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Pérez Llorca, un negociador hábil para pilotar la transición en Valencia (y quién sabe si algo más)
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PRESIDENCIABLE A LA GENERALITAT

Pérez Llorca, un negociador hábil para pilotar la transición en Valencia (y quién sabe si algo más)

Prudente y pragmático, es la antítesis en carácter a Carlos Mazón, de cuyo núcleo duro participaba. Su elección augura una transición suave en la Generalitat y el PPCV. Ganó las elecciones en su pueblo con el 60%

Foto: Juanfran Pérez Llorca. (Rober Solsona/Europa Press)
Juanfran Pérez Llorca. (Rober Solsona/Europa Press)
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La anécdota la ha contado él mismo en múltiples ocasiones. Si Juan Francisco (Juanfran, para casi todo el mundo) Pérez Llorca terminó siendo pieza clave del equipo del dimisionario Carlos Mazón no fue por una sumisión cimentada en años de relación, sino por un desafío que planteó al entonces presidente de la Diputación de Alicante cuando se estaba jugando el escaño provincial de su comarca, la Marina Baixa. Mazón quiso que cediese el paso a uno de los hombres del hoy alcalde de Benidorm y presidente de la corporación alicantina, Toni Pérez, pero Llorca puso en pie en pared y advirtió de que tenía los números internos para sostener el puesto. Lejos de enemistarse por ese movimiento amenazante, Mazón terminó por integrarlo en su equipo al descubrir un astuto fontanero orgánico en el primer edil de Finestrat, alguien que había estado más cerca del campsista José Císcar que del mazonismo de herencia zaplanista en ciernes.

Nacido en Finestrat en 1976, el hombre elegido por Alberto Núñez Feijóo para negociar con Vox y tratar de pilotar la transición en la presidencia de la Generalitat hasta las elecciones autonómicas de 2023 ha formado parte del núcleo duro de Carlos Mazón desde que fue ungido por Pablo Casado en 2021. Pero su trayectoria revela también una disciplina de partido y capacidad de adaptación al entorno.

Llorca se desplazó el viernes a la calle Génova para negociar los términos del relevo y jugó al despiste ayer, cuando aseguró en una comparecencia en Valencia que el líder del PP no le había ofrecido el traje presidenciable, en un ejercicio de teatralidad que buscaba evidenciar que era Feijóo, y no Mazón, quien elegía al sustituto. No debe olvidarse que el ahora presidenciable estuvo en el cónclave de Benidorm con los presidentes provinciales para intentar promover al presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, como cartel para 2027 en una sucesión tutelada por el propio Mazón. Una revuelta de los coroneles que no gustó nada en Génova, que estos días se ha esmerado en recordar que es a la dirección nacional a la que corresponde quitar y poner nombres en las baronías autonómicas.

Pérez Llorca se desplazó el viernes a la calle Génova para negociar los términos del relevo

No ha sido hasta hoy, vía comunicado de la dirección nacional, cuando se ha confirmado el nombre con el que se venía especulando desde la misma noche previa a la dimisión de Mazón. Su designación, que debe confirmar Vox en la investidura, es síntoma de que los populares han optado por la vía menos traumática. Una transición suave para disolver desde dentro el núcleo duro de poder de Mazón sin soliviantar a su familia y la de los populares alicantinos, con el fin de preparar el terreno de las elecciones autonómicas de 2027, quién sabe si con la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, favorita de Feijóo, o con el propio Pérez Llorca, si es capaz de consolidarse y reflotar un PP valenciano en horas muy bajas. Si Juanfran Pérez será un José Luis Olivas, quien cedió el testigo a Francisco Camps en 2003 tras ejercer de interino tras la marcha de Eduardo Zaplana al Gobierno de José María Aznar, o un Alberto Fabra, que llegó a ser candidato tras ocupar el sillón del dimitido Camps en 2011, es algo que decidirá el líder del PP.

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El perfil de este político que no alcanza los 50 años es también el que menos reticencias generaba en Vox. Una persona curtida en el municipalismo, con hilo directo con el equipo de trabajo territorial de Santiago Abascal, desde Montserrat Lluís hasta Kiko Méndez Monasterio, acostumbrado a negociar presupuestos, mociones y cesiones con los ultraconservadores a cambio de estabilidad para el que hasta ahora ha sido su jefe en la Generalitat. "Es el que menos molesta a Vox", señala un viejo cuadro del PP, entendiendo esto también en clave de cómo observa Vox sus perspectivas electorales en la Comunidad Valenciana.

Viejos cuadros del PP admiten que el presidenciable "es el que menos molesta a Vox"

Pero subestimar de antemano al de Finestrat es aventurado. Paciente y prudente, de aspecto poco sofisticado para quien entiende la política como un espacio reservado para élites desconectadas de las clases populares, Pérez Llorca es, sin embargo, un negociador hábil, capaz de pactar la Mesa de las Cortes Valencianas con Compromís para hurgar en las heridas abiertas del PSPV-PSOE y la fractura de un Botánic que acaba de perder las elecciones. "Es un tipo inteligente y listo", admiten desde las filas socialistas.

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Su estilo ha sido muy distinto al de la guardia de corps del presidente saliente, cuyo futuro está ahora en el aire y marcará el primer indicio de los planes y encargo del nuevo presidente si sale elegido en el Parlamento. Donde el gabinete de Mazón veía traiciones, ponía líneas rojas, castigos y bastante soberbia en las formas, Llorca abría el teléfono y respondía siempre a los mensajes. Él ha sido el que ha dicho en muchas ocasiones a Mazón lo que no quería escuchar, lo que le ha llevado en estos meses a verse en ocasiones alejado del cogollo de la toma de decisiones.

Su aspecto y estilo poco sofisticado engañan, es un negociador pragmático con el 60% de votos en su pueblo

Sin estudios universitarios, aficionado a la caza y a la bicicleta de montaña, ha desarrollado una actividad empresarial en el sector inmobiliario y turístico de su comarca, que ahora muchos van a repasar con lupa. Se implicó como concejal de su pueblo en 2003, cuando era alcalde el popular Honorato Algado, tras arrebatar al PSOE uno de sus feudos en la Marina Baixa. Sucesor natural de su primer jefe, en 2015 rebasó el 50% de los votos en sus primeras elecciones municipales. Desde entonces, el suyo ha sido un paseo exitoso por las otras dos convocatorias de 2019 y 2023, con más del 60% de los sufragios en un pueblo de no más de 8.000 habitantes y valenciano hablante, como él. Sus números en las urnas arrojan una conclusión de transversalidad en su forma de entender la política. Alguien que parece más destinado a desinflamar el crispado ambiente político que vive la Comunidad Valenciana desde la dana del 29 de octubre que a echar más gasolina al fuego.

Sin embargo, tendrá que hacer el paseíllo por el juzgado de Catarroja el próximo 21 de noviembre, a las puertas del pleno de investidura. La jueza Nuria Ruiz Tobarra le ha citado como testigo para que explique las llamadas que cruzó la tarde de la dana con la exconsellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas. Es el primer estigma contra el que tendrá que combatir, el que ya trata de asignarle la oposición de socialistas y Compromís, que este martes le tildaron de "cómplice de Mazón" y sucesor continuista de la gestión del presidente en funciones. "Tendrá que hacer su equipo, pero también mantener unido al partido. Eso es evidente", señalan fuentes populares. Si Pérez Llorca llega para eso o para abrir una nueva etapa es algo que se verá en las próximas semanas. Por el precio que aceptará de Vox para ser investido jefe de Consell y por el cariz de las primeras decisiones que tome.

La anécdota la ha contado él mismo en múltiples ocasiones. Si Juan Francisco (Juanfran, para casi todo el mundo) Pérez Llorca terminó siendo pieza clave del equipo del dimisionario Carlos Mazón no fue por una sumisión cimentada en años de relación, sino por un desafío que planteó al entonces presidente de la Diputación de Alicante cuando se estaba jugando el escaño provincial de su comarca, la Marina Baixa. Mazón quiso que cediese el paso a uno de los hombres del hoy alcalde de Benidorm y presidente de la corporación alicantina, Toni Pérez, pero Llorca puso en pie en pared y advirtió de que tenía los números internos para sostener el puesto. Lejos de enemistarse por ese movimiento amenazante, Mazón terminó por integrarlo en su equipo al descubrir un astuto fontanero orgánico en el primer edil de Finestrat, alguien que había estado más cerca del campsista José Císcar que del mazonismo de herencia zaplanista en ciernes.

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