Vox reclama al PP que aclare quién sucederá a Mazón tras su primera reunión en Valencia
Feijóo y Catalá conversaron a solas este jueves en plena negociación sobre el futuro de la Generalitat. El primer encuentro entre las dos formaciones se produce en un clima de confusión y sin Pérez Llorca
La negociación entre PP y Vox para desencallar el futuro político de la Comunidad Valenciana echa a andar enmarcada en la confusión y en las reservas de unos y otros a desvelar sus movimientos. Tras varias horas jugando al despiste, fuentes del partido de Santiago Abascal confirman que este viernes se ha producido una reunión en Valencia entre la delegación de Vox, encabezada por Ignacio Garriga y Montserrat Lluís, y miembros del PP de la Comunidad Valenciana.
Desde Vox aseguran haber encontrado "buena voluntad de negociación", aunque afirman que el PP aún no les ha trasladado quién será el candidato a la Generalitat para que, una vez designado, "poder explorar con él su disposición a acordar políticas que permitan continuar con la reconstrucción de la Comunidad Valenciana y su defensa frente a las políticas destructivas de Pedro Sánchez".
En primera instancia, esa primera toma de contacto, adelantada por eldiario.es, no fue confirmada oficialmente por ninguna de las partes. La negociación está marcada desde el principio por el hermetismo y la desconfianza mutua. Génova, por su parte, delega cualquier avance al respecto en la cúpula valenciana y no aclaran tampoco si estaban al corriente del encuentro. Su papel, reiteran, será únicamente de "supervisión", si bien a nadie escapa que ejercerán el mando a distancia.
Feijóo no quiere aparecer ante la opinión pública evidenciando dependencia política de Vox. Los populares confían en cerrar el acuerdo en el plazo de tiempo más corto posible, pero todo sigue abierto. Extraoficialmente, fuentes del PP aseguran que se viene hablando de forma discreta desde hace días. "Se va a cerrar seguro", señalan.
Feijóo y María José Catalá hablan a solas durante casi media hora en Madrid
La dimisión de Carlos Mazón se ha formalizado hoy mismo en el Boletín Oficial del Estado (BOE), con lo que se abre definitivamente un plazo de 12 días para que los grupos parlamentarios presenten a un candidato para la investidura. El perfil con más papeletas era hasta ahora el del secretario general del PPCV, Juanfran Pérez Llorca, aunque por ahora no hay confirmación formalmente de quién será el elegido para intentar una presidencia interina. Pérez Llorca publicaba este viernes mensajes en redes sobre asuntos relacionados con el Ayuntamiento de Finestrat, del que es alcalde, lo que contribuía al despiste. Fuentes cercanas a la cúpula regional del partido afirman que Pérez Llorca no ha participado en la reunión con Garriga.
Se da la circunstancia de que Pérez Llorca ha sido citado a declarar como testigo por la jueza de la dana el próximo 21 de noviembre, justo antes del plazo límite para presentar un candidato a la investidura. El primer pleno debería celebrarse en la semana del 25 al 28 de noviembre. Se trata de una circunstancia que podría impactar en el proceso de negociación, aunque Vox ha negado desde el primer momento que les importe la candidatura. Lo que plantea Abascal es que el nuevo aspirante a la presidencia de la Generalitat garantice el cumplimiento de sus políticas relativas a lucha contra la inmigración, el Pacto Verde o la batalla cultural general contra postulados de la izquierda.
Más allá del acuerdo programático, el primer gran interrogante a despejar es el nombre que lanzará al PP a un proceso que supone un test de estrés para Alberto Núñez Feijóo, y que reabre heridas internas en el seno del PP de la Comunidad Valenciana. El líder popular siempre se ha inclinado por la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, como sustituta de Mazón. Pero en Madrid niegan que su nombre esté encima de la mesa para un recambio inmediato para este periodo transitorio previo a los comicios autonómicos de 2027. Cosa distinta será el futuro cartel electoral, decisión que estatutariamente compete a Génova. La salida de Catalá del Ayuntamiento podría precipitarse si no hay acuerdo con Vox y las urnas se abren en marzo.
Feijóo y Catalá tuvieron un encuentro en la noche de este jueves durante unos premios organizados por el periódico 20 Minutos en Madrid, en el que ambos fueron vistos conversando a solas durante un largo rato. La alcaldesa de Valencia acudió al Teatro Real de la capital para recibir un premio en representación del Ayuntamiento de Valencia. En Génova callan respecto al contenido de la charla, que no pasa inadvertida por el clima de máxima tensión que rodea a la sucesión en la Comunidad Valenciana.
Fue casi media hora de conversación apartada del resto de invitados al acto, en la sala anexa en la que se celebró el cóctel posterior a la entrega de galardones. "Se dejaron ver juntos y no se escondieron", relatan testigos presenciales. "Catalá está cómoda en el Ayuntamiento y quiere seguir allí. Pero esto ya no depende de ella, sino de Feijóo", señalan fuentes conservadoras. "Lo que ella no hará es dar un paso en falso o equivocado", insisten.
El líder del PP y el presidente de Vox coincidieron también pocas horas después en un evento organizado por OkDiario. Lejos de allanar un posible acuerdo, Abascal echó más leña al fuego ante una negociación ya de por sí compleja, y aseguró que acordar algo con Feijóo "es casi jugar a la ruleta rusa". En una entrevista para La Vanguardia, el líder del partido ultraconservador afirmó que más allá de las condiciones acordadas con Mazón sobre la inmigración y la agenda climática para aprobar los presupuestos regionales, su partido planteará nuevas "exigencias" para acercar posturas.
Pesimismo en el PP con Vox: "Nos harán sufrir"
A la espera de avances respecto a los primeros contactos, lo cierto es que Vox ha tensado la cuerda. Tanto su líder nacional como otros cargos de la formación, como el presidente de Vox Valencia, Vicente Barrera, aseguran no tener miedo a un anticipo electoral en la Comunidad Valenciana. "Por supuesto que Vox estaríamos preparados. Ya llevamos una trayectoria. Se ha construido un edificio sólido a día de hoy, no sólo en Valencia sino en España", apuntó Barrera este viernes al ser preguntado sobre si su formación se ve preparada para un adelanto electoral en caso de desacuerdo.
Aunque Génova aspira a un acuerdo rápido y apela a la "responsabilidad" del partido situado a su derecha para dar "estabilidad" a la Comunidad Valenciana, lo cierto es que en las filas de los populares se ha instalado un profundo pesimismo. "Nos van a hacer sufrir", aporta un presidente autonómico. Una de las tesis más extendidas es que Santiago Abascal va a estirar los plazos hasta el final con el objetivo de llevar a Feijóo y al PP al límite para aprovechar el desgaste de una operación dañina para Génova. "Le hemos dado la llave, y lo va a aprovechar", asegura un dirigente nacional. "Van a marear la perdiz", repiten a otros niveles.
La primera votación de investidura, prevista para finales de noviembre, necesita mayoría absoluta para prosperar. Si no hay acuerdo, se hará una segunda votación 48 horas después. Y si ambas resultan fallidas, los dos grupos contarán con dos meses para seguir intentándolo. La situación podría alargarse, como máximo, hasta finales de enero. En caso de que el acuerdo siga sin prosperar, la presidenta de las Cortes Valencianas disolvería el Parlamento y Carlos Mazón, todavía presidente en funciones, convocaría elecciones, con un plazo de 54 días. Las urnas se abrirían el 22 de marzo.
No hay una salida fácil para el PP. Un acuerdo rápido, pero con unas condiciones elevadas, comprometería el discurso nacional del líder del PP y condicionaría la campaña de María Guardiola en Extremadura, que celebra elecciones el 21 de diciembre. Pero Génova tampoco quiere elecciones autonómicas por la incertidumbre del resultado, el riesgo a perder la joya de la corona territorial del PP y el vértigo de que hipoteque de nuevo el camino de Alberto Núñez Feijóo hacia la Moncloa.
Todo depende de Abascal. En algunos sectores creen que Vox, al que ven especialmente fuerte en la Comunidad Valenciana por el desgaste de Mazón, forzará la apertura de urnas para coger vuelo en el nuevo ciclo electoral. Y que en cualquier caso, no dará su brazo a torcer fácilmente. "Hemos dado un salto al vacío esperando que alguien nos ponga la red. Pero Vox nos quiere ver muertos", reflexiona un dirigente.
La negociación entre PP y Vox para desencallar el futuro político de la Comunidad Valenciana echa a andar enmarcada en la confusión y en las reservas de unos y otros a desvelar sus movimientos. Tras varias horas jugando al despiste, fuentes del partido de Santiago Abascal confirman que este viernes se ha producido una reunión en Valencia entre la delegación de Vox, encabezada por Ignacio Garriga y Montserrat Lluís, y miembros del PP de la Comunidad Valenciana.