Feijóo fuerza la sucesión en Valencia: Mazón dimitirá para abrir una transición en el PPCV
El presidente de la Generalitat anuncia este lunes a las 9:00 horas su decisión tras una jornada de negociación entre Génova y el PPCV por el modelo de relevo. Juanfran Pérez Llorca se perfila como presidente interino si Vox lo apoya
El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón. (EFE/Ana Escobar)
Carlos Mazón anunciará este lunes a las 9:00 horas su dimisión como presidente de la Generalitat. Tras una jornada de intensas negociaciones para dirimir el futuro de la Comunidad Valenciana, el barón popular despejará definitivamente el gran interrogante en una comparecencia. Alberto Núñez Feijóo mantuvo este domingo "varias conversaciones" con el jefe del Consell valenciano, atrincherado desde hace tres días junto a su núcleo duro en Alicante. Anoche se le vio abandonar la sede alicantina de la Generalitat en la Casa de las Brujas junto a la secretaria general del PP en el Congreso, Macarena Montesinos, una persona clave en el diseño de su carrera política.
La tensión entre Feijóo y Mazón escaló por la disputa del modelo de sucesión. El nerviosismo y la expectación en las filas del PP se habían situado en su cota máxima, a la espera de un desenlace que no era fácil. Pero finalmente ha habido pacto. El líder valenciano comunicará su salida para abrir un período de transición en el PP de la Comunidad Valenciana. El secretario general del PPCV, Juanfran Pérez Llorca, se perfila como presidente interino de la Generalitat, aunque necesita el respaldo de Vox.
La salida del actual president se daba por descontada tras las fuertes presiones de la última semana. Pero la incógnita que quedaba por resolver era cómo se ejecutaría. El silencio absoluto se instaló en la dirección nacional del PP ante unos contactos que manejó de forma directa Alberto Núñez Feijóo, asesorado por su secretario general, Miguel Tellado. La prioridad en Génova era la de lograr una transición ordenada sin perder el control de la dirección regional. En juego no sólo está el futuro de la Comunidad Valenciana, joya de la corona de los conservadores, sino que también pone a prueba el liderazgo del político gallego ante la peor crisis de su mandato.
Aunque ya hay un acuerdo en firme, el relevo valenciano debería haberse resuelto este mismo domingo. La comparecencia de Carlos Mazón contaminará una agenda que los populares creían propicia, con el inicio de la causa contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en el Tribunal Supremo. La foto del arranque del juicio histórico competirá por la escaleta de telediarios y tertulias con la de la declaración del líder valenciano y la de la periodista con la que comió en El Ventorro el trágico 29 de octubre de 2024. Maribel Vilaplana testifica ante la jueza instructora de la causa penal de la dana en Catarroja.
La razón del atasco ha sido la revuelta de los coroneles del PP levantino, conjurados para fijar posición y hacerse escuchar en Madrid. Ninguna salida era fácil. Hasta hace pocas horas, sobre la mesa continuaban abiertas tres opciones. El cerrojazo informativo era total y nadie en el partido se atrevía a poner la mano en el fuego por cuál sería la vía escogida. Pero sí comenzó a coger vuelo el escenario de una dimisión inmediata de Carlos Mazón, pero conservando el acta de diputado para no perder su aforamiento ante un cerco judicial cada vez más asfixiante por su gestión en las horas críticas de las inundaciones que dejaron 229 fallecidos en Valencia.
Tras anunciar el paso al lado, se activaría una presidencia interina con un candidato de consenso, que debe someter su investidura al apoyo de Vox en las Cortes Valencianas. El secretario general regional, Juan Francisco Pérez Llorca, es la persona que se perfila para ejercer de presidente transitorio hasta 2027, si no hay elecciones antes. De conseguir el apoyo de Santiago Abascal, que no está para nada garantizado, el PP retendría la Generalitat al menos hasta 2027, cuando se abrirían las urnas.
Durante las horas de máxima tensión entre la dirección nacional y la regional, en el PP aseguraron que Génova presionó para lanzar a la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, a la presidencia interina de la Generalitat y convertirla en cartel electoral si la investidura fracasaba, aunque fuentes oficiales de Génova niegan ahora que el nombre de la regidora estuviese encima de la mesa.
En cualquier caso, esa pretensión chocaba con los deseos de la dirigente valenciana, que se resiste a dar ese paso sin consensos claros y prefiere afianzarse en la alcaldía de Valencia; y con el propio criterio de cuadros destacados del PP de la Comunidad Valenciana, afines o aupados por Mazón, que apuestan por su secretario general, Pérez Llorca como presidente interino y por el presidente provincial de Valencia, Vicente Mompó, como candidato cuando se abran las urnas. Fuentes cercanas a Mazón aseguran que en ningún momento han vetado a Catalá como posible candidata en unas elecciones a la Generalitat.
Días de máxima tensión
El viernes, conscientes ya de la presión para que Mazón dimitiese, el PPCV maniobró para marcar el paso a Feijóo e impulsar a Mompó como futuro candidato a la presidencia de la Comunidad Valenciana, recambio que nunca ha contemplado Génova. El movimiento no gustó nada en la cúpula conservadora, que se vio forzada a acelerar el paso. El dirigente, sin embargo, no podría someterse a una investidura porque no es diputado, baza que sí pueden jugar tanto Catalá como Pérez Llorca.
Pese a la desconfianza de Madrid, la hipótesis que comenzó a circular en las últimas horas del domingo era la de ungiral secretario general del PPCV como líder transitorio hasta la convocatoria de un congreso regional o la elección de la candidatura, en la que Feijóo impondría a su apuesta para la Generalitat. El PP tendrá a su favor la buena relación entre Llorca y el partido de Abascal para intentar amarrar sus votos, pero implicará alumbrar también una cúpula continuista para el núcleo duro de Mazón al frente de la presidencia, y de los que dependería el resto de la estructura: cargos de confianza, composición del Consell, segundos escalones, etc.
La segunda opción implicaba una salida más limpia: convocar directamente elecciones anticipadas en la Comunidad Valenciana tras la dimisión de Carlos Mazón. Es una vía de la que Génova siempre se ha alejado por el riesgo cierto de perder un feudo vital para el PP, pero la sucesión de acontecimientos y el choque con el PPCV incentivó el nerviosismo y abrió esa ventana. En todo caso, la convocatoria prematura de elecciones sería obligatoria si Vox bloquea la investidura del nuevo presidente propuesto por el PP para la Generalitat.
El anticipo hubiese sido inédito, la primera vez que unas autonómicas se singularizan fuera del calendario de otras citas de ámbito nacional. Siempre se han celebrado con las municipales, excepto en 2019, cuando el socialista Ximo Puig las adelantó un mes para hacerlas coincidir con las generales de Pedro Sánchez. Una llamada a las urnas en solitario, que ya no podían coincidir con las de Extremadura, hubiese implicado un experimento electoral de resultado incierto. Un viaje a lo desconocido que desafiaría los sondeos publicados hasta ahora.
La tercera y última posibilidad era que, en su comparecencia de este lunes, Carlos Mazón anunciase que aguantaría hasta el final de la legislatura, pero haciendo público que él no sería el próximo candidato y que no intentaría renovar su mandato. Hasta hace unos días esta era una opción que se veía con buenos ojos, también en la cúpula nacional, pero la fuerte presión interna y externa tras el funeral de la dana y el baile de candidatos abierto por el PPCV por la vía Mompó llevó a la mayoría del partido a sostener que no sería suficiente. Feijóo necesitaba soltar definitivamente el lastre de Mazón.
Este lunes, Feijóo reúne a las 12:00 horas en Madrid al Comité Ejecutivo Nacional del PP, al que acudirán los presidentes autonómicos del partido, pero no Carlos Mazón. En el cónclave, el jefe de la oposición se dirigirá al partido, convertido en una olla a presión por una crisis que, coinciden a todos los niveles, "nos hace mucho daño". Por si fuera poca tensión, este lunes también será noticia el alcance de la declaración judicial de Maribel Vilaplana y el lugar en que Mazón podría quedar ante la instrucción, sobre todo cuando jueza, fiscal y acusaciones pregunten por las llamadas que la exconsejera Salomé Pradas hizo al barón popular mientras comía en El Ventorro.
Carlos Mazón anunciará este lunes a las 9:00 horas su dimisión como presidente de la Generalitat. Tras una jornada de intensas negociaciones para dirimir el futuro de la Comunidad Valenciana, el barón popular despejará definitivamente el gran interrogante en una comparecencia. Alberto Núñez Feijóo mantuvo este domingo "varias conversaciones" con el jefe del Consell valenciano, atrincherado desde hace tres días junto a su núcleo duro en Alicante. Anoche se le vio abandonar la sede alicantina de la Generalitat en la Casa de las Brujas junto a la secretaria general del PP en el Congreso, Macarena Montesinos, una persona clave en el diseño de su carrera política.