Génova aparca la lucha interna en el PPCV sin cerrar la 'vía Catalá' para la Generalitat
Feijóo opta por una transición tranquila con Pérez Llorca, pero se reserva la baza de elegir al próximo cartel electoral. La alcaldesa de Valencia rehúye el debate sucesorio y sugiere que repetirá en el Ayuntamiento
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, junto a la alcaldesa de Valencia, María José Catalá. (EFE/Ana Escobar)
Tras casi dos semanas de máxima tensión interna, Génova desenredó la madeja de la traumática salida de Carlos Mazón de la Generalitat y confirmó a Juanfran Pérez Llorca para pilotar una transición continuista hasta las elecciones autonómicas de 2027. Era el nombre con el que se especulaba desde la noche previa a la dimisión del presidente de la Comunidad Valenciana, pero el PP prefirió mantener el suspense durante ocho días. Y no porque hubiese dudas. La intención de Génova era evidenciar que no es Mazón o Vox los que tienen el control sobre la sucesión, sino Alberto Núñez Feijóo.
No obstante, el hermético silencio de Génova alimentó las especulaciones internas y profundizó la herida por la que aún respira la dirección de los populares en la Comunidad Valenciana. Aunque todo depende de Vox, a Pérez Llorca —mano derecha de Mazón y secretario general del PPCV— se le vio desde el principio como potencial presidente interino para solventar temporalmente la enésima crisis del PP en la Comunidad Valenciana. "El mejor candidato es el único candidato", repetían fuentes cercanas a Feijóo, sobre todo ante la reiterada negativa de María José Catalá, por la que se siguen inclinando en Madrid de cara a un futuro cartel electoral.
Pero la desconfianza entre Génova y el PPCV ha marcado toda la operación. El enfado en Madrid se disparó cuando trascendió que los tres presidentes provinciales —Vicente Mompó (Valencia); Toni Pérez (Alicante) y Marta Barrachina (Castellón) maniobraron para promover al primero como candidato de consenso para 2027 y desactivar, con ello, la predilección de Feijóo por la alcaldesa de Valencia. El encuentro se produjo sólo tres días antes de que Carlos Mazón anunciase su dimisión, y fue el "punto de inflexión" que precipitó la atropellada salida del presidente de la Generalitat y que opacó el inicio del histórico juicio contra el fiscal general del Estado.
En la cita del 31 de octubre en Benidorm no sólo estuvo presente el hoy candidato a la investidura, Juanfran Pérez Llorca, sino que el propio Mazón también participó telemáticamente en un encuentro que se entiende a la interna como un pulso a Feijóo para mantener el control orgánico frente a María José Catalá, la más valorada en todas las encuestas y que no participó en el cónclave. Génova también desconocía la reunión y se enteró por los medios de comunicación. Pero la salida definitiva de Mazón terminó precipitándose, y la revuelta de los coroneles valencianos quedó en suspenso.
"Carlos quería quitarse presión y dar un paso al lado de cara a 2027 impulsando a Mompó como sustituto. Fue un error de libro. Al final consiguieron lo contrario de lo que querían", sintetizan fuentes próximas a Génova, donde no esconden su malestar. Mompó no podía aspirar a la presidencia de la Generalitat al no tener acta de diputado, ventaja que sí tenían tanto Pérez Llorca como Catalá. Y Feijóo optó finalmente por lanzar a la investidura a la mano derecha de Carlos Mazón movido, en parte, por la negativa de la alcaldesa de Valencia a asumir el liderazgo autonómico, consciente de los recelos que despierta a la interna su eventual candidatura.
El líder del PP prefiere una transición suave para no agitar aún más el avispero de la Comunidad Valenciana, un partido en apariencia unido pero que ha evidenciado en las últimas semanas importantes fracturas internas. Desde Génova advierten, no obstante, que la elección del número dos de Mazón para la presidencia interina de la Generalitat no le blinda, ni mucho menos, como futuro candidato. La potestad de elegir cartel electoral corresponde estatutariamente a Alberto Núñez Feijóo. Y en el partido son muchas las voces que siguen situando a Catalá como única opción a futuros para cerrar definitivamente la crisis de Mazón.
Feijóo opta por una transición tranquila en la Comunidad Valenciana, pero se reserva la baza de elegir el futuro cartel electoral
La elección de Pérez Llorca ha concitado el respaldo unánime del partido en Madrid y en Valencia. Feijóo logra aparcar la marejada orgánica, con los herederos de Mazón y el fortín de Alicante por un lado, Catalá por otro y Francisco Camps reclamando también protagonismo. Pero todo apunta a que la pugna se reactivará tan pronto como suenen los tambores electorales. Génova aspira a un acuerdo rápido con Vox que le permita respirar. Pero si los de Santiago Abascal no dan su brazo a torcer y tumban la investidura del también alcalde de Finestrat, la Comunidad Valenciana irá a elecciones el próximo 22 de marzo.
"Si eso sucede, Feijóo tiene que dar un golpe encima de la mesa para que Catalá dé el paso, quiera o no", apuntan las fuentes consultadas. Otras voces creen que Pérez Llorca no tiene por qué ser sólo un presidente interino, y su liderazgo podría consolidarse con el paso del tiempo incluso para optar a la reelección. Por su parte, el eventual aspirante de 'consenso', Vicente Mompó, desmintió hace días su intención de postularse al cargo, pero sí envió un dardo velado a Génova. El futuro candidato del PP, dijo, "lo elegirán los valencianos y valencianas". Y la dirección, aseguró, "escuchará lo que quieren". Todo seguirá abierto, como mínimo, unos meses más.
Hasta ahora, María José Catalá ha optado por esquivar el debate y salir de la ecuación por la sucesión. Este mismo martes, antes de que Génova confirmase el impulso de Llorca a la Generalitat, la dirigente valenciana deslizó incluso la posibilidad de intentar un segundo mandato al frente del Ayuntamiento de Valencia. "Sólo un mandato es poco para un alcalde", apuntó. "El segundo es el que más se disfruta".
En el juego de despiste y confusión en el que se ha convertido la crisis de la Comunidad Valenciana, Feijóo mantuvo una larga conversación con Catalá el pasado jueves en Madrid, en el marco de una gala de entrega de premios en la que coincidieron, si bien no ha trascendido el contenido de la charla. En el PP siempre ha existido el temor de que un paso en falso con la dirigente implicaría "desvestir un santo para vestir otro", en relación a la vacante que quedaría al frente del Ayuntamiento de Valencia frente a dos posibles candidatos de peso: Pilar Bernabé por el PSOE y Vicente Barrera por Vox. Pero la última palabra la tendrá el líder del PP.
Tras casi dos semanas de máxima tensión interna, Génova desenredó la madeja de la traumática salida de Carlos Mazón de la Generalitat y confirmó a Juanfran Pérez Llorca para pilotar una transición continuista hasta las elecciones autonómicas de 2027. Era el nombre con el que se especulaba desde la noche previa a la dimisión del presidente de la Comunidad Valenciana, pero el PP prefirió mantener el suspense durante ocho días. Y no porque hubiese dudas. La intención de Génova era evidenciar que no es Mazón o Vox los que tienen el control sobre la sucesión, sino Alberto Núñez Feijóo.