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El regreso de la 'Escuela del Pueblo' de Sedaví: "Minutos antes de la riada seguíamos aquí"
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Las tutorías las hacen en el jardín

El regreso de la 'Escuela del Pueblo' de Sedaví: "Minutos antes de la riada seguíamos aquí"

El centro para adultos de esta pequeña localidad valenciana acabó destrozado tras la dana. Un año después el espacio vuelve a funcionar, pero con bastantes limitaciones, como la mayoría de infraestructuras

Foto: Patio interno de la escuela lleno de fango después de la dana. (Cedida)
Patio interno de la escuela lleno de fango después de la dana. (Cedida)
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El edificio principal de la Escuela Municipal de Adultos de Sedaví luce un blanco inmaculado. Las cristaleras que le sirven como pared permiten el paso del imponente Sol que acompaña la mañana de este jueves de finales de octubre y el extenso jardín que rodea el complejo completa una imagen idílica. A simple vista, nada permite imaginar que hace justo un año dos metros de lodo marrón cubrían este espacio, el agua había reventado puertas y ventanas y el lugar iba a estar inoperativo durante meses.

María José Gimeno recuerda bien todo aquello porque es la directora del centro y una de las artífices de que el lugar haya resucitado. Con una incansable energía va repasando la historia del centro, sus diferentes cambios y la desventura que vivió aquel día. El lugar, había estrenado el aulario semanas antes y tenía un proyecto de ampliación en mente. Los barracones que funcionaban como aulas temporales se tuvieron que derruir y a día de hoy han recuperado el edificio principal, pero siguen sin sala de profesores. Se juntan en un banco del jardín para las tutorías, porque lo primero son las aulas.

"No nos podemos quejar mucho, seguimos vivos y el centro ha podido reabrir y dar servicio a sus 450 alumnos. Por desgracia, sí que perdió la vida uno de nuestros compañeros del Ayuntamiento y, echando la vista atrás, es duro recordar que estuvimos aquí hasta minutos antes de que el agua arrasase todo. El dolor y el trauma siguen ahí", comenta esta veterana profesora que lidera el proyecto. "Es un espacio municipal por lo que hay que agradecer el esfuerzo que ha hecho el Ayuntamiento para recuperar esto. Es un esfuerzo brutal el que tienen que hacer estos consistorios porque todo está destrozado, y encima ahora ya entra toda la burocracia para poder seguir arreglando", relata.

Ella sufrió en primera persona el destrozo de su hogar, pero como todos sus vecinos, sigue adelante. Sedaví fue uno de los municipios que más sufrieron la riada. Con unos 10.000 habitantes, allí perdieron hasta el edificio consistorial y durante meses se tuvieron que valer con un camión del INCIBE que les prestaron. Como el Consistorio, todos hicieron malabares para que la vida no parase. El centro de Gimeno se instaló en el instituto de la localidad y allí empezaron a dar clases pocas semanas después de lo ocurrido. Había que volver pronto a la nueva normalidad.

El centro es un ejemplo para la comarca por su impacto en la vida de miles de jóvenes y adultos. Dan servicios para personas que no han podido sacarse antes el graduado escolar o se quedaron por el camino, pero también hacen una labor de integración enseñando idiomas a extranjeros, realizan programas de estudio y trabajo e incluso dan clases de ocupación para mayores. Por ejemplo, mientras este periódico visita el lugar hay un examen en una de las aulas y en la otra un grupo de mayores y personas con distintas necesidades dan clases de dibujo y artes. Hacen encajes de bolillos para que todos puedan tener su hueco.

A la espera de saber qué pasará con los barracones que se tuvieron que derruir, la sala de profesores se han instalado en el pasillo del aulario principal y las tutorías se hacen en un banco del jardín, situado a pocos pasos de la otra aula, que, esa sí, resistió a la dana. "Nos vamos apañando y el plan es poder construir nuevos edificios para dar cabida a todos los alumnos que quieran venir. Piensa si es importante para ellos que aquí tuvimos gente hasta última hora de aquella tarde y a los pocos días ya preguntaban que cuándo íbamos a reabrir las clases", señala Gimeno.

Durante las semanas siguientes recibieron ayuda de voluntarios, del ejército y todo tipo de instituciones como la Cruz Roja. Pero el mismo claustro también se implicó al máximo. Las cicatrices de la dana quedan en paredes, puertas o en el jardín, pero también se guardan, como medallas, mesas, pizarras o utensilios que consiguieron recuperar de la riada. Muchas de ellas tienen golpes o rasguños de lo ocurrido aquel día, pero están a pleno rendimiento. "No sabíamos lo que iba a pasar después, así que tuvimos claro desde el principio que necesitábamos recuperar todo lo posible. Al final, centros como el nuestro dependemos de cada mesa o cada silla, no nos sobra nada", recuerda Gimeno.

La cicatriz de Sedaví

Josep Francesc Cabanes, el alcalde de Sedaví, recuerda también con detalle aquel día. Y también las semanas siguientes. Sin Ayuntamiento, se apoyaron en el teletrabajo para poder organizar las tareas de reconstrucción y gestionar toda la solidaridad que no paró de llegar. Ahora, muestran con orgullo la recuperación de lugares como el centro de adultos, pero no se olvidan de que queda mucho por hacer. "Ahora ya ha pasado la emergencia y hay que volver al procedimiento habitual de contratación y gasto por lo que los procesos se alargan, pero siempre hemos tenido claro que aunque no se pueda volver a la misma normalidad previa a la riada, hay que conseguir que todo el mundo vuelva a poder vivir como antes", cuenta.

Las cicatrices siguen en cada calle. La que no tiene alguna reforma en marcha están a la espera de ellas. Y los que han conseguido ya la reconstrucción otean en el horizonte esperando las actualizaciones que tocaban cuando todo se paró.

Tras la riada, el Gobierno central pidió a los municipios que remitiesen un listado con una primera estimación del coste de las obras que necesitaba abordar. Recibió un aluvión de peticiones con más de 1.800 actuaciones de 78 consistorios. La lista incluye desde auditorios hasta aceras, parques y jardines que quedaron arrasados por el barro. Sobre esta base se transfirieron 1.750 millones de euros a las corporaciones locales. El Consejo de Ministros sacó adelante un real decreto que les daba de plazo hasta febrero de 2026 para presentar las memorias valoradas, recibir luz verde definitiva del Ministerio de Política Territorial y comenzar a abordar los proyectos.

Sin embargo, un año después, los proyectos apenas comienzan a moverse. No fue hasta este jueves 23 de octubre que el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, firmó la resolución con las ayudas del alcantarillado. Las obras ligadas al paquete de fondos de 1.750 millones ya transferido se ejecutan con cuentagotas o ni siquiera han comenzado.

Mientras esto ocurre, Gimeno se conforma con pequeños logros. En un año tan complicado han conseguido que algunos de sus alumnos, expulsados hace años por el sistema educativo se hayan reenganchado y hasta hayan sacado nota para entrar en Medicina. "En un año tan difícil, noticias así hacen que todo valga la pena", cierra la profesora mientras abraza a algunos de los alumnos que llegan sonrientes a su clase.

El edificio principal de la Escuela Municipal de Adultos de Sedaví luce un blanco inmaculado. Las cristaleras que le sirven como pared permiten el paso del imponente Sol que acompaña la mañana de este jueves de finales de octubre y el extenso jardín que rodea el complejo completa una imagen idílica. A simple vista, nada permite imaginar que hace justo un año dos metros de lodo marrón cubrían este espacio, el agua había reventado puertas y ventanas y el lugar iba a estar inoperativo durante meses.

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