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Mazón, el elefante en la cocina de Génova: se atrinchera con Vox y Feijóo no resuelve su futuro
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PRIMER ANIVERSARIO DE LA DANA

Mazón, el elefante en la cocina de Génova: se atrinchera con Vox y Feijóo no resuelve su futuro

El jefe del Consell fía su estrategia de resistencia a la buena sintonía con Abascal. Génova le brinda respaldo, aparca su relevo y no prevé reabrir el debate hasta el momento de decidir sobre la próxima candidatura a la Generalitat

Foto: Alberto Núñez Feijóo y Carlos Mazón en un acto del PP. (EFE/Marcial Guillén)
Alberto Núñez Feijóo y Carlos Mazón en un acto del PP. (EFE/Marcial Guillén)
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Cuando está a punto de cumplirse un año de las trágicas inundaciones que segaron la vida de 229 personas, la posible asunción de responsabilidades políticas al más alto nivel en la Generalitat continúa en pausa. La patada hacia adelante ha sido la estrategia de Alberto Núñez Feijóo en la resolución de la crisis que se abrió en la Comunidad Valenciana con el liderazgo de Carlos Mazón, cuya estrategia personal es la de ganar tiempo, agotar la legislatura de la mano de Vox e intentar una futura reelección que Génova pone todavía en cuarentena. La 'operación relevo', insisten, "no está aun sobre la mesa", pese a que la presión se mantiene en la calle y en el clima político. Este domingo, decenas de miles de personas volvían a reclamar la dimisión del barón popular en una otra multitudinaria manifestación en Valencia convocada con motivo de primer aniversario de la barrancada.

Feijóo marcó distancias al principio. Admitió que su gestión "no estuvo a la altura". Que hubo "errores". Y que incluso le vio "noqueado". Durante un tiempo, portavoces y barones del PP ubicaron a Mazón como una especie de "activo tóxico", esperando la inminente ejecución de su salida. No era una maniobra sencilla. Necesitaban un relato, un sucesor... y a Vox. El líder del PP pidió tiempo. Primero ligó su futuro al éxito de la reconstrucción, más tarde a una instrucción judicial que se está acercando a la orilla del Palau de la plaza de Manises, y ahora, a las encuestas.

La tentación de forzar la salida para detener el desgaste acumulado se frenó cuando, el pasado verano, estalló el caso Cerdán y el foco se puso sobre el corazón del PSOE. Génova acabó por asumir que mantener a Mazón en el cargo era un "mal menor". Y en la dirección no se plantean "cambiar de estrategia" hasta que el horizonte de elecciones —tocan en mayo de 2027— esté más cerca. Salvo cambio imprevisto, el 'plan A' es mantener a Mazón como presidente de la Generalitat "hasta que se tenga que decidir quién será el candidato del PP". Y tampoco se plantean en los cuarteles nacionales que la Comunidad Valenciana se sume a la fiebre electoral de 2026, con hasta cuatro barones del PP Extremadura, Castilla y León, Andalucía y Aragónengrasando ya su maquinaria electoral.

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Feijóo ha decidido plegar temporalmente las velas, y en su entorno tampoco se atreven por ahora a resolver la incógnita de si Mazón podría llegar a estar en condiciones de repetir como candidato. Hasta hace unos meses, ese escenario se daba por "imposible" de manera casi unánime en el PP. Ahora insisten en mantener el interrogante. Cuando llegue el momento, quizás en el otoño de 2026, meses antes de que comience oficialmente la carrera electoral por la Generalitat, el partido realizará trackings para evaluar la valoración de Mazón frente a otros posibles candidatos, entre ellos la alcaldesa de Valencia, María José Catalá. Y ahí, Feijóo decidirá.

Las fuentes consultadas creen que lo peor del "tsunami" de revelaciones judiciales ya ha pasado, pese a la última resolución de la Audiencia Provincial de Valencia, que abre la puerta a la investigación de la comida de Mazón con la periodista Maribel Vilaplana en El Ventorro el día de la dana, sin descartar la elevación de una exposición razonada al TSJ autonómico si surgen indicios que salpiquen al 'barón' alicantino. Ese sería un escenario nuevo y muy complejo de gestionar.

placeholder Vista de la duodécima manifestación bajo el lema 'Mazón dimissió' contra la gestión de la dana que hizo el president de la Generalitat, este sábado en el centro de València. (EFE/Biel Aliño)
Vista de la duodécima manifestación bajo el lema 'Mazón dimissió' contra la gestión de la dana que hizo el president de la Generalitat, este sábado en el centro de València. (EFE/Biel Aliño)

Pero, mientras tanto, los populares se ven capaces de mantener el timón de su estrategia. Confían en que los avances en la reconstrucción y el propio paso del tiempo ayuden a ganar la batalla del relato al PSOE y 'restaurar' la marca PP, con uno u otro candidato. La incógnita es si será suficiente como para soñar con perseguir una mayoría absoluta hoy por hoy imposible en la Comunidad Valenciana. Vox ha firmado una especie de pacto de no agresión con Mazón para blindar su continuidad, y logra alimentarse demoscópicamente del malestar ciudadano que sigue plenamente vigente en la sociedad valenciana.

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Las encuestas han detectado ese crecimiento de los de Santiago Abascal. El PP valenciano sigue tocado y por debajo de sus resultados de 2023. Los niveles de valoración ciudadana de Mazón están bajo mínimos. Pero la suma del bloque de derechas, según muestras internas y publicadas por medios de comunicación, sigue saliendo en clave autonómica, aunque PSPV-PSOE y Compromís, muy agresivos en su discurso contra el actual president, están más fuertes en la provincia de Valencia, donde se produjo la dana.

Trofeos para Vox

Mazón se agarra a esa ecuación demoscópica que ya le sirvió para alcanzar la Generalitat. Y ha engrasado al máximo la relación con Vox para atrincherarse y vender estabilidad política hasta el final de la legislatura. Mientras en Extremadura o Aragón afloran tensiones entre los dos partidos del bloque de la derecha, Valencia es un oasis que reconocen en la propia Bambú. Mazón, con línea directa con Santiago Abascal, ha entregado a la derecha radical varios trofeos a cambio de estabilidad, como cuestiones troncales de la guerra cultural de Vox o la reapertura de las políticas secesionistas en materia lingüística valenciano/catalán, en contra del criterio científico.

El popular ha cedido a la exigencia de su socio parlamentario y ha ahogado presupuestariamente a la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), que Eduardo Zaplana pactó con los socialistas con el fin de apartar la cuestión de la lengua del debate político, y después Francisco Camps blindó en el Estatuto. La situación actual es algo así como si Feijóo aceptase hacer la vida imposible a la RAE porque a Vox no le gustan las conclusiones de sus académicos.

Una futura ley de señas de identidad valenciana, la retirada de ayudas al universo de la cooperación internacional o a la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos, la distinción entre nacionales e inmigrantes en los planes estadísticos de servicios públicos o el veto a aceptar menores no acompañados procedentes de Canarias, entre otras cuestiones, se suman recientemente a la lista de cesiones que el barón popular ha ido haciendo a su socio desde el principio de la legislatura.

El ascenso de Tellado, uno de los principales valedores de Mazón, a la secretaría general fue un soplo de aire fresco para el jefe del Consell

Tras superar la fase de mayor tensión, y pese a la crispación creciente del clima político local, en línea con el general en España, Feijóo ha dado pasos decididos hacia la "normalización" de la figura de Carlos Mazón. Tras meses de vacío, el presidente de la Generalitat comenzó a dejarse ver de nuevo en las cuitas madrileñas, en los actos nacionales de partido y en las cumbres con sus homólogos autonómicos. El ascenso de Miguel Tellado, uno de los principales valedores de Mazón, a la secretaría general del PP y al área de organización en julio fue un soplo de aire fresco para el jefe del Consell. Las muestras de afecto público del número dos al presidente de la Generalitat han sido una constante desde entonces.

No obstante, y pese a la hoja de ruta de Génova, el vértigo sobre el liderazgo regional no ha desaparecido. Porque son muchos los que, en privado, le siguen viendo como la gran china en el zapato de la futura carrera hacia la Moncloa de Feijóo. El eterno 'elefante en la habitación'. Este jueves, durante el funeral de Estado por la dana, la tensión escalará de nuevo a su cota más alta por la negativa de las asociaciones de víctimas a que el presidente de la Generalitat esté presente. Y el próximo 17 de noviembre los focos volverán al dirigente valenciano —y por ende a las cuentas pendientes de Feijóo— con su visita a la comisión de investigación del Congreso.

Cuando está a punto de cumplirse un año de las trágicas inundaciones que segaron la vida de 229 personas, la posible asunción de responsabilidades políticas al más alto nivel en la Generalitat continúa en pausa. La patada hacia adelante ha sido la estrategia de Alberto Núñez Feijóo en la resolución de la crisis que se abrió en la Comunidad Valenciana con el liderazgo de Carlos Mazón, cuya estrategia personal es la de ganar tiempo, agotar la legislatura de la mano de Vox e intentar una futura reelección que Génova pone todavía en cuarentena. La 'operación relevo', insisten, "no está aun sobre la mesa", pese a que la presión se mantiene en la calle y en el clima político. Este domingo, decenas de miles de personas volvían a reclamar la dimisión del barón popular en una otra multitudinaria manifestación en Valencia convocada con motivo de primer aniversario de la barrancada.

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