Génova calla tras la tensión del funeral y el PP presiona contra Mazón: "Todo tiene un límite"
El líder del PP fue testigo directo del malestar de los familiares de las víctimas durante el homenaje en Valencia. En el partido dan por "imposible" su rehabilitación política, a la espera de que Feijóo mueva ficha
El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, durante el funeral de Estado por las 237 víctimas de la dana. (EFE/Ballesteros)
El funeral de Estado a las 237 víctimas de la trágica dana estuvo marcado por la emoción, el dolor y también la rabia. Como era previsible, el malestar de los familiares de las víctimas contra Carlos Mazón, sentado en tercera fila, salpicó el homenaje. Los gritos de "¡dimisión!", "¡vergüenza!" o "¡responsable!" se escucharon al inicio y al final del acto, mientras el presidente de la Generalitat aguantaba con rostro compungido las críticas. El protocolo de Moncloa ubicó unos asientos más atrás a Alberto Núñez Feijóo que, al menos ante las cámaras, no llegó a cruzarse con el líder valenciano.
El presidente del PP vuelve a guardar las distancias, consciente del malestar que bulle dentro y fuera de su partido, una presión que se ha disparado con ocasión del aniversario de las inundaciones. Génova evita alimentar un debate delicado y un relevo que en el partido ven obligado, pero que a Feijóo se le ha enquistado un año después de la tragedia. En la dirección del PP guardan silencio. No quieren valorar la tensa situación que se vivió este miércoles en la Ciudad de las Artes y las Ciencias con su presidente autonómico, y de la que Feijóo fue, por primera vez, testigo directo. "No hay nada que decir", sentencian.
Diversos dirigentes del PP a distintos niveles dan por hecho que la salida de Mazón de la Generalitat llegará. Aunque Génova no deshoja aún la margarita, en el PP no ven como una opción que pueda repetir como candidato. Y coinciden en que, tras las imágenes de este miércoles y después de los nuevos cambios de versión respecto al paradero del jefe del Consell la tarde del 29-O, su rehabilitación política es prácticamente "imposible". "Es un enfermo terminal, y todo son bocanadas", afirma un cargo nacional. "Esto nos hace daño a todos", apunta otra fuente. "Estamos en la fase final de su mandato", aventura un tercer dirigente.
La incógnita para todos sigue en el cómo y, sobre todo, en el cuándo. "Eso sólo depende de Feijóo", constatan. Hasta ahora, la tesis que había ganado fuerza era la de dejar pasar el calendario y acercar el eventual relevo de Mazón a las próximas elecciones autonómicas, proclamar un nuevo candidato a la Generalitat y dejar que el actual jefe del Consell asuma el desgaste.
Pero los acontecimientos de esta semana han reactivado las alarmas internas por temor a que la situación en la Comunidad Valenciana lastre el liderazgo de Feijóo y su carrera hacia la Moncloa si no se reacciona a tiempo. En las filas de los conservadores no se descarta que la decisión de forzar un paso al lado de Mazón se acelere, aunque el dirigente valenciano aspira, como mínimo, a finalizar la legislatura. "La situación es endiablada (...). Pero todo tiene un límite, y quizá ya lo hemos tocado", aportan fuentes consultadas.
Esperar demasiado, apuntan, conlleva "riesgos". El primero es que Sánchez adelante las elecciones generales antes de que Feijóo haya solventado la situación de Carlos Mazón. El segundo es que la instrucción judicial avance y termine salpicando de forma directa al presidente de la Generalitat. Y el tercero es que salgan a la luz nuevas revelaciones sobre su ubicación aquella fatídica jornada, cuyo relato aún cuenta con sombras.
En las últimas horas, en el partido también se ha respirado malestar y extrañeza con la declaración institucional que protagonizó Carlos Mazón en la mañana del aniversario de la dana, en la que declaró el 29 de octubre como día de luto oficial por las víctimas. Lo hizo acompañado de múltiples miembros del Consell, de la Diputación o alcaldes, una escenificación que hay quien lo ve a la interna como un "error" en una fecha tan señalada.
Feijóo ha protagonizado un cambio de actitud en los últimos días que no ha pasado desapercibido, endureciendo el tono contra el presidente de la Generalitat. El martes le emplazó a dar "respuestas" respecto a los nuevos cambios de versión sobre el 29 de octubre de 2024, después de que trascendiese que Mazón acompañó a la periodista Maribel Vilaplana a un parking tras su larga comida en el restaurante de El Ventorro. La vicepresidenta valenciana, Susana Camarero, respondió poco después que Mazón "ya ha dado todas las explicaciones".
Según reconocen miembros de la cúpula, la "preocupación" por la "dificultad" de la situación ha anidado en la dirección del PP, especialmente tras la última encuesta de GAD3 para ABC que señala que para el 61% de los votantes del partido Mazón debería dimitir. Pero aspiran a que, tras la tensión de los últimos días, la situación regrese a un "punto muerto" que les permita reorientar la agenda y la estrategia. Génova vuelca ahora toda la atención a la inédita comparecencia de Pedro Sánchez en la comisión de investigación del Senado, que se celebra este jueves.
No obstante, el calendario aún puede dar algún susto a un Feijóo que, hasta la fecha, ha consentido la continuidad de Carlos Mazón fiando su futuro a la reconstrucción. El próximo 3 de noviembre, Vilaplana testificará ante la jueza, y el 17 de noviembre el president tiene una cita en Madrid, en el Congreso de los Diputados, que se prevé de alta tensión.
El funeral de Estado a las 237 víctimas de la trágica dana estuvo marcado por la emoción, el dolor y también la rabia. Como era previsible, el malestar de los familiares de las víctimas contra Carlos Mazón, sentado en tercera fila, salpicó el homenaje. Los gritos de "¡dimisión!", "¡vergüenza!" o "¡responsable!" se escucharon al inicio y al final del acto, mientras el presidente de la Generalitat aguantaba con rostro compungido las críticas. El protocolo de Moncloa ubicó unos asientos más atrás a Alberto Núñez Feijóo que, al menos ante las cámaras, no llegó a cruzarse con el líder valenciano.