El centro comercial de Bonaire es hoy un desierto. Muchas de sus tiendas siguen inundadas, en parte porque los voluntarios se negaron a limpiar superficies comerciales en vez de ayudar a sus vecinos, si bien el foco de atención durante la última semana ha girado en torno al parking subterráneo. A base de rumores y testimonios de amigos de amigos, cundió la percepción de que el aparcamiento subterráneo, con capacidad para 1.800 plazas bajo techo, se había convertido en un cementerio subacuático.
Por fortuna, anoche la Policía Nacional, después de cuatro jornadas de dragado contrarreloj, informó de que no hay víctimas entre los coches. Del bautizado como el parking de los horrores solo queda una manguera que lleva varios días desaguando y el recuerdo fantasmal del constante ir y venir de periodistas, militares y máquinas de bombeo. El domingo, el runrrún de catástrofe era tan intenso que muchos periodistas destinados en zonas como Paiporta o Algemesí, tuvieron que salir corriendo hacia Bonaire por si saltaba la noticia. Algunos incluso hicieron noche dentro del coche, haciendo constantes viajes a la zona de buceo para recabar información.
Todo estaba basado en una mentira. Pero, ¿de dónde salió el bulo que ha tenido a España con el corazón encogido?
Sin embargo, en este caso tampoco miente. En su canal de noticias, lo único que advierte es que "algo gordo parece que va a apareceren el centro comercial de Bonaire". Mientras, el usuario J. Ramos, al ver cómo se ha ido de las manos su comentario, empieza a lanzar mensajes en los que llama a la prudencia. Es demasiado tarde: la idea de que cientos de muertos en un parking subterráneo es demasiado morbosa y, por otra parte, pronto va a ser utilizada con fines políticos.
El bulo llega al grupo de Telegram de Alvise Pérez, quizá el principal centro de desinformación del país. A las 11:50 de la mañana, solo dos horas después del tuit original, un seguidor de Pérez afirma en el canal que "según los buzos de la UME, el parking de Bonaire puede ser un cementerio". Tres minutos después, el seguidor de Alvise Juan Francisco Cucharero, crea el lore del bulo. Según su versión, el parking de Bonaire es "un nuevo 11M", algo que sabe el Gobierno, que estaría intentando "preparar la hecatombe" para que la principal señalada fuese la Generalitat de Mazón.
Foto: G. G. C.
Es en este momento cuando el bulo toma cuerpo: ya tiene un malo, Pedro Sánchez, y una intriga, la ocultación de fallecidos. A lo largo de la mañana, distintos seguidores de Alvise van inflando la historia y añadiéndole matices: se habla de 5.000 automóviles sepultados y al menos 200 víctimas. Solo falta una parte: una fuente de autoridad.
La aporta Juan Parejo, un conocido motero de Catarroja, en TikTok. "Me ha dicho un amigo de las GEAS (Grupos de Especialistas en Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil) que el parking de Bonaire es un cementerio. Los buzos salen y no quieren volver a entrar. Van a salir miles de muertos". El vídeo de Parejo lo ven 2 millones de personas.
Una vez atribuida la información a los buzos de la Guardia Civil, distintas cuentas de Twitter de tintes ultraderechistas impulsan el bulo. El más reseñable es Capitán Bitcoin, con casi medio millón de seguidores, que también ha atribuido la DANA a un ataque climático, en esta ocasión de Marruecos, que tendría por objeto acabar con la agricultura murciana.
El bulo empieza a moverse por grupos de Whastapp y EsDiario, el periódico de Antonio Martín Beaumont, vuelve a llevarlo a la prensa. La noticia, ahora borrada, incluye este sumario: "Los buzos de la UME han accedido al aparcamiento subterráneo e informan de incalculables fallecidos". En ese momento, mediodía del sábado, ningún buzo había accedido al parking. Se trata, sin prebendas, de una completa invención del redactor.
Foto: G. G. C.
Esa noche hay una pugna de relatos: unos hablan de los buzos de la UME y otros de los buzos de los GEAS. Matices irrelevantes que no hacen más que subrayar la idea de que la tragedia mayor está aún por descubrirse. Las bases están sentadas y el domingo 3 el bulo pasa de círculos marginales a caras conocidas. Íker Jiménez, popular presentador de lo paranormal, para calentar su programa de la noche, adelanta en Twitter que "hay muchos cuerpos, muchos cuerpos, muchos". Después, ya en televisión, dedica buena parte de su programa a abundar en el morbo de los presuntos muertos. Su compañera, Carmen Porter, llega incluso a atacar a los que desconfían de su relato: "Por si quieren maquillar algo más".
Como prueba, lo único que presentan es la foto de un buzo tapándose la boca. Jiménez insiste en que es la muestra del impacto que están sufriendo; al ver la secuencia completa, se ve que solo está secándose el sudor.
De hecho, el programa podría usarse en las facultades de Periodismo como ejemplo de mala praxis. Un colaborador entra en directo desde el centro comercial, visiblemente afectado, que indica que el "hedor es insoportable" y señala de forma siniestra que en el frontal del parking reza "bienvenidos". En directo, Jiménez y Porter hacen suya una presunta información exclusiva del ex miembro de Vox Bertrand Ndongo, que sostiene que "una fuente fiable" le ha dicho que hay 700 tickets de parking que nunca salieron del garaje.
Foto: G. G. C.
No obstante, a Ndongo no tardan en desmentirle los vecinos de Valencia. "El parking de Bonaire es libre, no dan tickets", le espetan en Twitter. Porter tira del freno de mano en tiempo real: "Íker, la información de los tickets tenemos que chequearla, porque parece que no dan". No supone una refutación completa porque, a los pocos minutos, Porter vuelve a leer un tuit que le convence: "No hay barrera ni da tickets, pero sí hay un control de plazas libres", dice, frente a un Jiménez que asiente complacido. "Había un sistema de lectura de matrículas", le apuntala... el coronel Baños.
La mañana siguiente, los periodistas presentes en Bonaire no dejan de preguntar a los buzos, que niegan una y otra vez rumores como que hayan visto cadáveres, que tengan un control de tickets o que alguno se vea incapaz de seguir haciendo inmersiones. Sobre las 9, se conoce la audiencia de Íker Jiménez la noche anterior: ha triplicado su dato promedio.
El centro comercial de Bonaire es hoy un desierto. Muchas de sus tiendas siguen inundadas, en parte porque los voluntarios se negaron a limpiar superficies comerciales en vez de ayudar a sus vecinos, si bien el foco de atención durante la última semana ha girado en torno al parking subterráneo. A base de rumores y testimonios de amigos de amigos, cundió la percepción de que el aparcamiento subterráneo, con capacidad para 1.800 plazas bajo techo, se había convertido en un cementerio subacuático.