamente a Camps. Que tras su figura hay más ruido y agitación mediática que respaldo real de las bases. Las encuestas tampoco reflejan mejores índices de valoración ciudadana. Más bien al contrario. Pero Génova no termina de ver claro abrir ese melón.

En un partido acostumbrado a congresos a la búlgara, el discurso de Camps es una anomalía

"Paco está convencido de que tendrá que haber un congreso y es para lo que está trabajando. Si luego no se produce, pues ya veremos" señalan desde su entorno. El propio Camps ha verbalizado la anomalía en la que vive orgánicamente el PP valenciano. En su comparecencia pública en la sede del bufete de su amigo y abogado defensor Pablo Delgado [al que parece devolver el favor, situando a su espalda y a la vista de cámaras y fotógrafos el logo corporativo del despacho en el que el mismo expolítico asegura trabajar ahora] Camps ha insistido en que no contempla el escenario de un aplazamiento indefinido del congreso. A su juicio, debería celebrarse en "marzo, abril o, como muy tarde, en junio".

Dardos a Pérez Llorca

Y no ha dudado en postularse ya como clara alternativa al propio Pérez Llorca, del que ha recordado que era "la mano derecha" de Mazón durante la dana y que actualmente ocupa el cargo de secretario general del partido por decisión del propio Mazón, "no en un congreso". Como todo aspirante outsider, ajeno al aparato, la suya es la bandera de las bases, la de "un militante un voto", algo que ya han restringido los nuevos estatutos del PP, e incluso de las primarias "a la americana" con la inscripción de simpatizantes para que "50.000 personas o 60.000 personas pudiesen votar".

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"El congreso es más que necesario. Esta comunidad necesita ya que el Partido Popular se reúna. Que se reúna de manera alegre, abierta, dinámica, potente, ilusionada. Que todo el mundo pueda debatir con tranquilidad aquello que pretende para el futuro y que todo el mundo sepa qué es lo que pretende el Partido Popular para la Comunidad Valenciana. Qué tipo de liderazgo. Y si la militancia decide que sea otra persona diferente a mí, pues nada, se asume con absoluta naturalidad", afirmaba.

Si el PP fuera el PSOE, a Camps solo le quedaría subirse al Peugeot para cruzar la A-7 de Orihuela a Vinarós haciendo campaña por su proyecto. Ya está en ello. Prepara actos sectoriales, reuniones con militantes y nuevas iniciativas. Pero el PP no es el PSOE. En un partido acostumbrado a hacer congresos a la búlgara, el discurso actual de Camps es una anomalía. La escasa cultura de resolución abierta de disputas internas puede pudrir el pulso. Habrá que ver si el Peugeot ha llegado a algún sitio una vez agotada la gasolina.

De todo lo que Francisco Camps (Paco, para amigos, conocidos y como marca personal) relató este jueves en el acto de presentación ante los medios de comunicación de su "equipo de campaña", hay un episodio que explica mucho el nuevo reparto de cartas en que ha desembocado la dimisión de Carlos Mazón como presidente de la Generalitat y su relevo por el exalcalde de Finestrat, Juanfran Pérez Llorca. Camps desveló que la primera y única vez en la que ha coincidido con el nuevo jefe del Consell fue en un restaurante en el que se cruzó con uno de sus compañeros de travesía del desierto judicial en el caso Gürtel, el que fue vicesecretario del PP valenciano, David Serra. "Nos presentó David Serra, hace ya muchos meses. Le dije: me encantaría hablar contigo. Nunca obtuve la llamada del secretario general del partido (el PPCV) para hablar con quien fue presidente de la Generalitat", desveló sobre su relación con Llorca.

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