Guerra por el turismo de bicicleta en Valencia: los pequeños 'rentals' denuncian competencia de JCDecaux
La autorización municipal de un bono diario a la multinacional que gestiona las estaciones de Valenbisi y los paneles publicitarios de la ciudad revuelve a las pequeñas empresas de alquiler: "Hemos cerrado tiendas y destruido empleo"
Turistas con bicicletas de alquiler en el jardín del Turia de Valencia. (cedida)
La ciudad de Valencia es una capital especialmente llana. Durante las últimas décadas, desde los primeros gobiernos de Ricard Pérez Casado y Rita Barberá, con más intensidad en las dos últimas legislaturas con el gobierno local de Joan Ribó (Compromís), se ha extendido por toda la urbe una amplia red de carriles bici. Residentes y turistas hacen uso habitual de ellos. Valencia, al estilo de las capitales europeas en las que la bicicleta se emplea como medio habitual de transporte, ya no puede entenderse sin las dos ruedas por sus calles. Pero ese mismo éxito ha comenzado a generar un conflicto por el mercado turístico entre los operadores.
JC Decaux España, sociedad filial de la multinacional francesa que preside Jean Charles Decaux, tiene desde 2010 (etapa de Rita Barberá) un contrato con el Ayuntamiento para gestionar durante veinte años el servicio de paneles publicitarios municipales por toda la ciudad. El mismo contrato llegó acompañado de la cesión a JCDecaux de espacios públicos en la calle para situar estaciones fijas de aparcamiento de unas bicis especiales que se enganchaban a estas instalaciones y pueden ser utilizadas previo abono electrónico. Se trata de un servicio especialmente concebido para los residentes, con bonos semanales y anuales. Se bautizó como Valenbisi, y fue uno de los pioneros en España, con una rápida consolidación.
A la vez, la coincidencia con maduración de Valencia como un demandado destino urbano de turismo internacional ha hecho proliferar pequeñas empresas de alquiler de bicicletas y tours organizados de visitas por la ciudad empleando las dos ruedas. Se trata, en la mayor parte de los casos, de micropymes o negocios individuales que disponen de una red de bicicletas en alquiler, normalmente más cómodas y modernas que las de Valenbisi, que comercializan en puntos de entrega en locales de plantas bajas, fundamentalmente por la zona del centro histórico o el anillo interior de la ciudad.
Una estación del servicio de alquiler de bicicletas, Valenbisi. (EFE/Biel Aliño)
El consistorio baraja ahora limitar de 15 a 10 el máximo de ciclistas de este tipo de grupos de tours para evitar problemas de circulación en travesías, aceras y carriles bici. Con todo, los dos modelos de negocio —uno enfocado a residentes, otro a turistas— parecían convivir con normalidad. Pero las cosas han cambiado. Hasta diciembre de 2023, Valenbisi ofrecía dos clases de abonos, fijando un importe anual para abono de larga duración y un importe semanal para abono de corta duración. Hace ahora casi dos años, JCDecaux arrancó al consistorio que dirige la popular María José Catalá una nueva tarifa diaria que, según las pequeñas empresas de alquiler, está socavando su modelo de negocio, obligando a cerrar tiendas y destruir empleo.
"En 2010 estábamos muy preocupados con la llegada de Valenbisi, pero no pasó nada porque la gente comenzó a usar mucho más la bicicleta y el sistema de tarifas no nos perjudicaba. Pero el cambio de política de precios ha favorecido claramente a la multinacional", dice Pablo Alcañiz, de la empresa Doyoubike y representante de Ascitur. Las pérdidas en algunas empresas oscilan entre el 20% y el 30% de la facturación desde la puesta en marcha del bono, según señala la asociación, con el consiguiente cierre de tiendas y destrucción de empleo.
"Es imposible saber si el precio de 3,99 euros está sostenido por el negocio publicitario", expone Alcañiz
Ascitur reúne a las empresas o rentals de bicicletas con mayor antigüedad e implantación en Valencia, que han decidido organizarse para tener una voz ante el Ayuntamiento y participar en los debates sobre movilidad. Han mantenido encuentros con la concejal de Turismo, Paula Llobet, y el responsable de tráfico, Jesús Carbonell, ambos del equipo de la alcaldesa, la popular María José Catalá. Se calcula que hay unos cincuenta CIFs operando este tipo de negocio.
La tarifa diaria o ticket day cuesta 3,99 euros y permite a un turista utilizar las bicicletas de Valenbisi durante 24 horas. La primera media hora de uso es gratuita con el bono. Puede dejarse la bici estacionada y coger otra durante otra media hora. Pero si no se hace así, se activan recargos: de 1,04 euros para un uso de 30 a 60 minutos y de 3,12 euros por cada 60 minutos adicionales.
Turistas, con bicicletas de alquiler en la Ciudad de las Ciencias de Valencia. (cedida)
La asociación de pequeños rentals sostiene que estas condiciones generan una gran confusión entre los turistas, que suelen desconocer que deben cambiar de bicicleta cada treinta minutos para evitar cargos en su tarjeta. "Muchos se piensan que es un alquiler turístico convencional, pero terminan pagando más que con nuestras bicicletas", explica Alcañiz. "Luego llegan los sustos: se encuentran cargos inesperados".
Aun así, el desconocimiento, unido al bajo precio de entrada, ha hecho que una parte del flujo turístico que antes alquilaba bicicletas en tiendas especializadas se haya desplazado hacia Valenbisi.
El impacto en las cuentas de JCDecaux España, sin embargo, es desconocido. La filial tuvo en 2024 una facturación de 106 millones de euros, aunque cerró el ejercicio con un beneficio neto de apenas 80.000 euros. En 2023, el año en el que solicitó al Ayuntamiento la autorización del nuevo bono diario, la compañía registró pérdidas de 2,4 millones de euros. Sin embargo, las cuentas y la memoria de gestión de JCDecaux España no desglosan los ingresos procedentes de Valenbisi, ni ofrecen una cuenta de resultados separada del negocio de la publicidad exterior.
"En las ciudades en las que JCDecaux opera no existen empresas de alquiler a corto plazo", denuncia Compromís
La empresa opera sin detallar su rentabilidad real en Valencia. No existe una memoria de gestión que permita conocer cuántos recursos genera, cuánto cuesta y qué proporción del negocio representa el abono diario que ha revuelto el mercado local.
"Es imposible saber si el precio de 3,99 euros está sostenido por el negocio publicitario", expone Alcañiz. "Nosotros competimos a pelo, ellos no".
Carbonell: "Es una prueba piloto"
En respuesta a una pregunta del concejal de Compromís, Giuseppe Grezzi, el actual edil encargado de Movilidad, Jesús Carbonell (PP), sostiene que el abono diario se autorizó como un "piloto", un ensayo de dos años solicitado por JCDecaux. El Ayuntamiento, afirma, tiene que revisarlo antes del 31 de diciembre, para decidir si le da continuidad una vez analizados los resultados del experimento. Carbonell ha trasladado a Ascitur que su deseo es fomentar el uso de la bicicleta, aunque en su respuesta subraya que el consistorio mantiene reuniones periódicas con los sectores afectados y que la decisión final se tomará con criterios técnicos. No adelanta si se suprimirá, se modificará o se consolidará, pero insiste en que el Ayuntamiento está cumpliendo con lo que marca el contrato vigente.
Para Grezzi, que fue responsable de las competencias de Movilidad hasta 2023 y rechazó las peticiones de bono diario de JCDecaux, no hay debate posible: el piloto debe extinguirse. Grezzi recuerda que la autorización para comercializar esta tarifa se hizo a modo de prueba y hasta el 31 de diciembre de 2025, pero considera que los resultados muestran un claro perjuicio para los usuarios habituales de Valenbisi y para los pequeños comercios.
Asegura que el gobierno de PP y Vox concedió el permiso a JCDecaux sin exigir contraprestaciones. El número de bicicletas y estaciones (2.500 bicis y 250 estaciones) no se amplió tras la autorización del nuevo título, lo que provoca que los turistas compitan por el mismo parque que los residentes. Critica que, pese al aumento de la demanda con el uso del ticket diario, con picos de más de 18.000 usos en un solo día, no se acompañara la medida de un aumento de estaciones ni de bicicletas.
"Si deteriora el servicio a los usuarios vecinos de València, destruye empleo y solo beneficia a los turistas, no hay motivo alguno para que el PP beneficie de nuevo a sus amigos", afirma. "En las ciudades en las que JCDecaux opera o ha operado el servicio de bicicletas municipales ofreciendo este título (Lyon, Toulouse, París, etc.), no existen empresas de alquiler de bicis a corto plazo. Con esto tienes el argumento fundamental para impedir ese monopolio, si es que te preocupa mantener el pequeño comercio local". Grezzi añade que la medida ha provocado un impacto directo y negativo en decenas de negocios locales que daban vida al centro de la ciudad. "Las consecuencias eran previsibles", sostiene. "Un beneficio inmediato para JCDecaux y pérdidas enormes para un tejido empresarial nacido al calor del auge de la bici en Valencia".
Las empresas asociadas en Ascitur subrayan que su actividad va más allá de un simple alquiler de bicicletas. "Asesoramos y acompañamos a los turistas durante sus recorridos, ofreciendo atención personalizada y dándoles los consejos y la formación básica para circular". Insisten en la necesidad de ordenar el tráfico ciclista para que la presencia de bicicletas no genere problemas en la ciudad, convivir con vecinos y residentes y evitar conflictos vinculados a la turismofobia, que han surgido en zonas saturadas por el turismo masivo. El equipo de gobierno de Catalá tiene la última palabra. El 31 de diciembre es el plazo límite para tomar una decisión.
La ciudad de Valencia es una capital especialmente llana. Durante las últimas décadas, desde los primeros gobiernos de Ricard Pérez Casado y Rita Barberá, con más intensidad en las dos últimas legislaturas con el gobierno local de Joan Ribó (Compromís), se ha extendido por toda la urbe una amplia red de carriles bici. Residentes y turistas hacen uso habitual de ellos. Valencia, al estilo de las capitales europeas en las que la bicicleta se emplea como medio habitual de transporte, ya no puede entenderse sin las dos ruedas por sus calles. Pero ese mismo éxito ha comenzado a generar un conflicto por el mercado turístico entre los operadores.