El cambio del PP en los estatutos complica el plan de Camps de 'hacer un Sánchez' a Mazón
La sustitución de las primarias puras por el sistema de elección indirecta y la cuota del 20% de compromisarios de la junta directiva entorpecen la estrategia 'outsider' del expresidente valenciano
Francisco Camps en un acto interno en Alicante en julio. (EFE/Morell)
Francisco Camps se ha subido al Peugeot en su carrera por intentar volver a ser el líder del Partido Popular en la Comunidad Valenciana, pero los cambios estatutarios del último congreso nacional del partido, celebrado el pasado mes de julio, pueden dificultar su estrategia.
El exbarón conservador, descabalgado de la jefatura de la Generalitat al dimitir en 2011 salpicado por el caso Gürtel, lleva meses reivindicando su derecho a regresar la primera línea política tras ser absuelto de la última causa judicial que le afectaba. Ante el silencio de su organización, que no ha sabido o no ha querido gestionar esa patata caliente, Camps ha optado por un movimiento de máximos: postularse para suceder a Carlos Mazón al frente del PP valenciano.
Lo hace en un momento de desconcierto en la vida regional de la formación de la gaviota, con Mazón peleando para frenar el desgaste de la gestión de la dana del 29 de octubre y tratando de convencer a Génova para que le otorgue una segunda oportunidad como candidato a la Generalitat. El líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, mantiene el interrogante y sigue sin confirmar al actual presidente autonómico como próximo cartel electoral de las autonómicas valencianas, previstas para 2027 si no hay adelanto. Mazón tiene el botón rojo de la disolución de las Cortes regionales, pero la última palabra en la candidatura es de la dirección nacional. Así lo marcan las reglas internas del PP.
En clave orgánica, los populares levantinos deberían haber celebrado su congreso regional en junio o julio. Mazón ha superado ya el calendario y los cuatro años de mandato, pero Génova sigue sin poner fecha al cónclave territorial. Hay quien cree que no llegará a celebrarse, entre otras cosas, por la propia insistencia de Camps en dar la batalla por el liderazgo, lo que evidenciaría una fractura interna no deseada en Madrid.
Haya o no haya congreso, y pese a los mensajes que ha recibido de Feijóo a través de intermediarios, lo cierto es que Camps no cesa en su empeño. Ha convocado un nuevo acto para el 5 de septiembre. Una "cena de inicio de campaña" en Alicante, teórico feudo orgánico de Mazón. Toda una declaración de intenciones de que ni él, ni quienes le están dando apoyo, mucha vieja guardia popular, se arredran ante el 'aparato' del partido.
Pero la estrategia de Camps de concurrir a un posible proceso interno, como el ave fénix que resurge de sus cenizas a lomos del impulso de las bases del partido, se va a topar con una barrera importante: los nuevos estatutos del Partido Popular. Feijóo eliminó en el cónclave celebrado en Madrid el sistema de primarias puras que introdujo Mariano Rajoy antes de marcharse. El nuevo modelo está basado en la elección de compromisarios por la militancia, que son los que después eligen al líder del partido, ya sea nacional o autonómico. En caso de dos o más candidatos, los estatutos han introducido un matiz a la americana: los aspirantes a compromisarios deberán adherirse a la lista de uno de los candidatos. Es decir, hay que retratarse para participar en los congresos.
Camps ha convocado otra cena de "inicio de campaña" para el 5 de septiembre en Alicante
Esta circunstancia hace más complicado para Camps de 'hacer un Pedro Sánchez', como en su día hizo el actual presidente del Gobierno frente a Susana Díaz y el aparato del PSOE, y presentarse como el aspirante outsider, elque cuestiona el distanciamiento del establishment de la cúpula del partido ante los militantes, con el fin de apoyarse en esa palanca del voto secreto de las bases. La naturaleza y cultura vertical del PP entorpece que los afiliados que quieran participar como delegados tengan que mojarse desde el principio del proceso, desafiando abiertamente las preferencias de la dirección, según admiten fuentes cercanas a la aventura de Camps.
Al sistema de elección por compromisarios hay que sumar otro elemento que puede perjudicar las opciones de Camps. Los estatutos han mantenido la reserva del 20% de delegadosen los congresos para la junta directiva nacional o regional, según el caso. Una quinta parte de las personas que decidirán al nuevo líder son los miembros de un órgano de gobierno interno tradicionalmente compuesto por personas afines a la dirección, pues se nutre en su gran mayoría de cargos públicos en activo: en el caso valenciano, parlamentarios autonómicos, diputados y senadores nacionales de las tres circunscripciones de la Comunidad Valenciana, alcaldes y portavoces de municipios de más de 20.000 habitantes o vocales (22) elegidos de forma directa en el anterior congreso. A ellos hay que sumar a los integrantes del comité ejecutivo regional en vigor, todos ellos en teoría ahora afines a Mazón.
La ausencia de cargos públicos de relevancia ha sido la tónica general en los actos convocados por Camps. Sea por falta de convicción o por temor a represalias, lo cierto es que el expresidente de la Generalitat apenas ha recibido hasta ahora apoyos de cuadros con responsabilidad institucional en el territorio valenciano. El grueso de militantes y simpatizantes que se han dejado ver en las convocatorias son antiguos cargos ahora sin responsabilidades en la nueva etapa mazonista o personas con carnet del partido pero sin presencia en la vida pública.
La excepción han sido algunos portavoces municipales jóvenes, como la concejal de la Pobla de Vallbona, Inés Peiró, o el portavoz popular en Aldaia, Jesús Molins, quien en noviembre del año pasado se atrevió a cuestionar la gestión de Emergencias de la Generalitat en la dana y exigir dimisiones.
Francisco Camps se ha subido al Peugeot en su carrera por intentar volver a ser el líder del Partido Popular en la Comunidad Valenciana, pero los cambios estatutarios del último congreso nacional del partido, celebrado el pasado mes de julio, pueden dificultar su estrategia.