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El popular Pérez Llorca, nuevo presidente de la Generalitat valenciana tras arrancar el respaldo de Vox
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DISCURSO DE INVESTIDURA

El popular Pérez Llorca, nuevo presidente de la Generalitat valenciana tras arrancar el respaldo de Vox

El nuevo jefe del Consell se ha comprometido a pedir perdón a las víctimas de la dana en un discurso con cesiones al partido de Abascal que ha reivindicado la gestión de Mazón, pero sin citarlo ni una sola vez

Foto: Juafran Pérez Llorca, a su llegada a las Cortes Valencianas. (EFE/Biel Aliño)
Juafran Pérez Llorca, a su llegada a las Cortes Valencianas. (EFE/Biel Aliño)
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Se cumplió el guion previsto. Juan Francisco Pérez Llorca ha sido investido este jueves por las Cortes Valencianas nuevo presidente de la Generalitat en sustitución de Carlos Mazón con un discurso que no ha buscado únicamente exponer su programa, sino también enviar un mensaje inequívoco a Vox, cuyos trece diputados resultaban imprescindibles para que el candidato del PP pudiera ser elegido por la Cámara para convertirse en el nuevo jefe del Consell. Pasadas las seis de la tarde, 53 parlamentarios (populares y voxistas) respaldaron al aspirante, el octavo presidente de la etapa autonómica.

Los ultraconservadores, que desde hace días le exige, "gestos claros" en inmigración y en su rechazo al Pacto Verde europeo, han estado casi toda la jornada sin despejar el sentido de su voto. Pero la teatralización de un acuerdo se daba casi por hecho. Llorca, consciente de la tensión que rodeaba la sesión, optó por asumir buena parte del marco político de Vox en un discurso que transitó entre la ortodoxia popular y la adopción explícita de las demandas de la formación de Santiago Abascal. En su último turno, el portavoz de Vox, José María Llanos, ha dado por buenos los compromisos del aspirante y ha hecho público el respaldo sobre el atril: "Apoyaremos la investidura".

Tras finalizar el discurso, el propio Abascal ha hecho unas declaraciones en el Congreso de los Diputados en las que ha manifestado que, tras "lo poco que he leído" del discurso, "el señor Pérez Llorca podría ser presidente" de la Generalitat. "Lo que he podido leer me ha gustado, se ha opuesto con claridad al Pacto Verde que pactaron el Partido Popular y el Partido Socialista en Bruselas, y se ha opuesto también con contundencia al pacto migratorio, afrontando la posibilidad de hacer políticas para revertirlo, el pacto que pactaron también el Partido Popular y el Partido Socialista", afirmaba el líder de Vox. "Quiero leer el discurso de manera detenida y quiero hablarlo con mis compañeros en Valencia antes de tomar esa decisión", señalaba.

Pérez Llorca ha tratado de combinar la reivindicación de la gestión realizada hasta ahora por al Ejecutivo autonómico, aunque sin citar ni una sola vez a Mazón, que no aparecerá por el Parlamento hasta el momento de la votación esta tarde, con la incorporación de referencias a las exigencias de su socio parlamentario. El candidato ha arrancado su intervención asegurando que llegaba al debate "sin ningún acuerdo cerrado", pero con la aspiración de lograr "el pacto de las Cortes".

La primera señal llegó con el apartado sobre inmigración, donde Llorca adoptó un tono prácticamente calcado al que Vox ha normalizado en la agenda valenciana desde 2023. "Decir que la inmigración es un reto complejo al cual se enfrentan barrios y localidades no es condenar a todos los inmigrantes", afirmó. "Hablar claro sobre los efectos que tiene una inmigración masiva y mal gestionada no puede depender de la comunidad autónoma en la cual se hable", añadió. La frase buscaba subrayar un doble mensaje: que el PP no evita ya el terreno que exige Vox y que la crítica a la política migratoria del Gobierno central es un eje común entre ambos partidos.

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El candidato se adentró después en un discurso que resonaba con la literalidad de las propuestas de sus potenciales socios. "Defender la convivencia, la seguridad y la preservación de nuestra identidad no es ser racista ni alarmista", proclamó, en un intento de romper el marco que la izquierda ha venido utilizando para desacreditar estos debates. Para justificar esa posición, recurrió a una cita muy calculada: "No podemos decir que venga todo el mundo… Europa es un imán. Lo que debemos hacer es regular esto", dijo, atribuyendo esas palabras a Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña. La intención era clara: sostener que el discurso que en Valencia se tacha de xenófobo, en Cataluña se percibe como sensato cuando lo pronuncia un socialista.

Llorca cerró el bloque con una batería de compromisos dirigidos a Vox: tolerancia cero con organizaciones que “incentivan la inmigración irregular”, controles estrictos para determinar la edad de los menores extranjeros cuando sea necesario y una oposición frontal al reparto estatal de menores no acompañados, al que calificó de "chantaje" que "utiliza a los menores para hacer política". Era el gesto más explícito hacia el partido de Abascal desde el inicio de las negociaciones.

La segunda cesión discursiva llegó cuando el aspirante pasó a hablar del campo y del Pacto Verde europeo. Si la inmigración es el terreno identitario de Vox, el rechazo a la agenda climática de la UE es su bandera económica. Y Llorca se sumó a esa crítica sin matices intermedios. "El Pacto Verde Europeo es la mayor amenaza a la que se enfrentan nuestros agricultores", proclamó, acusándolo de haber "puesto más cargas que soluciones" y de haber creado "más burocracia que oportunidades". El candidato denunció una situación de “competencia desleal” frente a productos de terceros países y afirmó que Bruselas ha sometido a los productores valencianos a objetivos "inasumibles".

Durante varios minutos, reprodujo una retórica muy similar de la de Vox: denunció la "impostura ecologista de las élites de despacho", criticó al Gobierno de Pedro Sánchez por "abrir la puerta a las naranjas de países terceros" y prometió que, si es investido, la Generalitat exigirá en Europa una "igualdad real de condiciones" para los agricultores valencianos. También aseguró que mantendrá eliminadas o reformará "todas aquellas tasas autonómicas derivadas del Pacto Verde" que no aporten nada al sector, una referencia directa al acuerdo presupuestario firmado por el PP y Vox para 2025.

La discrepancia ha aparecido en materia lingüística. Pérez Llorca ha defendido el papel de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), una institución que "hay que proteger", ha señalado, frente a la exigencia de Vox de ahogarla presupuestariamente por considerarla un agente "catalanista", dentro de su visión secesionista en materia de lengua, que no cuenta con aval científico. El aspirante ha recordado que la Acadèmia nació a iniciativa del Partido Popular. "No es un chiringuito. No se trata de recortar, se trata de ordenar", ha señalado. La opción de negociar algunos cambios en el enfoque de su actividad es lo único que ha concedido al socio parlamentario, que exigía un hachazo del 50% en el presupuesto de la institución en el turno de su portavoz, José María Llanos.

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En la réplica, el portavoz socialista, José Muñoz, tardó en recordarle que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, es integrante del Partido Popular Europeo, del que forma parte Pérez Llorca. Los socialistas y Compromís, las dos formaciones en la oposición, no han rebajado el tono duro de los últimos meses. Han tildado al aspirante de ser el heredero de Mazón, "el número dos", ha dicho Muñoz, y de ser el elegido para "tapar" la gestión del presidente en funciones. "Usted es quien más ha protegido a Mazón y ha encubierto sus mentiras", le ha dicho Joan Baldoví. "Usted no es la solución, es un cómplice de la mentira y la frivolidad", ha señalado el portavoz valencianista con constantes referencias a los efectos de la dana y los fallecidos de la riada. "Un empresario con traje de alcalde asesorado por condenados de la Gürtel, eso es usted", ha asestado el síndic socialista. "Le está traicionando el subconsciente, el único número del que habla toda España es José Luis Ábalos", ha replicado Pérez Llorca, en referencia la entrada en prisión del exsecretario de Organización del PSOE.

Aun con ese cruce de acusaciones, el presidenciable ha ofrecido mano tendida para llegar a acuerdos a los grupos de la oposición. "Vengo a dialogar, no vengo a confrontar ni a la política del fango", ha afirmado recordando su capacidad de negociación. "Sé que está todo crispado y mañana no lo voy a conseguir, pero esa es mi prioridad y mi forma de hacer la política. Voy a continuar intentándolo".

Llorca introdujo desde su primera intervención uno de los pasajes más simbólicos de la sesión: su promesa de pedir perdón por la tragedia del 29 de octubre. "Mis primeras palabras como president serán para pedir perdón a los familiares de las 229 víctimas mortales", afirmó, aunque extendiendo las responsabilidades: "Exigiré lo mismo al Gobierno de España, que no ha reconocido errores ni ha asumido ninguna responsabilidad". Y añadió: "Las administraciones no hemos estado a la altura. Soy consciente de que queda mucho por hacer. No bajaremos la intensidad".

Pérez Llorca ha ofrecido al Gobierno, del que ha criticado "el abandono" a los valencianos, que ponga en marcha una comisión mixta para reforzar la "cooperación y coordinación" en las tareas de reconstrucción. Además, ha exigido al Ejecutivo que preside el socialista Pedro Sánchez que ejecute obras pendientes y nuevas iniciativas para encauzar barrancos y limpiar cauces para prevenir los efectos de nuevas riadas. También ha exigido la ejecución de nuevas presas en Cheste y Vilamarxant (otra petición de Vox) y la ampliación del nuevo lecho del Turia que nació del Plan Sur para elevar su capacidad de desagüe.

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El aspirante ha dedicado un amplio tramo a reivindicar la reconstrucción autonómica posterior a la riada, enumerando inversiones, obras y la gestión del Consell en materias como sanidad o educación desde 2023. Pero ha habido una ausencia notable en el discurso: Llorca no ha mencionado ni una sola vez a Carlos Mazón, aunque toda la enumeración se apoyaba directamente en la gestión del actual president en funciones. Un gesto calculado para preservar la continuidad política sin compartir protagonismo y apelando a la estabilidad.

El final de su intervención se apoyó en el terreno más reconocible del PP: promesas fiscales, educativas y de simplificación administrativa. Llorca anunció una ampliación del 50% de las deducciones autonómicas del IRPF, incluidas las relativas a salud, deporte, salud mental y dependencia. Prometió nuevas desgravaciones para la práctica musical. Y lanzó la que ha sonado como una de las promesas estrella, la gratuidad del primer curso de universidad para quienes aprueben todas las asignaturas.

También defendió una segunda ley de simplificación administrativa "para eliminar trámites inútiles", inversiones en obras hidráulicas y un refuerzo del apoyo al sector primario, desde agricultores y ganaderos hasta pescadores.

Sin embargo, todo ese despliegue programático quedaba subordinado a la incógnita esencial de la jornada: Vox sigue sin anunciar su voto, por ahora. A pesar de las cesiones políticas y del reconocimiento explícito de que muchas de las reformas desde 2023 fueron posibles gracias al apoyo de los ultraconservadores, a los que Pérez Llorca ha lanzado agradecimientos, el grupo de Abascal salió de la primera parte del pleno sin confirmar si contribuirá o no a que Llorca sea investido president.

Se cumplió el guion previsto. Juan Francisco Pérez Llorca ha sido investido este jueves por las Cortes Valencianas nuevo presidente de la Generalitat en sustitución de Carlos Mazón con un discurso que no ha buscado únicamente exponer su programa, sino también enviar un mensaje inequívoco a Vox, cuyos trece diputados resultaban imprescindibles para que el candidato del PP pudiera ser elegido por la Cámara para convertirse en el nuevo jefe del Consell. Pasadas las seis de la tarde, 53 parlamentarios (populares y voxistas) respaldaron al aspirante, el octavo presidente de la etapa autonómica.

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