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NUEVO CICLO

Génova deja al PP valenciano la negociación con Vox con la amenaza de elecciones el 22-M

La escasa relación de Feijóo con Abascal complica la negociación para el nuevo president de la Generalitat. El líder de Vox eleva la factura y pide a los populares "que se aclaren". Pérez Llorca es el que mejor interlocución tiene con Bambú

Foto: Juanfran Pérez es el nombre que más suena como presidente de la Generalitat para sustituir a Carlos Mazón. (Europa Press/Rober Solsona)
Juanfran Pérez es el nombre que más suena como presidente de la Generalitat para sustituir a Carlos Mazón. (Europa Press/Rober Solsona)
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El reloj para elegir un nuevo presidente de la Generalitat valenciana ha comenzado a correr. El hasta ahora inquilino del Palau de la Plaza de Manises, el popular Carlos Mazón, registró ayer a las 15:24 horas en las Cortes Valencianas su renuncia como jefe del Consell. La dimisión, formal, aunque no efectiva, porque se queda en funciones, da luz verde al proceso para que la presidenta del parlamento autonómico, Llanos Massó (Vox), inicie la ronda de consultas con los grupos políticos con el fin de habilitar el candidato a una nueva investidura. Massó tiene doce días hábiles para convocar un pleno de investidura que tendría que celebrarse entre tres y siete días después. Si en dos meses no hay consenso en segunda votación, tendría que disolver la Cámara y convocar elecciones con 54 días de margen.

Si todo va bien, el relevo presidencial debería resolverse antes de terminar el mes de noviembre. Pero a día de hoy todos son incógnitas. Ni el PP ha puesto ningún nombre oficial todavía encima de la mesa ni Vox ha definido su posición. Y en el juego de faroles y calentamiento para el pulso negociador hay una fecha fijada, el 22 de marzo, día que, según han calculado ya en los despachos de Génova a partir de los plazos que marca la legislación valenciana, se tendría que llamar a las urnas a los valencianos en caso de un fracaso de las conversaciones. Es justo después de las Fallas, apenas una o dos semanas después de los comicios de Castilla y León y no coincidirían con las andaluzas, como siempre ha querido el presidente de la Junta, Juanma Moreno.

Foto: (Fuente: EFE)

Los populares trabajan con los dos escenarios, tanto el de una transición rápida como el anticipo electoral, muy arriesgado por la situación en la que se encuentran en la Comunidad Valenciana, sin liderazgos definidos, sin candidato o candidata claros y fracturados internamente. La figura del secretario general del PPCV, portavoz del grupo popular y uno de los hombres de confianza de Mazón, Juan Francisco Pérez Llorca, es la que más suena para ocupar un cargo interino que tiene fecha de caducidad, las elecciones autonómicas de mayo de 2027, poco más de año y medio, si no es que se celebran antes.

Fuentes cercanas a Génova explican que la candidatura de Pérez Llorca, que ha estado en la operación con los presidentes provinciales para promover al presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, como posible cabeza de cartel en una futura cita con las urnas, todavía no está cerrada. "Va a depender de la interlocución con Vox. Estamos en la fase primigenia". Pero a favor de Pérez Llorca juega su buena relación con Vox. Además del propio Mazón, que tiene hilo directo con Santiago Abascal, el también alcalde de Finestrat ha sido el interlocutor con Bambú y los representantes de Vox en la Comunidad Valenciana, especialmente el portavoz parlamentario José María Llanos.

Foto: mazon-dimision-vox-votar-sucesor-elecciones

Llorca ha pilotado las negociaciones de presupuestos y de iniciativas parlamentarias conjuntas. De talante conciliador y muy pragmático, es difícil levantarse de una mesa en una negociación con él. Ha cerrado pactos con Vox, pero también con los socialistas y Compromís.

Fuentes de la dirección regional señalan que no han comenzado todavía los contactos. Tampoco nadie ha hecho el encargo formal al secretario general de asumir el reto. Los populares necesitan los trece escaños de los ultraconservadores para sacar adelante la nueva presidencia. Y, por ahora, Génova ha dejado esa negociación en manos de sus compañeros valencianos, todavía liderados por Mazón. No ha habido ningún contacto tampoco por el momento en los niveles superiores.

En el juego de faroles, los populares guardan silencio. Tanto Mazón como Feijóo han apelado a la responsabilidad de Vox. El líder del PP ha hablado de "estar a la altura". Mazón, en su discurso de despedida, se refirió a esa "mayoría parlamentaria viva, vigente y en marcha", en referencia a la alianza que ha desplegado con la derecha radical. El dimisionario apeló "a la responsabilidad de esa mayoría para elegir un nuevo presidente de la Generalitat", señalaba ayer.

La respuesta de Abascal fue ayer en cierto modo desafiante, sabedor de que tiene la sartén por el mango. Feijóo no podría permitirse unas elecciones valencianas con resultado de debacle popular. Menos todavía perder el poder de la cuarta economía del país. "Primero que se aclaren ellos y, entonces, diremos nuestra postura", señaló Abascal. Entre los cuadros de Vox se considera que son los populares lo que más necesitan el acuerdo y van a ponerle un precio alto. Ninguno quiere un escenario que se traduzca en el retorno de la izquierda a la Generalitat, pero habrá que ver cuáles son los límites de la negociación. "Si el PP quiere nuestro apoyo, no se lo vamos a negar. Pero tendrá que quererlo de verdad", afirma un relevante cuadro voxista.

En ese contexto endiablado, Feijóo se juega una vez más no aparecer rendido a Abascal. Fue en Valencia precisamente donde agujereó en parte sus opciones de alcanzar la Moncloa en julio de 2023, por la imagen de dependencia hacia los ultraconservadores que trasladó el precipitado pacto autonómico de Mazón con Abascal, que Pedro Sánchez y el PSOE supieron explotar. De ahí que desde Génova se traslade el mensaje de que el escenario de los comicios valencianos anticipados el 22 de marzo es algo con lo que también se trabaja.

El anticipo electoral sería inédito. La primera vez que unas autonómicas se singularizan fuera del calendario de otras citas de ámbito nacional. Siempre se han celebrado con las municipales, excepto en 2019, cuando el socialista Ximo Puig las adelantó un mes para hacerlas coincidir con las generales de Pedro Sánchez. Fue un tiempo lo suficientemente corto como para poder regresar al calendario de municipales en 2023. Una llamada a las urnas en solitario, que ya no podían coincidir con las de Extremadura, implicaría un experimento electoral de resultado incierto. Un viaje a lo desconocido que desafiaría los sondeos publicados hasta ahora.

El reloj para elegir un nuevo presidente de la Generalitat valenciana ha comenzado a correr. El hasta ahora inquilino del Palau de la Plaza de Manises, el popular Carlos Mazón, registró ayer a las 15:24 horas en las Cortes Valencianas su renuncia como jefe del Consell. La dimisión, formal, aunque no efectiva, porque se queda en funciones, da luz verde al proceso para que la presidenta del parlamento autonómico, Llanos Massó (Vox), inicie la ronda de consultas con los grupos políticos con el fin de habilitar el candidato a una nueva investidura. Massó tiene doce días hábiles para convocar un pleno de investidura que tendría que celebrarse entre tres y siete días después. Si en dos meses no hay consenso en segunda votación, tendría que disolver la Cámara y convocar elecciones con 54 días de margen.

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